Decisions, decisions/Decisiones, decisiones

I was reminded of a song from the singer/writer/actor Ruben Blades “decision each day, some win, some miss. Ave Maria…” Every day we make decisions that, inescapably, have repercussion. These decisions are made at the physical level: what to wear, what to eat, whether or not to exercise, etc.; at the mental level: what to hear, what shows to see, what books to read, what persons to heed and, more importantly, at the spiritual level: what to believe, how to behave, whether to trust, whom to follow...

We waste time worrying about the physical aspects of our lives as if we never die. As a result, we focus less on the weightier matters of life. The scriptures tell us that life is more than food and the body more than clothing.

And, when it comes to our mental process, we waste much time thinking of negative experiences of the past: doubt, fear, guilt, distrust, etc. As a result, our thoughts stir emotions that result in negative actions, which impact our relationships with self and others, and we do not see how they wreak havoc on our lives. Scripture tells us that as we think, we behave.

We also waste time when we believe the lie that God is separate from us and far away. As a consequence, we end up aligning to the spirit of error, which manifests inner and outer contradictions. An example is one who confesses with the mouth one thing but does not confirm the words by his/her actions. However, when the soul unites to the Holy Spirit, it shows expression of godliness.

In these perilous times, the decisions we make will impact us individually and collectively. Therefore, it is critical that we practice discernment in order to recognize “…lovers of themselves, lovers of money, boasters, proud, blasphemers…” (2 Timothy 3:2) and know that “evil men and seducers shall wax worse and worse deceiving and being deceived” (2 Timothy 3:13).

Also, beware of refusing to move away from those routine activities viewed as good for ourselves and others. In many cases these, in reality, have grown ‘a life of its own’ that take us away from drawing close to God. Every season must come to an end. In this season, we may have to leave some things and/or even people behind. There is a price for everything. The scripture tells us to ‘count the cost.’ What price will you pay to hear clearly what the Spirit says to the Churches?

May wisdom guide all of our decisions to continue in well doing!

(Versión en español)

Decisiones, decisiones

Me vino a la mente una canción del cantautor y actor Rubén Blades “Decisiones cada día unos ganan, otros pierden, Ave María.” Cada día tomamos decisiones que, inescapablemente, tienen consecuencias. Estas decisiones se hacen a nivel físico: qué ropa ponerme, qué comer, hacer ejercicio o no, etc.; a nivel mental: qué música escuchar, qué programas ver, qué libros leer, a qué personas escuchar y más importante aún, a nivel espiritual: qué creer, cómo comportarse, en quién confiar, a quién seguir…

Perdemos tiempo preocupándonos de los aspectos físicos como si nunca fuéramos a morir. Por tanto, no nos enfocamos en las cosas más importante de la vida. Las escrituras nos dicen que la vida es más que comida y el cuerpo más que vestido.

Y cuando se trata del proceso mental, perdemos tiempo pensando en experiencias negativas del pasado: la duda, el temor, la culpabilidad, la desconfianza, etc. Por tanto, nuestros pensamientos desatan emociones que resultan en acciones negativas que afectan nuestras relaciones internas y externas y no nos damos cuenta que destruyen nuestras vidas. Las escrituras nos dicen que, así como pensamos, actuamos.

También perdemos tiempo cuando creemos la mentira que Dios está separado de nosotros y que se encuentra muy lejos, de manera que nos alineamos al espíritu del error que causa el que manifestemos contradicciones internas y externas. Un ejemplo de ello es alguien que confiesa con su boca una cosa, pero sus acciones no confirman las palabras. No obstante, cuando el alma se une al Santo Espíritu, esta expresa santidad.

En estos tiempos peligrosos, las decisiones que hacemos nos afectan individual y colectivamente. Por tanto, es crucial que practiquemos el discernimiento para poder reconocer “…amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos…” (2 Timoteo 3:2) y saber que “…los hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2 Timoteo 3:13).

También, fíjese de no oponerse a dejar atrás aquellas actividades rutinarias que consideras buenas para usted y para los otros. En realidad, y en muchos casos, estas han crecido tal cual tuvieran “una vida de por sí” que absorbe e impiden el acercarnos a Dios. Todo llega a su final. Es posible tener que dejar algo o alguien atrás en esta temporada. Todo tiene un precio. Las escrituras nos dicen ‘considere el costo.’ ¿Qué precio tendrá que pagar para poder escuchar claramente lo que el Espíritu dice a las iglesias?

¡Que la Sabiduría guie todas nuestras decisiones para seguir haciendo el bien!

 

 

 

 

 

Zulma Arroyo
Acerca del Autor
Zulma is a facilitator with an intuitive ability to work with people from diverse ages, social and cultural backgrounds. Since 2010, she’s been sharing insights in her column Spiritual Storehouse.

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