El soldado desconocido, fue reconocido





Septiembre 19 de 1985, quizá lejano para muchos, cercano para otros, la Madre Tierra, para la naturaleza y para la humanidad de nuevo nos da varias lecciones, enmarcadas en los sismos de los días: 7, 19 y 23 de septiembre del 2017; hace 32 años y aún no aprendemos la lección!...

Damos cuenta que la enseñanza aprendizaje está en la vida cotidiana, en todas las esferas sociales, sin distinción: edad, raza, color, sexo, religión, orden de gobierno; el marco de la tabla de valores que por cierto se ha perdido es necesario volver al ejercicio del amor a los demás para amarnos como ¡a sí mismo!...

Los lugares más afectados, damnificados aún: Chiapas, Oaxaca, Morelos, Puebla, Guerrero, Estado de México y la Ciudad de México, hermanos caídos en el dolor por la pérdida de sus seres queridos, además lesionados de grave a leve; pérdida total o parcial de su patrimonio; esto motivó una gran solidaridad de los mexicanos del resto del país y gran parte del mundo, lo que refrenda que los mexicanos, con su perfil característico de raza de bronce, nobleza, sensibilidad, Vocación para amar y perdonar para dejar atrás los rencores, venganzas, envidias y egoísmos. Sin duda como resultado de una nueva lección de la madre tierra y aprender a cuidarla, conservarla en el marco del protocolo ecológico del universo.

Así, aprendimos que sin importar la discapacidad física podemos ayudar a los demás e inclusive salvar vidas; nos queda claro que la edad temprana, madura o mayor no son limitantes para darle la mano a los hermanos caídos en desgracia;

Los intelectuales, los universitarios, los empresarios, los investigadores, las organizaciones civiles, la sociedad en sí, aprendimos que hoy somos, ¡mañana quizá no!...








Que lejos quedaron los gritos de ofensas contra las fuerzas armadas de México: SEDENA Y MARINA que en el pasado desfile de la independencia (16 de de septiembre, en la CDMX), grupos que se sienten agraviados y víctimas de la violencia, por la conducta delictiva y la impunidad: ¡Asesinos!... ¡Vende Patrias!... ¡Traidores a México!...

Ahora la lección de los sismos de septiembre pasado nos enseñaron que los soldados del glorioso Ejército Mexicano, de SEDENA; la corporación de Marinos de la Secretaría de Marina, son los verdaderos salva guarda de los Mexicanos, en el ejercicio de lealtad y profundo amor a la Patria, demostraron una vez más su hermandad, sensibles al dolor, respeto a la dignidad de los demás, nos están demostrando que saben sudar sus uniformes en solidaridad a los hermanos caídos en desgracia, demostraron además que también por sus rostros ruedan lágrimas de sus ojos sensibles a la angustia y desesperación de los demás.

CONSECUENTEMENTE, NI MÁS... NI MENOS... SOLO LO JUSTO!...

Bien vale retomar Expresión de Martín Moctezuma Luis Hernández, soldado de infantería, de SEDENA (oriundo de Juchitan, Oaxaca), al rescatar en Jojutla, Morelos los cuerpos de Sara Sofía, de casi un año de edad y de Zamar Betsabe’, la madre de la menor que derrumbo la vivienda el pasado 7 de septiembre:

“No espero ningún tipo de reconocimiento de las persona; solo quiero que reconozcan mi trabajo de ser militar. Que todos los militares del Ejército Mexicano, como yo y demás compañeros (deben ser reconocidos), lo hice (localizar a las víctimas) y mis compañeros pudieron haberlo hecho, como yo en ese momento” Agrega: “Nosotros los militares estamos capacitados y adiestrados para ese tipo de eventos, de esa magnitud. Y me conmovió, pues como ya dije, tengo una niña de dos años y me trasladé en esa situación, me imaginé que podría ser yo o algún familiar mío”.

“Las personas cuando ven a un militar piensan que somos malos o que no tenemos sentimientos, pero ni por más fuertes que sea el adiestramiento dejamos de ser seres humanos, somos sensibles , tenemos sentimientos, tenemos familia”....

El gran gesto humano por parte del soldado “desconocido” hasta ese momento cumpliendo con su deber; “días después, tras el sepelio de las víctimas, Marco Gil Vela ~padre y esposo de las mujeres~ subió al Fecebook la foto tomada por su tío,Salvador Kellerman, también fotografo de profesión y maestro jubilado.

Junto con la imagen, Marco le escribió al SOLDADO DESCONOCIDO una sentidas y profundas líneas, en las que expresaba su necesidad de agradecerle en persona el rescate de los cuerpos de su familia, pero también “la oportunidad de despedirme de mi mujer y de mi gordita”.








Al texto de esa carta Marco le agrego una estrofa del himno nacional: “Más si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡oh Patria querida! Que el cielo un soldado en cada hijo te dio...”.

A casi 72 horas del lamentable fenómeno natural, Marco y Martín Moctezuma se reunieron en Jojutla, estrecharon sus manos, se abrazaron y se agradecieron mutuamente. Finalmente la identidad del soldado que llora sobre un montículo de escombros, tras descubrir los cuerpos de una bebé y su madre, se conoció abiertamente, y el militar pudo reunirse con Marco Gil Vela, padre y esposo de las víctimas.

El encuentro cerró la historia que inició cuando Moctezuma lloró tras descubrir y rescatar los cuerpos de Sara Sofía y Zamara Betsabé, quienes permanecían entre los escombros de su casa en Jojutla. Fue frente a la alameda del pueblo, a espaldas de la destruida iglesia de San Miguel Arcángel. Ahí, Marco le agradeció y le expresó su reconocimiento y deseo de que la Secretaría de la Defensa Nacional pudiera honrar al soldado. Con su característica expresión, Martín Moctezuma fue lacónico: “No tiene nada que agradecer, es mi trabajo”, expresó, luego de abrazar a Marco y a su primo Zeus González, quien también estuvo presente en el rescate.

Durante el breve encuentro, Marco Gil, quien es fotógrafo profesional y profesor universitario, también se disculpó con el militar, debido a la sobreexposición que tuvo la imagen en redes sociales, lo cual pudo haber generado inquietud al militar. “No hay problema. Yo también soy padre, y me gustaría que alguien hiciera lo mismo por mí”, respondió el infante. Es Cuanto!...

La reseña de este importante e histórico momento que nos deja excelente enseñanza-aprendizaje es mérito periodístico Don Carlos Marín, director general editorial de MILENIO








Emotivo encuentro entre militar y hombre que perdió a su familia en terremoto

“A este soldado: gracias porque sin saberlo me regalaste la oportunidad de despedirme de mi esposa e hija, porque sin dudarlo arriésgaste tu vida bajo los escombros y junto con los demás diste hasta el último esfuerzo para rescatarle”. (Marco Gil Vela, padre y esposo de las victimas).






JOJUTLA MOR (MILENIO).- Martín Moctezuma Luis Hernández, el soldado de infantería, al que una foto difundida en las redes los expuso a los ojos del país, dispara: “Las personas cuando ven a un militar piensan que somos malos o que no tenemos sentimientos, pero ni por mas fuerte que sea el adiestramiento, dejamos de ser seres humanos, y por más, somos sensibles, tenemos sentimientos, tenemos familia”.






“Cualquier soldado hubiera hecho lo mismo”

Martín Moctezuma Luis Hernández, Soldado de Infantería de SEDENA.








LEJOS QUEDARON LOS GRITOS DE OFENSA!...






Mi nieto Carlos Armando y mi hijo Carlos Ramón Líogon Beltran testigos de las penosas ofensas contra las Fuerza Armadas de México, en el pasado desfile del 16 de septiembre en la CDMX..








¡Qué lejos quedaron los gritos de ofensas contra las fuerzas armadas de México: SEDENA Y MARINA que en el pasado desfile de la independencia (16 de de septiembre, en la CDMX), grupos que se sientes agraviados y víctimas de la violencia, por la conducta delictiva y la impunidad: Asesinos!, Vende Patrias!, Traidores a México!...








PROMOVAMOS RESPETO A LAS FUERZAS ARMADAS DE MÉXICO!...



HOY en Delaware
Acerca del Autor

Leave a Reply

*

8 − 5 =

Edición Impresa

Pruebas en el embarazo

Por qué hay que llevar al bebé al dentista antes que cumpla el año

"Mi padre me enseñó la ética en el trabajo"

Philadelphia, campeón en La Bombonera

Caricaturas Editoriales

Final Delmarva Indoor Soccer Femenino

Exploring Science Together

Campaña de limpieza La Sabrosa