México: Lo peor está por llegar

“La propagación de la enfermedad es algo inevitable y el brote infeccioso se daría entre el 20 y el 30 de marzo”, advierten los expertos científicos mexicanos.

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México tiene, según los últimos datos, 82 casos confirmados, casi cuatriplicando los 15 del 12 de marzo.

Eso no impidió que el presidente Andrés Manuel López Obrador, estuviese con las multitudes este fin de semana del 13 al 15 de marzo, en la Costa Chica del estado de Guerrero.

López Obrador dio infinidad de besos y abrazos. Pero esta vez se estaba en plena emergencia global por la rápida propagación del coronavirus.

En ese viaje, AMLO dijo, ante la comunidad de Marqueli, que tenía “mucha fe” de que iban “a sacar a nuestro querido México, no nos van a hacer nada los infortunios, las pandemias, nada de eso”. El pasado 4 de marzo comentó que “lo del coronavirus y eso de que uno no se puede abrazar… hay que abrazarse, no pasa nada”.

Durante la conferencia matutina, una reportera preguntó a Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud y el funcionario que está llevando la responsabilidad de informar de los casos, sobre, si en caso de que AMLO fuera portador, no podría contagiar a esas personas que acuden a sus giras. Estas, normalmente, viven en los sectores menos favorecidos de la sociedad.

La respuesta del funcionario fue:
“La fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio, en términos de una persona, un individuo que pudiera contagiar a otros. El presidente tiene la misma probabilidad de contagiar que tiene usted o que tengo yo, y usted también hace recorridos, giras y está en la sociedad. El presidente no es una fuerza de contagio”. AMLO, conviene recordarlo, es un hombre de 66 años con afecciones cardiacas previas. Es decir, grupo de riesgo.

Por un lado, las autoridades educativas han suspendido las clases durante un mes, del 20 de marzo al 20 de abril. Los partidos de fútbol se han pospuesto y las autoridades sanitarias han propuesta una especie de guía y evento llamado Jornada de Sana Distancia, del 23 de marzo al 19 de abril, donde piden suspender actividades no esenciales y se reprogramar eventos masivos, además de solicitar a la gente que no se toque. Sin embargo no hay restricciones de transporte.

Tampoco hay restricciones a la llegada de vuelos y cruceros internacionales y este mismo fin de semana se permitió la celebración del Vive Latino, un macrofestival de música al que acudieron, cada día, al menos unas 40.000 personas. Algunas instituciones del Gobierno publicaron un mismo cartel en redes sociales en le que se decía que no es una situación de emergencia, y que “no hay necesidad de cancelar eventos de masas”. Acababa con una frase lapidaria: “Recuerda, la enfermedad causada por el coronavirus no es grave”. AMLO, de momento, ha dicho que no cancela sus encuentros con las masas.