Declaraciones Iniciales del Presidente Barack Obama

Conferencia de Prensa

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Washington, DC.- Anoche, Miércoles 22 de julio tuvo lugar la Conferencia de Prensa del Presidente de los Estados Unidos. Esta es la transcripción de su discurso:

Buenas noches. Antes de contestar sus preguntas, quiero hablar unos minutos sobre los logros que estamos alcanzando en la reforma del seguro médico y cómo encajan en nuestra estrategia económica más extensa.

Hace seis meses, asumí el mando durante la peor recesión en los últimos cincuenta años. Estábamos perdiendo un promedio de 700,000 empleos mensualmente, y nuestro sistema financiero estaba a punto de colapsar.

Como resultado de las medidas que tomamos esas semanas iniciales, hemos podido sacar a la economía del borde de la ruina. Tomamos medidas para darles estabilidad a nuestras instituciones financieras y nuestro mercado de vivienda. Y aprobamos la Ley para la Recuperación, que ya ha preservado empleos y generado puestos nuevos; otorgamos recortes tributarios de miles de millones a familias y pequeñas empresas, y prolongamos el seguro médico y los beneficios por desempleo para quienes habían perdido el trabajo debido a recortes de personal.

Por supuesto que tenemos un largo camino por recorrer. Y la Ley para la Recuperación continuará preservando y generando más empleos durante los próximos dos años, tal como se diseñó. Comprendo que esto no es gran consuelo para los estadounidenses que actualmente no tienen trabajo, y seré franco con ustedes: la contratación de personal nuevo siempre es una de las últimas cosas en repuntar después de una recesión.

Y el hecho es que, incluso antes de esta crisis, teníamos una economía que generaba bastante riqueza para las personas más acaudaladas, pero no muchos empleos bien remunerados para el resto de Estados Unidos. Se trata de una economía que simplemente no estaba preparada para competir en el siglo XXI, una en que nos hemos demorado en invertir en la tecnología de energía limpia que ha generado nuevos empleos e industrias en otros países; en la que hemos visto que nuestra tasa de graduación es inferior a la de muchos otros lugares del mundo, y en la que hemos gastado mucho más en cuidado de salud que cualquier otro país y a pesar de ello, no somos más saludables.

Por eso he dicho que incluso mientras rescatamos a esta economía de una gran crisis, debemos reconstruirla mejor que antes. Y la reforma del seguro médico es fundamental en ese esfuerzo.

Esto no tiene que ver solamente con los 47 millones de estadounidenses que carecen de seguro médico. La reforma afecta a todo estadounidense que ha sentido el temor de perder su cobertura si se enferma gravemente o pierde el empleo o cambia de trabajo. Afecta a cada pequeña empresa que se ha visto forzada a recortar su personal o el seguro que ofrece porque es demasiado caro. Y se trata del hecho que la mayor fuerza detrás de nuestro déficit federal es el aumento vertiginoso del costo de Medicare y Medicaid.

Entonces, permítanme ser claro: si no controlamos estos costos, no podremos controlar nuestro déficit. Si no reformamos el cuidado de salud, nuestras primas y gastos propios continuarán aumentando vertiginosamente. Si no hacemos algo al respecto, 14,000 estadounidenses a diario seguirán perdiendo su seguro médico. Éstas son las consecuencias de la inacción. Esto es lo que está en juego en el debate que estamos teniendo en este momento.

Me doy cuenta de que con todas las acusaciones y críticas que circulan en Washington, muchos estadounidenses se están preguntando, “¿De qué manera me beneficiaría yo? ¿Cómo podría beneficiarse mi familia de la reforma del seguro médico?”

Esta noche, quiero responder a estas preguntas. Porque a pesar de que el Congreso aún está resolviendo unos cuantos asuntos clave, ya hemos llegado a acuerdos con respecto a los siguientes temas:

Si ya tienen seguro médico, la reforma que estamos proponiendo les dará más seguridad y estabilidad. Evitará que el gobierno sea parte en las decisiones sobre el cuidado médico y les dará a ustedes la opción de retener su seguro si están satisfechos con él. Evitará que las compañías de seguro cancelen su póliza si se enferman gravemente. Les dará la seguridad de saber que incluso si pierden el empleo, se mudan o cambian de trabajo, podrán tener cobertura. Limitará la cantidad que su aseguradora puede forzarlos a pagar de su bolsillo por su costo médico. Y cubrirá la atención preventiva como los exámenes médicos y las mamografías, que salvan vidas y ahorran dinero.

Si no tienen seguro médico o si se trata de una pequeña empresa que quiere ofrecerles seguro a sus empleados, podrán escoger un plan de salud de calidad y bajo precio por medio de un sistema especializado de seguro médico, un mercado que promueva las opciones y la competencia. Finalmente, no se permitirá que ninguna compañía de seguros les niegue cobertura debido a una enfermedad preexistente.

También he prometido que la reforma del seguro médico no contribuirá a nuestro déficit durante la próxima década, y lo digo muy en serio. En los últimos ocho años, vimos que se promulgaron recortes tributarios en dos ocasiones, principalmente para los estadounidenses más ricos, y un programa de Medicare de medicamentos recetados, y en ninguno de esos casos se identificaron los fondos necesarios. Ésa es una de las razones por las que heredé un déficit de $1.3 billones.

Eso no sucederá con la reforma del seguro médico. Se pagará. Hemos calculado que dos tercios del costo de la reforma pueden pagarse al reasignar dinero que simplemente se está despilfarrando en programas federales de atención médica. Esto incluye más de cien mil millones en subsidios injustificados a las aseguradoras como parte de Medicare, subsidios que no mejoran para nada la atención de nuestras personas mayores. Y me complace que el Congreso ya haya aceptado estas propuestas. Mientras continúan considerando propuestas para financiar el resto del costo, continúo insistiendo en que la reforma de salud no se pagará a expensas de las familias de clase media.

Además de asegurar que este plan no contribuya al déficit a corto plazo, la ley que promulgue debe también disminuir el aumento del costo de la atención médica a largo plazo. Nuestras propuestas cambiarían los incentivos, de manera que médicos y enfermeros tengan la libertad de brindarles la mejor atención a sus pacientes, no sólo el cuidado más caro. Es por eso que las mayores organizaciones del país que representan a médicos y enfermeros han acogido nuestro plan.

También queremos constituir un grupo independiente de doctores y expertos médicos que tenga la autoridad para eliminar el despilfarro y la ineficiencia en Medicare anualmente, una propuesta que podría ahorrar más dinero y asegurar el bienestar económico de Medicare a largo plazo. En conjunto, nuestras propuestas mejorarán la calidad del cuidado de nuestras personas mayores y les ahorrarán miles de dólares en medicamentos recetados, motivo por el cual la AARP ha respaldado nuestros esfuerzos de reforma.

No todas las medidas de ahorro que acabo de mencionar estaban incluidas en la propuesta legislativa del Congreso, pero estamos viendo ahora concordancia generalizada gracias a la labor realizada en los últimos días. Entonces, a pesar de que aún tenemos unos cuantos asuntos por resolver, lo notable en este momento no es cuánto camino nos falta por recorrer, sino cuán lejos ya hemos llegado.

Sé lo fácil que es que la politiquería consuma a esta ciudad, que cada asunto se convierta en un resumen de quién lleva la delantera. Oí que un estratega republicano le dijo a su partido que a pesar de que quizá deseen llegar a un acuerdo, es mejor política tratar de lograr la victoria absoluta. Otro senador republicano dijo que el propósito de rechazar la reforma de salud es destrozarme.

Entonces, permítanme ser claro: No se trata de mí. Yo tengo excelente seguro médico, así como todos los miembros del Congreso. Este debate se trata de las cartas que leo cuando me siento en la Oficina Oval todos los días y los relatos que escucho en las asambleas públicas. Es el caso de una señora en Colorado que le pagaba $700 al mes a su aseguradora, y descubrió que a pesar de eso, ésta no pagaba un centavo de su tratamiento de cáncer. Se vio forzada a gastar su fondo de jubilación para salvar su propia vida. Es el caso de un señor en Maryland, un miembro de la clase media con grado universitario, cuyo seguro médico se venció cuando cambió de trabajo y al despertar de una cirugía de emergencia, se encontró con una deuda de $10,000. Es el caso de toda familia, todo negocio y todo contribuyente que continúa cargando con un problema que Washington no ha logrado resolver en varias décadas.

Este debate no es un juego para estos estadounidenses, y ellos no pueden darse el lujo de esperar más la reforma. Cuentan con nosotros para que resolvamos esto. Cuentan con que aportemos liderazgo. Y no debemos decepcionarlos. Aprobaremos la reforma que reduzca los costos, promueva las opciones y otorgue cobertura en la que todo estadounidense pueda contar. Y lo haremos este año.