“Disparotería” noticiera

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Entre los desatinos cotidianos de las noticias radiotelevisivas —que para este caso en particular, por su género, pudiéramos llamar «disparOterías»— tiene que figurar en uno de los primeros lugares este:

«La muerte a balazos de una joven hispana fue un INCIDENTE fortuito.»

Creo que no: que no se trató de un incidente. El Diccionario maestro nos lo aclara bien en su primera acepción, que reza así:

«Que sobreviene en el curso de un asunto o negocio y tiene con este algún enlace.»

Y la voz incidental es, en su segunda acepción, «accesorio, de menor importancia.»

O sea que incidente es algo colateral, que no tiene que ver con lo fundamental de un hecho. Por ejemplo, digamos, «el choque resultó en la muerte (NO «las muertes») de varios pasajeros, e incidentalmente resultó herido un transeúnte».

Si alguien muere está claro que no se trata de algo de menor importancia, sino de un hecho bastante grave, por decir lo menos. Que no nos anime a copiarlo el que también en inglés se use mal el cognado incident. Se imitan aciertos, no yerros. Y lo de fortuito sería mejor llamarlo lo contrario: INFORTUNADO. Aunque es lícito decir fortuito tratándose de algo imprevisto o sorprendente, es el adjetivo menos aconsejado en este caso. Como que fortuito viene de fortuna y a eso suena, resulta poco recomendable tratándose de tragedias. ¿No tendría más sentido emplear un adjetivo como casual?

Llegamos entonces a la conclusión de que la muerte de la joven «fue un infortunado hecho casual», o bien «un lamentable hecho accidental».

Luego nos dieron otra noticia dolorosa sobre los acostumbrados asaltos a tiros protagonizados por orates armados que atacan en cualquier parte donde hay aglomeración de víctimas indefensas. Uno de esos casos, nos dijeron, fue el de «un niño que murió en el tiroteo». Otra vez, condenamos semejante salvajada, para lo cual ya he sugerido un remedio: nada de publicidad. O sea lo contrario de lo que hacen los medios.

Y de paso, discrepo de la desatinada redacción: un TIROTEO es un hecho en que se enfrentan a tiros dos o más individuos o grupos; digamos, un conflicto de pequeña escala. Eso no es lo que ocurrió, sino lo contrario: un loco o salvaje despiadado que agrede a tiros a gente desarmada. El niño no murió en un tiroteo, digamos por una bala perdida, sino a manos de un criminal asesino que se ensañó en quitarle la vida. Es cosa bien distinta.
Y para terminar con los tiros, un locutor nos informó que se procura, en cierto conflicto, «una TREGUA de cese al fuego». ¡Ah, qué bien! ¿Y qué cosa es una tregua? Pues eso: un acuerdo entre las partes en conflicto para ponerle CESE AL FUEGO (¡!).

Bueno, pasemos a temas menos bélicos.

Para variar, los avisos publicitarios siguen incurriendo en las imperdonables «disparaterías» (aunque, gracias a Dios, sin tiros) de costumbre. Los anuncios vehiculares siguen a la delantera en esta insulsa competencia de «erraduras» sin hache.

La Ford se ha inventado, referente a su modelo Fusion, una gracia que reza así: «Después de verlo, los demás NO TIENEN SENTIDO». Es burda transliteración, valga la redundancia, de «make no sense», frase que implica desdén y cuyo equivalente en lenguaje corriente correspondería a «no valen la pena». Lo único que NO TIENE SENTIDO en este caso es la redacción publicitaria de la Ford.

Otra empresa no se queda muy a la zaga cuando en su anuncio aparece un personaje felicitando al concesionario por su buen producto automovilístico con estas palabras: «¡Buen trabajo!». Lo que nos revela que el original decia «Good job!», que obviamente no se traduce así en este caso. El equivalente sería «¡Bien hecho!», «¡Así se hace!» o en todo caso «¡Magnífico!».

No es nada INCIDENTAL que sigan maltratando el idioma español con «DISPARATERÍAS» que NO TIENEN SENTIDO alguno, para la consiguiente PENA de todos nosotros. ¡TREGUA por favor!