Aún es posible llegar a un consenso en la reforma del sistema de salud

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A pesar del escepticismo de muchos demócratas, la colaboración bipartidaria genuina en el campo de la reforma del sistema de salud no solo es posible, sino que tal vez sea la única manera de aprobar una reforma importante.

Es indudable que el apoyo a la reforma está menguando. Una encuesta reciente, conducida por NBC, indicó que tan solo un 41 por ciento de la población apoya las propuestas del Presidente sobre el sistema de salud, mientras que un 42 por ciento las rechaza. Apenas el 24 por ciento de los entrevistados opinan que su atención de salud mejoraría bajo el plan de Obama, mientras que el 40 por ciento considera que empeoraría.

Los estadounidenses consideran además – correctamente – que las negociaciones entre los dos partidos se han tornado cáusticas. Una encuesta reciente, llevada a cabo por Pew, halló que el 63 por ciento de la población considera que el Presidente y los Republicanos no están trabajando unidos; esta cifra refleja un aumento, porque la proporción era del 50 por ciento hace dos meses.

La mayoría de los encuestados indican que la responsabilidad por dicha rotura recae más sobre el Partido Republicano que sobre Obama. Sin embargo, el porcentaje de aquellos que opinan que el Presidente tiene cierta responsabilidad al respecto ha llegado a un 17 por ciento, en comparación con un 7 por ciento en el pasado mes de febrero.

No obstante, sigue existiendo amplio apoyo por el principio de la reforma. El sesenta por ciento de los encuestados opinan que el sistema de atención de salud requiere “reformas importantes” o una “puesta a punto completa”. Por lo tanto, es posible recuperar el apoyo del público estadounidense, pero solo si los demócratas se acogen a una actitud bipartita.

Recientemente, el poder ejecutivo dio un paso en esa dirección al indicar que apoyaría un sistema nacional de seguro médico cooperativo en lugar de la opción de seguro público. En otra medida que por cierto contará con el apoyo de los republicanos, el Presidente aparentemente aceptó oponerse al rechazo de la cláusula de “no interferencia” de la prestación de medicamentos por receta de Medicare.

También se detectaron pasos audaces de imparcialidad bipartita fuera de la Casa Blanca.

El Senador Ron Wyden (D-OR) viene ganando impulso en su campaña por un proyecto de reforma de “tercera posición” tendiente a desvincular a la gente de los seguros pagados por el empleador.

Por otra parte, a pesar de la presión por interrumpir los debates bipartitos, los integrantes demócratas de la prestigiosa “Pandilla de los Seis” (“Gang of Six”) siguen discutiendo con sus colegas republicanos. El Presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, Max Baucus, prometió que “siguen teniendo la intención” de lograr una propuesta de ley bipartita.

En el curso de su reciente entrevista con el comentarista radial Michael Smerconish, el Presidente tuvo palabras de elogio para con los integrantes republicanos de la Pandilla de los Seis, y observó que “estaría dispuesto a hacer compromisos sensatos”, agregando que las negociaciones deberían centrarse en sus principios fundamentales de “control de los costos, competencia [y] asegurar a la gente opciones de buena calidad”.

Existen cantidades de pauta innovadoras, basadas en los principios fundamentales del Presidente, que podrían redundar en un cambio y ganar el apoyo de ambos partidos. Es posible que en estos momentos no sea factible, desde el punto de vista político, llevar a cabo una puesta a punto en gran escala.

Los legisladores deberían debatir nuevamente planes para instituir un sistema electrónico de almacenamiento de historiales y datos médicos y para que los seguros sean más portátiles. Tampoco se le ha prestado suficiente atención a una reforma del sistema de responsabilidad civil por daños y perjuicios. Por otra parte, deberían recordar que los programas de atención preventiva gozan de una aprobación prácticamente universal y han demostrado que pueden reducir los costos a largo plazo.

Sería conveniente que los reformadores del sistema de salud se volviesen a dedicar a tender la mano hacia el otro partido. El abandono de la imparcialidad bipartita causaría divisiones adicionales en el país, poniendo en peligro futuros esfuerzos de legislación y dificultando aún más el trabajo del gobierno en pos de solucionar los enormes problemas que nos enfrentan.

Douglas E. Schoen fue consultor de campañas durante más de 30 años; es el autor de “Declaring Independence: The Beginning of the End of the Two-Party System”(Declaración de independencia: el comienzo del fin del sistema bipartito).