Do you know you are a parable? / ¿Sabes que eres una parábola?

Parables are like crystals. Depending on how the light shines, they become prisms displaying countless colors. Their multifaceted lights, metaphorically, show the multileveled LIVING WORD. Permit me to share what was revealed to me during a time of quiet meditation in reference to the parable of the Samaritan man (Luke 10:33-37).
I was shown that all the characters in the parable represent stages of spiritual development for each one of us. The last man that stopped to care for wounded man is the man led by a compassionate heart, a person outside of the box of fixed religion, who recognizes self in the wounded soul. Left on the side of the road by thieves and robbers refers to a time when we cannot walk the righteous path because the adversary and his minions have robbed us of our identity by trickeries and lies.
Here, we recognize this wounded man as self. We take him to the inn, which can be seen as the inner chamber to meet Christ within. There we pour wine and oil representing the knowledge of God and the anointing of the Holy Spirit, which together signify the union of soul and spirit.
The previous two men represent the body and the soul left to their own pulls and desires. Without the inner light shining these cannot resist the craving for preeminence in the world, at times under the cover of religion. The first is body-man who has form but no substance. The second is the soul-man that has substance but is aligned with the wrong husband. Both need healing!
The spirit man-the third one- does not forget the weightier matters: justice, mercy and faith. Left alone, the body and soul yield to extortion; their cup is filled with self- indulgence and pride. This is why Jesus called for the cleaning of the inside of the cup first. In other words, we cannot judge by outward appearances!
The Samaritan has compassion for the man. He set the wounded man on his own beast and takes him on the journey to healing. The Samaritan gives the inn keeper (representation of Christ) two pence. The pence make a passing reference to the law written on the ground by Jesus (John 8:6-8) as restoration of the two original tables given to Moses and written by the finger of God on both sides (Exodus 31:18). Whatever our stage, God desires to safeguard us (Psalm 36:6)

Jesus asked ‘which now of these three thinkest thou was neighbor unto him that fell among the thieves? And he said ‘He that shewed mercy on him.’ Then said, Jesus unto him ‘Go and do thou likewise’.
Your neighbor is, first and foremost, your own soul. God commands us to love God and your neighbor as yourself. We cannot love God or any outside neighbor, in truth, until we learn to love self. This self is the true ‘you’ that is not under delusion of your misguided ego self.
Yet, there are many people, who do not know how to love themselves with compassion. Thus, they need to experience true love in action until they learn to love themselves (Proverb 10:12). The Book of Life is a gigantic parable and we are all parables!

(Spanish version)
Las parábolas son como cristales. Dependiendo de cómo brilla la luz, se convierten en prismas que muestras numerosos colores. Sus luces multifacéticas, metafóricamente, demuestran La Palabra Viviente. Permítenme compartir lo que se me reveló durante un tiempo de meditación tranquila en referencia a la parábola del samaritano (Lucas 10:33-37).
Aprendí que todos los personajes en la parábola representan las etapas de desarrollo espiritual de cada uno de nosotros. El último hombre, regido por un corazón lleno de compasión, viene para cuidar del hombre herido', una persona fuera de la caja fija de la religión que muchas veces se practica en el mundo. El sí reconoce que el hombre herido es su propia alma herida. Abandonado al lado de la carretera por los ladrones se refiere al tiempo cuando no podemos caminar por el camino de la verdad porque el adversario y sus secuaces han robado nuestra identidad a través de engaños y mentiras.
Aquí, reconocemos este hombre herido representa nuestro ser. Lo llevamos a la Posada, que representa la cámara interior donde Cristo vive dentro de nosotros. Allí vertemos el vino y el aceite que representan el conocimiento de Dios y la unción del Espíritu Santo, que juntos significan la Unión del alma y el espíritu.
Los dos hombres anteriores representan el cuerpo y el Alma con sus propios deseos y tirones. Sin la luz que brilla internamente, ellos no pueden resistir el deseo de tener preeminencia en el mundo, a veces bajo el amparo de la religión. El primero es hombre-cuerpo que tiene forma pero ninguna sustancia. El segundo es hombre-alma quien tiene sustancia pero está alineado al marido equivocado. ¡Ambos necesitan sanar!
El ‘hombre-espíritu’ representado por el tercero no olvida los asuntos más importantes: la justicia, la misericordia y la fe. Por su cuenta, el cuerpo y el alma ceden a la extorsión; se llena su copa de orgullo e indulgencia. Por esta razón Jesús dijo que hay que limpiar el interior de la Copa primero. En otras palabras: ¡no se puede juzgar por las apariencias!.
El samaritano tiene compasión por el hombre. Pone al hombre herido en su propia bestia y lo lleva hacia el viaje a la sanación. Le da al dueño de la cámara (representación de Cristo) dos denarios. Los denarios hacen una referencia de pasada a la ley quien escribiera Jesús en la tierra (San Juan 8:6-8) y que sirve como la restauración de las dos tablas de piedras originales que Dios dio a Moisés escrita por el dedo de Dios por ambos lados (Éxodo 31:18). No importa la etapa que estemos viviendo, Dios desea salvaguardarnos (Salmo 36:6).
Jesús pregunta: ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que mostró misericordia hacia El. Entonces Jesús le dijo 'Ve, y haz tú lo mismo'.
Tu vecino es, ante todo, tu propia alma. Dios nos manda a amar a Dios y al prójimo como a ti mismo. No podemos amar a Dios o algún vecino, verdaderamente, hasta que aprendamos a amarnos. Ese ‘yo’ no está bajo el mal-guiado ‘yo ego.’
Aún hay mucha gente, que no saben amarse con compasión. Por lo tanto, necesitan experimentar el amor verdadero en acción hasta que aprendan. (Proverbio 10:12). ¡El Libro de la Vida es una gigantesca parábola y somos parábolas, todos!

Zulma Arroyo
Acerca del Autor
Zulma is a facilitator with an intuitive ability to work with people from diverse ages, social and cultural backgrounds. Since 2010, she’s been sharing insights in her column Spiritual Storehouse.

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