A la OEA y al BID les falta pueblo, montaña y barrio

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2- Artistas oaxaqueñas, desarrollan una obra colectiva. Centro San Agustin, Oaxaca, 2019

Por Obed Arango

El pasado 28 de septiembre este servidor fue invitado para dar una cátedra en el Modelo de Organización de Estados Americanos de la Universidad de Pennsylvania, universidad de la que tengo también el honor de ser docente. El tema que se me pidió abordar fue acerca del gran educador brasileño Paulo Freire, quien sostiene que el ejercicio de una educación humanizadora se da a través de relaciones dialógicas. En otras palabras, la manera de humanizarnos es a través de sostener un diálogo honesto y empático, en el que se expresa y se escucha con una mente abierta, todo el tiempo, y a todos los niveles, en el que todos aprendemos.

Mujeres de Acteal, Chiapas, se reúnen para dialogar, Chiapas, México, 2004.(Foto: Obed Arango).

Los principios de Freire son una filosofía de vida, argumento que las grandes organizaciones internacionales latinoamericanas como la Organización de Estados Americanos (OEA) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) carecen de un diálogo abierto y directo con la ciudadanía de nuestro continente. Como no sostienen ese diálogo humanizante, todo lo reducen a políticas públicas “ideales”, y cometen un pecado mayor, reducen la democracia únicamente al ejercicio de una economía abierta dentro de una filosofía neoliberal, y que se dice coronar con un voto libre. Consideran que solo hay un modelo y una manera de ejercer la democracia, pero hay muchas maneras.

Madres y familias del Centro El Quijote para la vida y de la Olla Común cocinan y comparten durante la pandemia, Puente Piedra, Lima, Perú, 2021. (Foto: Obed Arango).

Desde hace 25 años me he dado a la tarea de caminar por América Latina con 100 rollos, 4 cámaras y 3 cambios de ropa. Se que es un privilegio poder hacerlo, por tanto, debo poner ese privilegio al uso de las causas justas. En esos viajes camino sin rumbo fijo, mi meta es dialogar, escuchar y si mi interlocutor accede le retrato, y esos retratos siempre los envío de regreso. Los diálogos los anoto, y hablo de nuestro encuentro.  Estos cientos de encuentros me han permitido aprender y valorar los barrios, pueblos en las cañadas, las costas y las montañas de nuestro continente; me ha permitido ver la gran riqueza humana con la que contamos, además de las grandes capacidades de transformación social que tenemos. Cuando los grandes grupos de representación internacional carecen de ese diálogo, contribuyen a perpetuar los sistemas de opresión. Sostengo que una democracia verdadera es sobre todo un diálogo humano y continuo cuyas voces, talentos y sueños deben dar forma a las grandes decisiones de nuestra sociedad y cultura latinoamericana.

Niña del Centro El Quijote para la vida me muestra el espacio donde se construye el comedor comunitario y la biblioteca. Puente Piedra, Lima, Perú, 2021. (Foto: Obed Arango).

Fotos por Obed Arango:

Foto portada: Artistas oaxaqueñas, desarrollan una obra colectiva. Centro San Agustin, Oaxaca, 2019

2- Mujeres de Acteal, Chiapas, se reúnen para dialogar, Chiapas, México, 2004.

3- Madres y familias del Centro El Quijote para la vida y de la Olla Común cocinan y comparten durante la pandemia, Puente Piedra, Lima, Perú, 2021.

4- Niña del Centro El Quijote para la vida me muestra el espacio donde se construye el comedor comunitario y la biblioteca. Puente Piedra, Lima, Perú, 2021.