Grande por elección

Earl Bradley necesitaría catorce vidas para cumplir la sentencia que le fue impuesta hace cuatro años por abusos a menores. En los primeros días de junio recibió el rechazo a su apelación de la Corte Superior de Justicia. Pocos días antes, fallecía Beau Biden, el hombre al que cuando se juzgaron los hechos, le tocó–desde su posición de Fiscal General del Estado–, ejercer la defensa pública de los menores abusados.

Ambos eran profesionales –pediatra y abogado, respectivamente–y ambos, por motivos diferentes, sufrieron en su infancia. Sin embargo, uno y otro optaron por ser dos personas diametralmente opuestas. No fueron las circunstancias, sino una cuestión de elección la que llevó a Bradley a ser un abusador de menores y a Beau Biden un defensor de la infancia.

Bradley genera pública repulsa, Biden público reconocimiento. Sin embargo, hay otras personas que siendo "Bradleys" van por la vida de "Bidens", y hay personas que apoyan esas farsas. ¿Cómo reconocerlas y cómo evitarlo?

Para el antiguo profesor de Stanford, Jim Collins, la grandeza viene definida por la obtención de unos resultados superiores, la realización de un impacto distintivo y la perdurabilidad de la obra realizada.

Beau Biden pasó con nota los tres requisitos y un cuarto fundamental para un buen líder: humildad.

En el momento en que nos creemos grandes, dejamos de serlo.

Comparen lo anterior con personas que ustedes –o su comunidad– consideran líderes ya sea a nivel familiar, en su ciudad, estado o nación. ¿Qué nota sacan sus líderes en las cuatro características que acabo de mencionar?

No importa que muchos ensalcen o reconozcan como "cabezas" a personas que para usted no salen muy bien parados en el cumplimiento de los requisitos anteriores. Seguramente usted tenga razón y no esté ante un líder. Debe ser consciente que hay personas y grupos que llevados por el miedo, la ignorancia o el interés, crean y alimentan falsos líderes.

Hay personas a las que Dios, o si usted lo prefiere sus talentos, las hacen estar destinados a ser "cabeza", "manos", "pies", o cualquier otra parte del cuerpo. Cualquiera es igualmente importante para el correcto funcionamiento del cuerpo humano (nuestra comunidad), pero si la persona se empeña en ser "cabeza" cuando para lo que realmente tiene actitudes y está destinado es para ser "mano", ni la persona se encontrará a gusto (no será feliz), ni su comunidad funcionará, porque la mano es mano y no sirve como cabeza, aunque sea la mejor mano del mundo y una cabeza haciendo de mano, tampoco funciona.

Potenciar como líderes a las personas incorrectas no trae consecuencias positivas para nadie, excepto para los que haciéndolo buscan su propio interés.

Y aquéllos que utilizan, manipulan y engañan a su comunidad, no merecen ser parte de ella. De la misma forma que la Corte de Justicia ha apeado del "autobús" a Earl Bradley; la comunidad y las sociedades deben expulsar a aquéllos que con sus actos eligen no ser parte de ella.

Sea Rosa Parks y suba al autobús, ejerza sus derechos y cumpla sus obligaciones cuando le toque.

Recuerde ésto la próxima vez que decida a apoyar a alguien, ya sea en las urnas o en su comunidad y cuando vea que alguien intenta engañar o manipularle a usted o a sus semejantes, no le siga el juego y ponga en evidencia a aquéllos que lo hagan, porque cerrar los ojos y lavarse las manos como Poncio Pilatos (alguien considerado "líder" en su época, pero que demostró no serlo) le convierte a usted en cómplice de las injusticias.

"No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que me preocupa es el silencio de los buenos" decía Martin Luther King.

Beau Biden eligió un camino que le hará ser recordado como un hombre bueno. Poncio Pilatos optó ser recordado como cooperador necesario de una injusticia y Earl Bradley eligió apearse del autobús. ¿Qué camino elige usted?

Virginia Esteban
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