Robert Herrera, de arquitecto a empresario

"En Delaware encuentro calidad de vida para mis hijos"

Escrito el 10 Oct 2018
Comment: Off
Si alguien se pregunta hasta dónde pueden llegar las segundas generaciones de hispanos en Delaware, Robert Herrera, 32 años, es la respuesta.

Nacido en Dover, hijo de padre mexicano, su habilidad jugando al fútbol le permitió obtener una beca que le pagó íntegramente sus estudios de arquitectura en el Instituto Tecnológico de New Jersey, trabajando al finalizar sus estudios para dos prestigiosas firmas de arquitectos de Nueva York.

“Mi padre se pasó toda mi infancia y juventud, conduciendo para que yo pudiese acudir a los entrenamientos y partidos en todo el estado, y sí, parece que era bueno jugando al fútbol, así que conseguí una beca que cubrió íntegramente mis estudios”, comenta Herrera, quien jugó varios años con el Tenancingo de Georgetown.

Tenía 29 años y un futuro prometedor (trabajaba para Perkins Eastman, se había casado, comprado casa, tenía un hijo de dos años y esperaba la llegada de gemelos), pero una idea le rondaba: crear su propio negocio.



Herrera, comenzó a explorar la posibilidad de desarrollar su sueño, pero no fue fácil.

“Me acerqué a gente importante pero ellos pensaron que lo último que necesitaba la ciudad de Wilmington, era un lugar como el que yo proponía, me dijeron que no entendía el mercado y ni siquiera fuí tratado como un nativo, a pesar de haber nacido y crecido en Dover; daba miedo”.

Sin embargo, no se desanimó hasta que alguien escuchó sus ideas, y confió en él. Así nació The Mill, un espacio de coworking en el que Herrera ha utilizado toda la experiencia acumulada en las compañías para las que trabajó anteriormente.

“Elegí Wilmington, porque Nueva York no era un buen lugar para que mis hijos creciesen y Delaware me permitía la posibilidad de estar cerca de mi familia y tener calidad de vida”.

HOY en Delaware
Acerca del Autor