Antecedentes criminales

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Bueno, no tan criminales que digamos. Pero sí debían meterlos en chirona por sus delitos contra el idioma español, a merced de cuanto fresco se le ocurra maltratarlo como le venga en gana.

Resulta que ahora, al fin, han decidido que van a permitirles a los jóvenes que cuando niños vinieron con sus padres a este país y se han criado tan norteamericanos como cualquier hijo de vecino, a quedarse en Estados Unidos con carácter permanente (más o menos). Piensan promulgar lo que en espanglés le llaman «acta del sueño», o sea lo que en castellano normal sería «ley soñada», o «ley de ensueño».
Eso sí, nos dicen que tienen que reunir ciertos requisitos, entre los cuales figura —oigan esto— no tener «historial policial». No sé qué querrán decir con eso. ¿Acaso será no haber pertenecido a la policía? ¿Sería un punto negativo?
Pues no, haciendo la retrotraducción al inglés («police record», que para variar plantea dudas, ya que sería más bien «criminal record») concluimos que se trata de algo muy distinto que en buen español se llama «antecedentes penales». ¡Uf, qué alivio!

O sea que los políticos están, según dicen, «jugando el papel» que les conviene para conseguir votos hispanos. Lo cual está muy bien si ello favorece a los trabajadores indocumentados (no «ilegales», porque el adjetivo no se aplica a personas sino a hechos, negocios y demás operaciones). Pero con eso no se debe «jugar». Es decir, lo que se hace con un papel teatral, cinematográfico, etc., no es precisamente «jugar» sino «desempeñar» o «hacer». Si están «jugando» con nosotros, pues no: que se desempeñen como es debido.

Luego nos informan los notorios noticieros que había no sé cuántas «personas en LÍNEA» esperando presentar sus solicitudes (no «aplicaciones», ¿eh?) para arreglar su situación migratoria. Creo que no, que si estaban en línea (más o menos recta, suponemos) sería en razón de incorporarse a una formación militar.

Los que están en fila esperando que les toque el turno están «haciendo COLA» —como en un país que conozco donde todo escasea tanto que quien ve una cola se une a ella sin saber ni para qué es—.

También abusan inmisericordemente de «PERSONAS». Nos hablan de «las personas que están desaparecidas», «las personas que están inconformes», «las personas con discapacidades». Gracias por la aclaración.

Y yo que pensaba que, como no podría tratarse de mascotas, bastaba decir, respectivamente, «los desaparecidos», «los inconformes» y «los discapacitados». Otra vez, copiando del inglés, ¿eh? —que necesita «persons» por razones gramaticales no aplicables a nuestro idioma—.

Está visto que el modo más fácil de traducir del inglés tiene que ser la perífrasis. Claro, así no hay que pensar tanto en la natural versión hispana.

Por ejemplo, dícennos que «pocas PERSONAS se describen a sí mismas como expertas en finanzas». No conozco a nadie que «se describa a sí mismo» como nada usando una sola palabra. Eso se llama «decirse» o «considerarse». Por ejemplo, «pocos dicen ser [se consideran] expertos…»

Y por fin, tenemos la reina de las circunlocuciones para coronar el desatino con «personas» y con el orden natural de la procreación: pues nada, lo que está de moda: «el matrimonio entre PERSONAS del mismo sexo». ¿No será sencillamente «matrimonio homosexual»?

Tenemos que levantar ACTA para hacer constar que si estas PERSONAS (les favorezco con la duda) están libres y en la calle, es porque no les han aplicado la LEY del idioma y de las buenas costumbres idiomáticas. A ellos, por lo menos, ¡la LEY del hielo!