Is the Student Forgotten in Education Spending?/¿Se han olvidado del estudiante en los gastos en Educación?

(English version)

Mr. Ebbs is a middle school English teacher. This year, like every other, his students are frustrated: they have too few dictionaries and those they do have are at least twenty years old, pages are marked with obscene words or pictures, and whole sections are falling out. His classroom does not have a computer, walls need paint, student desks are in poor repair, and a wood 2 x 4 supports one corner of his old metal desk. But, hallways and the outside of the school are well-kept.

It is difficult to understand how a classroom can be in such a poor state of repair when Delaware spends $433,000 per classroom at an average cost of over $17,000 per student. Total teacher compensation including benefits averages $82,000 per year. So how is the $351,000 that is left each year spent?

Transparency in education should give families, teachers, and taxpayers, access and ability to analyze data and encourage broad participation in education governance, provide insight into how efficient the system is being managed to achieve student outcomes, and hold the system accountable for performance.

Delaware’s website does have student performance and some financial data, but is not easy to maneuver, does not provide capability to download raw data, only provides a picture of a point in time, and does not clearly explain what funds are included in the charts. It is difficult to analyze and understand how well the system works. An example: Delaware reports an average class size of 15 students, but a review of data shows a class size closer to 25 students.

What we do know is that over the past few years performance has moved sideways not up, and spending continues to be one of the highest in the country. The results continue to show mediocre literacy and high dropout, crime, and unemployment rates; especially for the most vulnerable in our society: the Black, Hispanic, and low income communities.

This fall parents, grandparents, aunts and uncles have an opportunity to influence politicians at a time when they not only want but need your support.

Ask them:

-How the system spends the more than $350,000 left for the classroom after the teacher is paid?

-What programs enhance literacy and which ones do not? What will he or she do to focus spending to improve literacy?

-How is it that Delaware spending is in top 10 states and performance is fair to poor in academic, drop out, crime and other rates that measure effectiveness?

It is important to inform yourself and ask questions.

It’s your child. If you don’t ask, who will?
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(Spanish version)

El señor Ebbs es maestro de inglés en la escuela secundaria. Este año, como en los anteriores, sus alumnos están frustrados debido a que tienen menos diccionarios y los que tienen actualmente, son de hace 20 años con páginas escritas con groserías o con dibujos inapropiados; y con secciones incompletas. Su salón no tiene computadora; las paredes necesitan ser pintadas, los escritorios de los estudiantes están en malas condiciones; y, lo único que sostiene su escritorio de metal, es un pedazo de madera de 2 ft por 4 ft; sin embargo, los pasillos y la fachada de la escuela están bien cuidadas.

Es ridículo de entender el por qué un salón de clases puede estar en tan pésimas condiciones si en Delaware se gastan $433 mil dólares por salón, en un costo promedio de $17 mil por estudiante; y una compensación para maestros, incluyendo beneficios, de $82 mil al año. ¿Entonces, por qué han dejado fuera $351 mil de los gastos?

Una transparencia en educación debe dar a las familias, maestros y contribuyentes acceso y habilidad de analizar la información; expandir la participación en la dirección de la educación, de proveer una percepción en que tan eficiente es el sistema en el manejo de lograr resultados óptimos de los estudiantes; y hacer responsable al sistema de su actuación.
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El sitio de internet de Delaware muestra las aptitudes e información financiera de los estudiantes de Delaware; pero no es fácil de manejar, no provee la capacidad de descargar información nueva, solo provee una información de cierto tiempo; pero no explica claramente que fondos son incluidos en las gráficas. Lo que hace difícil analizar y entender qué tan bien funciona el sistema. Por ejemplo, Delaware reporta un promedio de 15 estudiantes por clase, pero una información revisada muestra que el número de estudiantes en la clase es de 25 por salón.
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Lo que si sabemos es que desde hace años la actuación va para todos lados pero nunca hacia arriba. Y los gastos continúan siendo uno de los más altos en el país. Los resultados continúan mostrando los niveles de lectura mediocre, estudiantes no terminando la escuela, crimen; y,un alto porcentaje de desempleados; especialmente, entre los más vulnerables de nuestra sociedad: afroamericanos, hispanos y en las comunidades de bajos ingresos.

Pero este otoño, padres, abuelos, tías y tíos tienen una oportunidad de influenciar políticos en una época donde ellos quieren y necesitan sus apoyos.
Pregúnteles:

- ¿Cómo el sistema gasta más de $350 mil sobrantes, después que le han pagado a la maestra?

- ¿Qué programas promueven alfabetismo y cuáles no? ¿Cuál será el foco el o ella

- ¿Cómo es posible que Delaware gastos son similares a los 10 más altos en los estados pero su rendimiento académico pobre, abandonan la escuela, crimen y otros medios que miden la efectividad del sistema?

- Es importante que se informe y haga preguntas.

¿Es su hijo y si usted no pregunta, quién lo hará?




James E. Hosley
Director, Center for Education Excellence, Caesar Rodney Instit

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