DE HIPOCRATES AL COVID-19

“Ha existido discriminación debido a la xenofobia e ignorancia”

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Dra. Sara Solís

Dra. Sara Angelina Solís Castañeda

Uno de los aportes de la época del célebre padre de la medicina, el griego Hipócrates (460-370 aC) a la medicina premoderna fue su visión predictiva de atribuirle al aire la facultad de poder absorber, transportar y transmitir enfermedades a los seres vivos. Esta idea quedó en el imaginario médico y se relacionó después con la teoría de los Miasmas, “un mal aire o vapor enviado por los dioses, que tenía vida propia y que solamente podía ser purgado con la muerte sacrificial de lo malo, es decir, reparando el daño. Mientras no se subsanara, el individuo, el colectivo o la sociedad afectada seguiría sufriendo el castigo divino.” 

Dos siglos después, Galeno de Pérgamo (129-210 aC) retomó la teoría hipocrática de los Cuatro Humores, consistente en la suposición de que el cuerpo humano tenía cuatro sustancias elementales que debían estar en equilibrio para tener salud: sangre, bilis negra, bilis amarilla y flema. Desde Hipócrates hasta el Siglo XIX, la teoría humoral fue el punto de vista más válido del funcionamiento del cuerpo humano, hasta la llegada de la medicina moderna.

En el Siglo XVII y XVIII, las corrientes hipocrática y galénica fueron retomadas por Sydenham y Lancisi, quienes formularon la teoría de los miasmas (emanaciones fétidas eran causa de enfermedad). Los defensores de ésta sostenían que los miasmas eran los causantes de las enfermedades humanas tras ser aspirados, provocando la muerte. Esta teoría fue cambiada y enriquecida por la Teoría Microbiana de la Enfermedad.

Llegado el Siglo XIX, la comunidad médica se dividió en torno a la explicación de la proliferación de las enfermedades. De un lado estaban los contagionistas, quienes creían que la enfermedad se transmitía por contacto físico, mientras que otros creían que la enfermedad estaba presente en el aire en forma de miasma y, por lo tanto, podía proliferar sin contacto físico.

Estas ideas, en muchos casos, circunscribían al médico a hacer diagnósticos superficiales, es decir, a partir de la apariencia externa del enfermo, privilegiando la sospecha y filosofía, en lugar del trabajo clínico-experimental, es decir, más científico. Paralelamente a todo ese tiempo, las creencias mágico-religiosas del contagio de enfermedades estuvieron acompañadas de virulentas expresiones de xenofobia, discriminación y rechazo. Durante la epidemia de la Peste Negra, como parte de un hábito colectivo, miles de judíos fueron asesinados porque se les achacaba ser causantes de enfermedades. Posteriormente, con las siguientes epidemias de peste, los leprosos, sepultureros y judíos sufrieron discriminación, torturas, expulsión, escarnio, vergüenzas y muchísimas veces hasta la misma muerte, debido a la ignorancia y xenofobia.

Lamentablemente, hoy en día, en pleno Siglo XXI, a pesar de los avances científicos en torno a las enfermedades, muchas personas continúan discriminando y rechazando a personas encuarentenadas, enfermos del COVID-19 y a los mismos trabajadores de la salud, a quienes, más bien, deberían hacer un reconocimiento. Sabemos que -no solo en nuestro país-, ha habido un comportamiento social reprochable: turbas manifestando y queriendo expulsar a enfermos de sus pueblos y ciudades, estigmatizando a los contagiados, agrediendo enfermeras, amenazando quemar hospitales para prevenir contagios, etc. Como si la teoría de los miasmas aún estuviera vigente.

La teoría de los miasmas quedó científicamente superada hace varias centurias. Hoy guiémonos por la ciencia y no las sospechas. Mejor lávate las manos constantemente, utiliza mascarilla, evita aglomeraciones y guarda la distancia social. Son recomendaciones sencillas, comprobadas y fáciles que hacen una gran diferencia y pueden salvar tu vida y la de tu familia. Higiene es salud. Juntos saldremos adelante.

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Sara Solís-Castañeda. Doctora en Ciencias Históricas (PhD) e Internacionalista. Diplomática guatemalteca. Catedrática universitaria en Guatemala y Profesora Visitante en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Estudiosa de la Civilización Maya de Mesoamérica.