ads@hoyendelaware.com | 06-Apr-2020 02:04:57 pm

Columnista: Felipe Szarruk

Los Latin Grammy, una rosa que se marchita junto a la industria musical

Las premiaciones y reconocimientos, sobre todo cuando logran un estatus de renombre son importantes para la vida profesional de un artista, se trata del reconocimiento de sus pares o de profesionales a la labor bien hecha, un estímulo para continuar y para mantener la sana competencia que es la que deriva en el desarrollo y avance de cualquier campo, más que una competencia, las premiaciones son alimento para las ganas de continuar, existen en el planeta varios galardones importantes que siempre ha hecho resaltar lo mejor de nuestros productos o personajes.

Los Latin Grammy nacieron como derivados del Grammy anglosajón buscando reconocer el talento latino, la música en español y en portugués, sin duda un enorme mercado que lo merecía, como todo emprendimiento, nacieron con toda la ilusión y la seriedad que la empresa pronosticaba, ilusionaron a una gran cantidad de personalidades en la música porque por fin se abría un espacio para que los artistas latinos, sus compositores y agentes de la industria pudieran tener un reconocimiento que hiciera eco en el mundo y así darle más visibilidad a su trabajo.

Pero como toda empresa esta depende es del mercado y de las riendas que lleva el capitalismo, por lo tanto, para sobrevivir deben ir alineados con la realidad del mercado musical y esa realidad hoy en día es muy diferente a la de apenas 10 años atrás.

Con la llegada de las nuevas tecnologías que ahora permiten que cualquier persona sea músico, productor y pueda crear discos en casa sin la necesidad de un conocimiento profundo como en otras épocas, la música se fue depurando y dio nacimiento a nuevos sonidos que han calado en los oídos del público, como por ejemplo el reggaetón, en cuya producción casi no intervienen personas sino generalmente es un productor sentado en su computadora creando beats sobre los que después cantará algún personaje que se ayuda de software para afinar como el auto-tune, es el estándar hoy en día, atrás quedaron las grabaciones de meses con músicos en estudio y por lo tanto atrás quedaron las composiciones elaboradas, claro que existen, pero no es lo que conviene hoy a la “industria musical” ¿para qué gastar millones en algo que puede generarlos sin invertir mucho?

Así mismo los Latin Grammy dejaron de mirar a la riqueza y la explosión cultural para enfocarse más en un circulo de beneficios a ciertos artistas para poder establecerlos en la moribunda industria y poder seguir haciendo dinero a como de lugar, la academia clama que escoge los productos por su calidad musical pero entonces si esto fuera cierto ¿para qué tiene a cientos de músicos y agentes que pagan una anualidad votando si esto no se tiene en cuenta? Y si se tienen en cuenta los votos, entonces no es verdad que se escoge por la calidad musical sino por la cantidad de votos, ahí existe un conflicto, porque sinceramente no es viable que músicos profesionales, académicos y entregados a la práctica artística vayan a escoger como grabación del año a una persona que apenas puede vocalizar sobre un trabajo impecablemente producido y compuesto que es lo que estamos viendo que sucede, o se hace imposible pensar que los músicos y productores votantes prefieran colocar sobre el escenario a una mujer disfrazada de taxi en lugar de un show lleno de talento musical, entonces se hace visible que los Latin Grammy no son un reconocimiento al talento musical sino un eslabón más en el desespero de no perder el lucro en la música hoy en día.

Lo cual es una lástima, porque Latinoamérica está llena de talento y de personas que están comprometidas con la música y en ese juego del facilismo no solo cayeron los latín Grammy sino también las estaciones de radio y todos los que de alguna manera quieren vivir de este negocio, se dan situaciones extrañas como por ejemplo círculos de nominaciones que se centran en otros negocios paralelos como convenciones de música, todas ligadas a los mismos nombres o a las mismas compañías, los Latin Grammy se convirtieron entonces en una corriente más del rio del dinero que debe fluir hacia donde los billetes lo hacen.

Es triste, dado que los artistas latinoamericanos no tienen casi espacios de reconocimiento importantes y se le está entregando al público una versión distorsionada de la realidad de nuestra música, las categorías que aun pueden seguir siendo sinceras e importantes ni siquiera las muestran en el show de televisión, ahí solo muestran las que “venden”, las que producen dinero, no son en este momento un reconocimiento serio en el panorama musical.

El llamado entonces es a respetar un poco más la razón de ser y la integridad de un nombre que ha sido construido durante décadas en la industria de la música y que sobre el negocio prime la calidad y la excelencia de la practica artística, que las personas detrás de estos galardones reflexionen y se tomen en serio su trabajo y se den cuenta que podrían ser un motor de cambio en lo que está sucediendo en lugar de seguir siendo una oveja más en el rebaño de lo fácil y lo rápido, porque necesitamos esos espacios con urgencia, necesitamos mantener viva las ganas en las nuevas generaciones de hacer música latina de calidad, sea Salsa, Rock, Reggae, Reggaetón, clásica, Vallenato, Cumbia, Metal o Hip Hop, cualquiera pero sincera y que suene como debe sonar, no construir artistas rápidamente para que sean sensación de un día, otorgarles un premio y seguir vendiendo el show a patrocinadores y cobrando inscripciones anuales a personas que ponen su esperanza en una institución cuyo único peso recae hoy en es el nombre y no en la música.

Escrito el 2020-02-04 18:16:53
Felipe Szarruk

Felipe Szarruk