“El sueño que resultó ser pesadilla”

No fueron buenas navidades para los inmigrantes que cruzaron de forma ilegal la frontera sur de los Estados Unidos después del 1 de mayo de 2014 y que tuvieran sentencia de deportación o moratorias legales expiradas,

A finales de diciembre saltó la noticia de que el Departamento de Seguridad Nacifonal (DHS por sus siglas en inglés) planeaba redadas contra inmigrantes indocumentados comenzando por Georgia, Texas y Carolina del Norte.

El comienzo del año ha traído el cumplimiento de ese aviso. Más de 121 personas –la mayoría mujeres y niños de Honduras, Guatemala y El Salvador– han sido detenidas y conducidas a Texas donde esperan a ser deportadas.

Ninguna autoridad federal ha explicado hasta el momento el motivo por el que precisamente ahora se decide ir contra un colectivo al que previamente se había aceptado por razones humanitarias.

Después del debate nacional de hace dos años, respecto a la aplicación o no de la Ley de Protección de Víctimas de Tráfico y Violencia (Victims of Trafficking and Violence Protection Act - VTVPA) y a la vista de los acontecimientos quizás hubiese sido mejor el cambio de la Ley VTVPA, y la devolución inmediata a los países de origen como una forma de cortar el sufrimiento de muchos y el negocio de otros tantos.

El miedo de los que llegaron, lejos de cesar ha continuado durante casi dos años, sin embargo, otros se beneficiaron de la inactividad de aquéllos que debieron haberse movilizado e informado tanto en los países de origen de los emigrantes como en Estados Unidos que esa no era la forma de alcanzar los sueños.

El final del sueño americano y la continuación de la pesadilla, para al menos 121 inmigrantes centroamericanos, es el balance de lo que va de año.

No alcanzo a imaginar cómo será el final de 2016 después de noviembre pero tenemos todo un año para decidir con nuestro voto cómo evitar que los sueños se conviertan en pesadillas, y que algunos se beneficien traficando con el dolor de otros. El pueblo tiene la palabra y eso afortunadamente sigue formando parte del sueño americano.

Virginia Esteban
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