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¿Existen los Apóstoles hoy en día?

Escrito el 10 mar 2011
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Cuando visité Israel en el 2000 mi excitación fue parcialmente obstruida por las inmensas, llamativas, catedrales llenas de incienso construidas sobre cada lugar sagrado. La innecesaria y a veces engañosa misión de tratar de embellecer lo bello nunca estuvo mejor ilustrada al ver las coberturas de cada monumento sagrado de austeras estructuras de piedra, adornadas en exceso con enchapado de oro y mármol en expansión. Los humildes alrededores y el ambiente de los días de Jesús habían sido revocados desde hace tiempo.

Cuando se trata del título de Apóstol otra sofocante catedral ha sido construida, ahogando su respetable significado. Es la errada creencia de que el cargo de Apóstol está vacante y todavía se buscan candidatos. Desde los canales religiosos a la iglesia más cercana, es común encontrar predicadores llamándose orgullosamente los unos a los otros apóstoles, ahogando así el propósito original y el poder de este título.

Cuando Judas resultó ser un Apóstol falso, los otros 11 Apóstoles necesitaron encontrar un remplazante. El requisito para el reemplazante era que debía haber seguido a Cristo “comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue [Jesús] recibido arriba,” (Hechos 1:22). El Apóstol Pablo reconoció que éste era un requisito para el Apostolado. Es por éso que él se refiere a sí mismo como a uno nacido fuera de tiempo (nacido tarde en términos de un Apóstol). En 1ra Corintios 15:7-8 Pablo dice que él fue el último Apóstol al que Jesús se le apareció, y por lo tanto, un Apóstol legítimo; el último legítimo Apóstol. Claramente este título fue para un selecto y pequeño grupo de hombres durante el lanzamiento de la iglesia.

Pero ¿por qué el Apostolado fue temporario? Una vez más, las Escrituras son bien claras. Efesios 2:20 dice que la casa de Dios (la iglesia universal) es edificada “sobre el fundamento de los apóstoles y profetas.” Usted no necesita saber griego para saber que un fundamento existe al comienzo de algo, no 2000 años después de comenzado. Nadie va a encontrar una base ubicada en el piso 20. El cargo de un Apóstol fue un puente temporario para transferir el Evangelio de Cristo directamente a la iglesia (Hebreos 2:3-4). Eran como andamios de un edificio que debían ser retirados cuando la construcción fuera terminada.

Además, un Apóstol tenía jurisdicción dada por Dios sobre TODAS las Iglesias. Pablo podía escribir a cualquier iglesia, así la haya plantado él o no, y decirles a quién disciplinar, qué herejía desterrar, qué prácticas implementar, etc. Pablo dijo que su responsabilidad era “la preocupación por todas las iglesias.”(2 Corintios 11:28). A menos que la iglesia se estuviera rebelando, ellos reconocían y se sometían al apostolado universal de Pablo. Esa es una jurisdicción que cualquier pastor sensato sabe que no posee. Yo no puedo escribirle una carta a la iglesia de la otra cuadra y decirles cómo ellos deberían hacer las cosas. Sin embargo un Apóstol podía y la iglesia lo sabía. Claramente, los que se hacen llamar a sí mismos Apóstoles, como vemos en nuestros días, no tienen este tipo de autoridad apostólica.

Desafortunadamente hay un gran hambre hoy en día para normalizar los eventos espectaculares y los cargos y títulos que envolvieron la vida de Cristo y el nacimiento de la iglesia. Estoy convencido de que ésto es así porque la gente se ha aburrido del simple poder del Evangelio para salvar y santificar (2 Corintios 11:3). Que la fe para arrepentimiento en nuestro crucificado Cristo milagrosamente salvará a un arrepentido pecador y lo encausará en un camino de bendición y vida de santidad es suficiente para que todo el ejército de los cielos cante, no hay necesidad de recurrir a nobles títulos y experiencias místicas para disfrutar plenamente de nuestra vida en Cristo.
Pastor Nathaniel Graham (trad. Ruben Rocha)

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