Guatemala demanda a Belice, ante la CIJ

Ambos países decidieron que el litigio se resolviera en la Corte Internacional de Justicia

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El martes 8 de diciembre el embajador de Guatemala en Países Bajos, Jorge Skinner-Klée Arenales, presentó en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) demanda por el diferendo territorial con Belice.

El inicio de las discrepancias se remontan al momento de la independencia de Guatemala en 1821: Guatemala cedió el territorio de Belice a Inglaterra a cambio de la promesa de la construcción de una carretera hacia el Mar Caribe, ofrecimiento que nunca se cumplió. Posteriormente, los británicos ofrecieron el pago de 50 mil libras esterlinas para que Guatemala construyera su propia carretera, acuerdo que tampoco honró. Así, en 1946, el Congreso guatemalteco anuló ese acuerdo.

En 1991, Guatemala reconoció la independencia de Belice, pero nunca aceptó las fronteras, por lo cual continúa con el reclamo de unos 11 mil kilómetros cuadrados, casi la mitad del territorio beliceño.

En diciembre del 2008, ambos gobiernos firmaron un histórico acuerdo para dejar que la CIJ resolviera el diferendo territorial, siempre y cuando los pueblos, mediante consultas populares, lo avalara, como así fue: Guatemala en su referendo de 18 de abril de 2018, en el cual el sí en favor de llevar el litigio a la CIJ ganó con el 95% de los sufragios y posteriormente Belice que en mayo del 2019 votó sí con el 55% de los votos válidos.

Por ahora, la demanda no es pública. La Corte decidirá qué partes de los alegatos y documentos anexos podrán ser accesibles.

El equipo jurídico que representa a Guatemala y que trabajó en la preparación de la Memoria (Demanda), fue contratado en el mes de junio de 2019 y está integrado por juristas internacionales de renombre mundial, especializados en litigar ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), tales como Alain Pellet, prestigioso jurista francés que conoce el caso desde hace 20 años, ex presidente de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas; Rodman Bundy, quien cuenta con más de treinta y cinco años de experiencia como abogado y defensor en litigios de derecho internacional público de alto perfil y en el año 2013 fue reconocido como el mejor abogado de litigios de Francia; Alina Mirón, abogada rumano-francesa, profesora de Derecho Internacional, experta en Derecho Marítimo; el inglés Sir Michael Wood, considerado como uno de los abogados internacionales más destacados, quien ha litigado para muchos gobiernos en casos ante la CIJ, la Corte Europea de Derechos Humanos (ECHR) y el Tribunal Internacional del Derecho del Mar; el argentino Marcelo Kohen, profesor de Derecho Internacional en el Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra, Suiza, miembro titular y Secretario General del Institut de Droit International (institución laureada con el Premio Nobel de la Paz). A este equipo internacional le acompañan sus asesores y un selecto grupo de profesionales guatemaltecos altamente calificados conformado por abogados, historiadores, archivistas, traductores, diplomáticos y paleógrafos.

El exembajador Roberto Palomo, quien fue el jefe de la comisión que negoció y firmó en 2008 el Acuerdo Especial con Belice, asevera que no habrá apelaciones a la decisión del CIJ ya que, aunque la legislación lo permite ambos países se comprometieron en el Acuerdo Especial a aceptar la sentencia de la CIJ.

“Yo creo que hay cosas que se van a rectificar”, por ejemplo, en las fronteras no reconocidas hay algunas delimitaciones que se fijaron con unos cálculos incorrectos, “y por lo menos esa rectificación se va a dar”, considera el exembajador.

En la demanda también se plantea un reclamo marítimo lo cual es de sumo interés para Guatemala; que se decida con claridad “todo el tema del mar” para tener la certeza de que Guatemala cuente con un mar territorial.

“Cuánto territorio va a perder Belice, ese es el gran tema. Guatemala necesita una zona económica exclusiva, una plataforma continental, un trazado de líneas rectas, que se cree un mar territorial y que se delimite el Golfo de Honduras, eso tiene que salir de ahí —de la resolución de la Corte —”, agregó Palomo.

La incertidumbre que se vive en la zona de adyacencia causa no sólo un retraso en el desarrollo de las comunidades guatemaltecas y beliceñas sino además tragedias, ya que varios campesinos peteneros han muerto a manos de soldados de Belice cuando se internan en las zonas en litigio y que éstos consideran como suyas.

Para leer el comunicado oficial del Gobierno de Guatemala aquí