Blog: Obama a un año de su histórica elección

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Este miércoles se cumple un año de la histórica elección que convirtió a Barack Obama en el primer afroamericano en la historia de Estados Unidos en ser electo presidente de este país.

No es hasta el próximo 20 de enero de 2010 que Obama cumple su primer año en la presidencia.

Por los pasados casi diez meses Obama ha encarado los retos de una severa crisis económica que apenas está dando visos de leve mejoría en algunos factores aunque el índice de desempleo nacional ya ronda el 10%. Hay dos guerras en Irak y Afganistán, y otra guerra política en el Congreso con el debate de la reforma de salud, una de las promesas de campaña de Obama que ha consumido la agenda legislativa este año.

El 4 de noviembre de 2008 me encontraba en Chicago, Illinois, cubriendo con mi entonces colega Pilar Marrero, la jornada electoral para el diario La Opinión.

Recuerdo el entusiasmo, el sentido de que todo era posible y la algarabía de los miles que abarrotaron el Grant Park de esa ciudad para ver y escuchar al candidato del “cambio” que barrió con el voto de jóvenes, independientes y minorías como los latinos, para incluso ganar en estados de tendencia republicana.

Obama declaró entonces que “si alguien dudaba que Estados Unidos es un lugar donde cualquier cosa es posible, esta noche es su respuesta…Esta noche, por lo que hemos hecho en esta fecha, en esta elección, en este momento definitorio, el cambio ha llegado a Estados Unidos”.

Pero la ruta desde entonces ha sido difícil para Obama y para quienes esperan que se hagan realidad las promesas que formuló durante la campaña, entre ellas la reforma migratoria.

En las pasadas semanas se ha escuchado a Obama decir que “el cambio es difícil” y que “el cambio no ocurre de la noche a la mañana”. Nada como la realidad de la presidencia.

En honor a la verdad, la crisis económica y las guerras ya estaban en curso cuando Obama ganó la elección y posteriormente cuando asumió las riendas del país.

La tasa de desempleo en el año 2001, cuando George W. Bush llegó al poder, era de sólo 4%. Cuando salió de la Casa Blanca en el 2008 era de casi 8% y ahora es de casi 10%. Bush heredó superávits presupuestales de Bill Clinton, pero le dejó a Obama un déficit de 1.2 billones (trillions) de dólares que sólo ha ido en aumento.

La Casa Blanca asegura que el plan de estímulo económico de Obama ha contribuído a crear o salvar hasta 650 mil puestos de trabajo.

Al mismo tiempo, Obama está enfrascado en los cambios estratégicos en las guerras, sobre todo la de Afganistán, donde se apresta a decidir qué papel jugará EEUU en el conflicto de ocho años. Prometió sacar las tropas de Irak y parece que ocurrirá, pero no en los números y en el marco de tiempo anticipados.

Pero la ambiciosa agenda doméstica no es heredada. Esa sí le pertenece a Obama, con todos sus aciertos o errores de estrategia y de momento, ha sido acaparada por la cruenta batalla por la reforma de salud que Obama ha hecho piedra angular de su presidencia. En medio de los tropiezos hay ciertos avances y aunque se habla de plazos nadie sabe con certeza si ciertamente podrá completarse el proceso antes de que concluya este año, o si en efecto se logrará la esperada reforma sanitaria.

Esto ha provocado retrasos en otras reformas, como las de energía e inmigración.

Obama prometió lograr una reforma migratoria en el primer año de su presidencia. Todavía no hay reforma migratoria, pero el primer año de su presidencia tampoco se ha cumplido.

Pero en estos pasados meses hemos visto un recrudecimiento de medidas migratorias centradas en la aplicación de leyes y unos cambios cosméticos a otros programas que no han resuelto la crisis migratoria y en el proceso han desatado desazón entre la comunidad inmigrante.

Veremos si para el 20 de enero del 2010 ya está en marcha el proceso legislativo para lograr esa reforma, como también se ha prometido.

En el frente migratorio el cambio ciertamente no ha sido de la noche a la mañana, y aún está por verse.