¿Dónde estaba?

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“No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu país” (John Kennedy).
El largo proceso iniciado hace casi dos años para la obtención de una tarjeta privilegiada de conducir para indocumentados en Delaware concluyó el pasado 30 de junio.
¿De qué forma participó usted en el proceso? ¿Asistió como público a alguna de las reuniones del grupo de trabajo? ¿Testimonió en los comités?¿Participó en el rally de apoyo?¿Habló, se entrevistó, llamó o escribió al senador y/o al representante de su distrito? ¿Era usted alguna de las 577 personas que firmó la e-petición? o ¿Firmó y envió su petición impresa?
Si su respuesta es “SI” a alguna o a todas estas preguntas, usted ha sido parte fundamental del proceso democrático para la aprobación de la SB 59.
Si su respuesta es “NO” a todas las preguntas anteriores, usted se dejó llevar por lo que otros hicieron por usted. Es muy probable que la ley aprobada le beneficie directamente, o a alguien de su entorno. ¡Enhorabuena! pero…

¿Por qué no participó?
Puede que usted no resida legalmente en Delaware y temiese posibles represalias. ¿Sabía que una madre le dijo al comité del senado que había conducido desde el norte del estado sin licencia, para prestar ese testimonio?¿Sabía que la madre de un niño discapacitado, dejó a su hijo en el hospital y habló por todas las madres que conducen sin licencia para llevar a sus hijos a sus citas médicas y a sus terapias?.
Quizás no participó porque no podía dejar su puesto de trabajo. ¿Sabía que un grupo de trabajadores indocumentados, interrumpieron su jornada y fueron a la Asamblea Legislativa para testimoniar que al igual que ellos, muchos indocumentados se veían sin posibilidades de ascender en sus puestos por carecer de licencias de conducción?
A lo mejor usted estaba encargado de cuidar de sus hijos ¿Sabía que la tribuna del público el día de la discusión en el pleno de la Cámara de Representantes estaba llena de niños con sus padres apoyando la ley con pancartas? y ¿sabe que en atención a ellos, el debate de la ley fue adelantado?
Y finalmente ¿sabe que el Gobernador Markell, contra todo pronóstico decidió firmar la ley tan pronto fue aprobada definitivamente para aligerar su tiempo de implementación?
¿Se le ocurre una mejor forma de dar la bienvenida a las personas indocumentadas, que la mayor autoridad del estado cante con sus hijos el himno del país que le ha acogido? Jack Markell invitó a todos los niños presentes a que cantasen con él el himno de los Estados Unidos para concluir una jornada y un proceso intenso hasta el final.
Esa fue la mejor celebración que se pudo hacer a una ley que va a dar la tranquilidad a los más de 19,000 conductores que en los estudios previos, se estimó podrían beneficiarse de esta ley y a sus familias.
¿Por qué no quiso ser parte del proceso democrático que ha culminado en la aprobación de la ley más importante para indocumentados residentes en Delaware desde la amnistía del gobierno de Reagan?¿Qué responderá cuando sus nietos le pregunten dónde estaba?
Puede que les diga que participó, nadie excepto usted conocerá la verdad. ¿Cree que eso le hará sentirse bien? Personas conocidas y personas anónimas han trabajado por esta ley, la han apoyado por encima de sus partidos o de que sus nombres figuren en algún lugar. A todos ellos, ¡felicitaciones!. Ustedes son unos héroes. Han soportado descalificaciones personales, incluso de los que creyó amigos. A cambio, les conozcan o no, veinte mil personas, sus familias y otros muchos les dan las gracias. Sus motivos para defender algo en lo que creían han sido infinitos: mayor seguridad en las carreteras, sentido humanitario, beneficio para la economía delawarense, validación oficial de los conductores…
Pero en su historia personal, lo importante será ¿cómo puso usted su granito de arena en esta causa?
También hubo quien discrepó de la SB 59 y llamó a sus representantes, remitió cartas e hizo todo lo posible para que la ley no pasase. También esas personas hicieron uso de su derecho democrático y a punto estuvieron de dar al traste con todos los esfuerzos. Quizás esa noche de infarto no hubiese sido tal, si usted hubiese tomado un minuto de su tiempo para hacer una llamada al representante de su distrito que hubiese servido para contrarrestar la llamada en contra que sí se efectuó por alguien más.
La consecuencia de su inactividad, fue que representantes que inicialmente se habían mostrado favorables a la ley, votaron NO en el momento de la verdad. Al preguntarles por sus razones para el cambio, fueron claros: las llamadas recibidas de los habitantes de sus circunscripciones en las que les manifestaban su oposición.
Por eso, aléjese de una postura maniquea que tranquilice su conciencia y le diga que los de tal partido son buenos y los otros malos y comience a pensar en cada una de las personas que representan su voz por encima de los partidos. Si usted no les habla y deja que otro lo haga por usted, ese otro, dirá lo que le convenga a él, que no ha de ser necesariamente lo que le conviene a usted.
Nada es tan poderoso como mostrarle a sus representantes –les haya usted votado o no– lo que su comunidad necesita.
¿A lo mejor fue testigo de alguna descalificación personal que recibió alguna de las personas que apoyó la ley y usted calló? La discrepancia de opiniones no da derecho a nadie a descalificar ni a amedrentar a otra persona. Pero aún más preocupante que el intentar coartar la libertad de opinión y de expresión, es el silencio de los que son testigos de esas injusticias y callan.

En cuestiones de esta envergadura el diálogo es necesario. Los senadores demócratas y republicanos se hicieron recíprocas concesiones y apoyos para que la ley saliera adelante. El resultado fue el aplastante voto en el Senado a favor del SI (sólo hubo un voto en contra).
Desde el senador demócrata Townsend –impulsor de la Ley– al republicano Richardson que defendió con pasión y buenos argumentos la SB 59 pasando por el senador López y el representante Miró, –ambos republicanos, ambos latinos–, dijeron SI cuando les llegó su turno.
¿Qué pasó en la Casa de Representantes? A todos nos sorprendió que no se repitiese ese SI mayoritario de ambos partidos. ¿Por qué? Recuerden, si usted no llama para dejarse oír, otro lo hará y ese otro no necesariamente dirá lo que a usted le gustaría que dijese. Así lo confirmaron muchos de los representantes que votaron NO. Dijeron que las llamadas de sus circunscripciones les conminaban a ese voto pese a que personalmente estaban de acuerdo con la ley pero no habían recibido suficientes llamadas pidiendo el SI.
Todos los que participaron en la elaboración de esta ley se muestran convencidos de que la ley tal y como fue aprobada es la única que habría podido obtener el pase definitivo, y será muy buena para los muchos. No hay duda que las condiciones se endurecerán para los que no pasen los filtros que les permitan acceder a las nuevas tarjetas privilegiadas. Es cierto.

Pero sería injusto perjudicar a casi veinte mil potenciales aplicantes por el hecho de que una cantidad infinitamente inferior no pueda beneficiarse de la ley. ¿Era ese el motivo por el que usted no participó en el proceso? Porque usted no se iba a beneficiar, porque no reunía los requisitos para aplicar y “si no es para mí que no lo sea para nadie”.

¿Y qué hay de sus hijos? ¿No merecen estar orgullosos de usted? No se puede arreglar su inactividad pasada y afortunadamente la ley se aprobó, pero usted sí puede hacer algo aún: vaya arreglando su situación, declare sus impuestos atrasados, declare sus impuestos en el futuro, averigüe sus records criminales y vea qué puede y qué no puede arreglarse, reúna documentos que acrediten sus lugares de residencia. ¡No tire la toalla y acepte vivir en las sombras!.
Vendrán más leyes buenas para la comunidad, ¡esté preparado para abrazarlas! Eduque con el ejemplo para que sus hijos sean buenos ciudadanos el día de mañana, Y sobre todo, participe. No vuelva a dejar que otro sea su voz y no calle cuando alguien amenaza a quien expresa libremente su opinión.
El sueño americano no es tener el último modelo de celular o la televisión más moderna… el sueño americano es poder expresar lo que uno piensa libremente, poder hacer que su voz sea oída por los legisladores y gobernantes sin miedo. El sueño americano es cumplir con las obligaciones y hacer uso de los derechos que este país ofrece. El sueño americano es vivir en democracia.

Y ahora, no se pregunte qué puede hacer este país por usted sino ¿qué puedo hacer yo por este país? Hay mucho trabajo por delante.