Cuidado con el monstruo de la ansiedad

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María Marín

Por: María Marín

Recientemente regresé de Turquía y como estaba desconectada de las noticias, no tenía idea de quién era la tan buscada, Gabby Petito. Escuché de ella por primera vez, el mismo día que tristemente encontraron su cadáver en un parque nacional de Wyoming. Ahora el FBI “mueve cielo y tierra” por encontrar a su novio.

Irónicamente, la misma pareja que en las redes sociales “vivía la aventura perfecta”; viajando de un estado a otro, acampando en las montañas, capturando hermosas fotos y besándose bajo románticos atardeceres, es ahora protagonista de una historia muy trágica. Y mientras muchos se preguntan si algún día aparecerá el prometido, yo pienso en los problemas de salud mental que pudieron haber intervenido en esta desgracia.

Y es que semanas antes de que fuera encontrado el cuerpo de Petito, quedó evidenciado en un video policiaco el alto nivel de ansiedad que sufría la bloguera de 22 años. Tras ser detenidos por conducir a exceso de velocidad, la joven le confesó a agentes de la policía de Utah, que ella sufría de mucha ansiedad y del trastorno obsesivo-compulsivo, conocido en inglés como OCD. Minutos antes de la detención, la joven había sufrido un ataque de ansiedad donde abofeteó a su prometido mientras conducía.

Petito, quien alegadamente no tomaba medicamentos para tratar su condición mental, se ve muy ansiosa y compungida a lo largo del video. Aún cuando no fue arrestada por haber agredido a su pareja, me imagino cómo el monstruo de la ansiedad la siguió atormentando por horas y días después del suceso.

Vivir con ansiedad es llevar tu cabeza por un lado y tu cuerpo por otro, es tener el miedo pegado a la piel, es escuchar como los pensamientos negativos se disparan una y otra vez, es sentir el corazón correr un maratón de palpitaciones, es sufrir insomnio, es quedarte sin respiración, es ponerte de mal humor, enfurecer y discutir con otros; en fin, vivir con ansiedad es “un infierno”.

Nada justifica el triste final de Petito, pero su historia nos recuerda el gran problema de salud mental, que sin excepción de edad, afecta nuestra sociedad y ojalá sirva de llamado a quienes se niegan a tratar su condición mental. Si sientes ansiedad, busca ayuda profesional y trata todos los medicamentos y terapias que tengas que tratar hasta apaciguar el monstruo de la ansiedad.