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En el circo también se habla español

¿Quién no guarda entre sus recuerdos infantiles la imagen del circo llegando a la ciudad? La llegada inminente del Cole Bros. Circus a diferentes ciudades de los estados de Delaware y Maryland nos permite la oportunidad de brindarles esa misma experiencia a nuestros hijos.

El circo de los hermanos Cole –fundado hace más de 125 años y uno de los “top ten” de la nación– ha experimentado los avatares de la historia americana y con este país se ha ido transformando y adaptando. La integración de la comunidad hispana en la vida norteamericana es una realidad y el circo de los hermanos Cole así lo refleja “No sólo en el Cole, en otros circos hay también muchísimos hispanos”, señala Kellan Bermúdez “La Bala Humana”.

Un rápido vistazo al programa del circo de los hermanos Cole, confirma las palabras del trapecista. Detrás de las lentejuelas, los cañones propulsores, los trapecios, los cables o las risas de los payasos hay nombres hispanos (Tabares, Bermúdez, Fassio, Perolito…).

Los artistas hispanos que actúan en el circo de los hermanos Cole pertenecen a familias de gran tradición circense “Yo no elegí el circo, él me eligió a mí; Dios lo dispuso así”, dice la colombiana Yeisi Tabares (25) quien desde los diez realiza acrobacias en la pista junto a un equipo de seis personas.

La edad no importa para estos artistas que llevan en su sangre el mundo del circo. La pequeña de la familia Fassio con tan sólo cinco años ya está entrenando para poder “ser como papá”. Su padre, el argentino Germán Fassio (33) hace acrobacias con parada de manos en el aire y es un dotado de la naturaleza. Comenzó a los 12 años. “No elegí el circo, es el mundo que siempre conocí, mi papá ya trabajaba en él”.

No todo es bonito “Lo peor es el sacrificio, las caídas, cuando uno tiene que dejar a su familia o amigos y desplazarse a otras ciudades”, dice Tabares, para quien “encuentro todo en la vida del circo”.

Todos coinciden en sentirse recompensados en su esfuerzo y sacrificio por el aplauso del público.
“Cuando vuelo a 91 pies y veo la satisfacción de la gente en la cara, sus aplausos… siento que todo ha merecido la pena” dice Kellan Bermúdez, natural de Guayaquil (Ecuador) y tercera generación de artistas de circo. Bermúdez realiza un espectacular número acrobático junto a sus hermanos. Además de hacer vibrar al público como “bala humana”.

Un circo no es tal sin los entrañables payasos. Ahí encontramos al colombiano, Perolito. Natural de Mérida, toda su familia trabaja en el circo, una tradición “que viene de mis abuelos”.
Para este entrañable payaso “el circo es una aventura en la que llevo a mi familia junto a mí; hacemos de todo”.

Perolito resume el sentir de toda esta gran familia hispana del circo de los hermanos Cole de una sencilla forma “La vida del circo, es nuestra vida; somos felices al ver sonreir a un niño y al sentir el cariño y el calor del público con su aplauso”.

Pueden consultar las próximas actuaciones del circo de los hermanos Cole en su página web gotothecircus.com y en su página de facebook.