ads@hoyendelaware.com | 2015-07-29 06:56:32

En-AMOR-arte

“Pinto desde que recuerdo,
no tendría más de tres años. Mi
maestra de Primaria descubrió un día
uno de los retratos suyos que dibujé en
mi cuaderno a escondidas. Me animó a continuar
dibujando pero no durante la clase”, dice
Gilberto Rodríguez. “El talento artístico está
en nuestro interior, aunque muchas personas
quizás no lo hayan descubierto”.
“De niño ví muchos dibujos que realizó
mi tío, quizás de ahí venga mi amor por la
pintura. Mis hijos han heredado ese gusto
por el dibujo y no lo hacen nada mal”.
La Rehoboth Art League seleccionó
esta temporada uno de los cuadros de Rodríguez
para su exposición.
Este artista de origen mexicano tiene
un talento innato para pintar “nunca tomé
clases pero sí he visto muchos cuadros desde
que era niño. Usaba mi tiempo de ocio para
acudir a los museos y descubrir las obras
de los grandes maestros. “Rembrandt y
Van Gogh cambiaron mi forma de pintar,
de tratar la luz”.
“Una de sus últimas obras es el retrato
en tres dimensiones de una niña en la playa.
Los pies de la pequeña se hunden en la arena,
pero ¡la arena es real!; cuando la niña vió su
retrato estaba entusiasmada”, comenta orgullosa
su fiel admiradora y esposa, Lidia.
“Las horas pasan sin que me dé cuenta mientras
estoy pintando” dice Rodríguez para quien si
solo hubiese podido pintar un cuadro en la vida,
elegiría el dibujo a lápiz que le hizo siendo niño a su
madre. “Lo hice con todo mi amor y se lo regalé a
ella. Lloró de emoción”, comenta Rodríguez, quien
añade “arte es lo que te expresa algo bello”.
“Me gusta la belleza ya sea animada o
inanimada, es lo más admirable de nuestro
mundo”, dice la laureada pintora Pilar
Báguena.
Báguena, quien fue incluida
por la Editorial Forum
Artis en el “Diccionario
de Pintores y Escultores del
siglo XX” pinta desde que
tenía 7 años. “Fue Sor Paz
mi maestra en el colegio de
monjas Salesianas de María
Auxiliadora quien me inició
en la técnica del carboncillo
y posteriormente en el óleo
cuando tenía 12 años”.
Con numerosas exposiciones
en su haber, la pintora
española acaba de finalizar
una muestra en el Centro
Cultural de Torrejón de Ardoz
(Madrid, España).
Si solo hubiese podido pintar un cuadro
en su vida, elegiría “El Puente de Brujas”.
“Cuando pinté ese cuadro, las horas pasaban
sin que me enterase. Me había abstraído tanto
que no me dí cuenta del transcurso de tiempo.
Disfruté pintándolo. No fue un cuadro fácil
y me evadí de la realidad, logré expresar lo
que yo estaba sintiendo dentro”.
Báguena cursó estudios en la Escuela de
Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Madrid y
fue discípula de Miguel Angel Oyarbide. Pertenece
a una familia de artístas y siendo niña, conoció a
pintores de la talla de Benjamín Palencia, amigo
de la familia, quien retrató a su abuela.
HOY en Delaware

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