Glamour “low cost”

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Trabajo en una prestigiosa revista de moda, soy una chica it y blogera de profesión. La redactora jefa de moda está de vacaciones, mi directa responsable enferma y yo, que hoy me he quedado a la hora de comer en la oficina para hacerme las uñas he resultado agraciada con el “gordo de la lotería de la moda”, es decir, participar en el evento del año: iiila presentación de la última fragancia de PPR con el Señor Pinault en persona!!!

Tengo que ir despampanante, quiero ser la it girl del mundo global estelar del firmamento y brillar como tal. Quiero ser minimal dando mi máximo, quiero estar elegante con un camisón de mi abuela pero que parezca el último diseño de Oscar De La Renta que en paz descanse.

Mi budget es cero, unos zapatos de Louboutin me llamaron a gritos hace dos días desde el escaparate y no me pude resistir. Mi presupuesto no me da ni para las medias, pero hace todavía calorcito y la crema auto bronceadora yace boca abajo desde hace días, pidiéndome una digna sepultura en el cubo de reciclaje named: “plástico exprimido venga venga vomítame tu última sangre que necesito unas pierna dignas del Caribe”.

Juego mi carta más osada… el King del low cost más arriesgado y exagerado; el shopping extremo: las tiendas de los chinos, esos profesionales del fake que te copian el traje de novia de la Kate Middleton sin parpadear, en menos de 5 minutos por 0.50 céntimos con una tela tan acrílica que le haría un sarpullido a un cocodrilo. Y allí me dirijo dispuesta a encontrar el modelo de mi vida, entro como Gary Cooper en “Solos ante el peligro” me parece que oigo incluso la música cuando de repente nos damos cuenta el uno del otro.

Su nombre es Vestido su apellido FA BU LO SO. Es negro, liso y corto, me sonríe brillando desde una esquina, acelero el paso temblando a la idea que una mujer buitre me pueda arrebatar el sueño de mi vida.

Nos miramos nos tocamos y… es amor a primera vista, ese amor puro que solo se siente una vez, el verdadero, el único, el auténtico.