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¡Qué desgracia!

Escrito el 23 jul 2010
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El correo electrónico que recibí contenía, en el renglón correspondiente a asunto, una frase escueta e impactante: ¡Qué desgracia!

La remitente era Josefina Villicaña, editora del galardonado semanario Ahora Sí, de Austin, Texas, quién me anexó un artículo de su periódico que narra el episodio vivido por una abuela mexicana, que según testigos, fue agredida y agraviada por un agente policial cuando fue a recoger a sus nietos a la escuela donde estudiaban.

“Es una tragedia enorme que seguro no será la única con tanto odio que estas leyes de inmigración están generando”, me comentó Josefina en las líneas de introducción al reportaje.

La nota menciona apartes de una demanda interpuesta contra el oficial, en la que se dice que la mujer, quien es primariamente hispanohablante, no entendió las indicaciones del agente que dirigía el tráfico y éste respondió sacándola del vehículo, para después golpearla con una macana y arrastrarla en el pavimento.

De acuerdo con el artículo de Ahora Sí, un maestro, testigo de los acontecimientos, contó “que vio a la mujer en sus rodillas y sangrando de los labios. En su declaración dijo que uno de sus pechos estaba expuesto y que ella lloraba”.

El mensaje de Josefina llegó antes de que ocurriera otra incidencia nefasta contra los inmigrantes hispanos: el sonado escándalo de la lista de Utah, que reveló nombres y direcciones de 1,300 supuestos indocumentados, con un llamado para que fueran deportados.

El incidente de la lista muestra los extremos a los que están llegando quienes detestan a los inmigrantes, que se atreven a saltarse las leyes que tanto proclaman respetar para causar daño a los hispanos.

Ojalá haya una sanción para los culpables, dado que el inventario de nombres fue producido sacando información de una base de datos del Departamento de Servicios Laborales, entidad que administra programas de beneficios públicos, a los que tienen derecho los infantes nacidos en este país.

¿Dónde queda la confianza de la gente en las entidades gubernamentales a las que suministran sus datos personales?

Hay quienes insisten en el concepto de los “bebés ancla” y no entienden que la Decimocuarta Enmienda a la Constitución prevalece y que es ilegal convertirse en “chivatos” que procuran la expulsión masiva de los inmigrantes latinos.

En Charlotte, Carolina del Norte, recientemente se presentó otro incidente denunciado a los medios de comunicación en español, que refleja cómo hay individuos que se apuntan de "motu propio" a la misión de denunciar a los “ilegales”.

Una dependiente de un taller de cambio de aceite de automóviles decidió reportar a la policía local a una mujer que solicitaba los servicios de su establecimiento porque era indocumentada, porque no le presentó la licencia de conducir al solicitar el servicio.

La empleada del taller le exigió al oficial que atendió el caso que verificara el estatus migratorio de la usuaria del negocio y el agente le tuvo que explicar que una ley como la SB 1070 de Arizona no está en vigor en Carolina del Norte.

Definitivamente Josefina tiene razón: ¡Qué desgracia! Qué daño tan grave están generando las leyes antiinmigrantes.

Trágico que algunos que se creen patriotas ejecuten acciones en las que confunden la Patria con el odio.
Rafael Prieto Zartha

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