Julio J. Palomino “tabicando el cielo”

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Con la presencia del obispo de la diócesis de Sigúenza-Guadalajara, se va a proceder a la inauguración en los próximos días de la recién rehabilitada iglesia de Valverde de los Arroyos en Guadalajara (España).

Lo innovador del proyecto de rehabilitación ha sido la técnica utilizada: la bóveda tabicada (o bóveda guastavina) muy de moda a finales del s. XIX y principios del XX en los Estados Unidos y de creación y origen hispano.

El arquitecto español Julio J. Palomino, conocido por introducir técnicas antiguas de construcción y rehabilitación en sus trabajos, ha sido el artífice de esta rehabilitación.

Palomino, va un paso más allá e incorpora a sus diseños vanguardistas y contemporáneos, técnicas arquitectónicas como la bóveda tabicada que también pueden ser utilizadas, en edificios antiquísimos y de culto (como es el caso de la iglesia de Valverde de los Arroyos).

La búsqueda de una solución funcional a bajo coste para la recuperación de la ermita de Valverde de los Arroyos fue la que le abrió el camino para redescubrir la antigua técnica bizantina de la bóveda tabicada, estudiada en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT).

Importantes edificios de los Estados Unidos (Biblioteca Pública de Boston, Corte Suprema de Estados Unidos, catedral de St. John the Divine, Grand Central Station, etc.) incluyen esta técnica.

La bóveda tabicada, que tras algunas innovaciones fue patentada con el nombre de bóveda guastavina, fue desarrollada en Estados Unidos en los siglos XIX y comienzos del s. XX por el estudio del valenciano Rafael Guastavino y su hijo. Esta técnica entró en desuso “se requieren muchos conocimientos teóricos y prácticos, hay que estar atento a muchos puntos” señala Palomino quien califica como crucial en la obra el buen entendimiento con su compañero en este proyecto, Manuel Fortea.

Para Palomino lo más importante de la recuperación de esta técnica desarrollada ahora por su estudio son las múltiples posibilidades que la bóveda tabicada ofrece en la arquitectura contemporánea “puede ser usada en todo tipo de espacios, desde una casa privada hasta una iglesia, pasando por un hotel, y eso no es más que el comienzo de sus posibilidades”. Estos nuevos usos son los que interesan al MIT.

Palomino ha sabido aprovechar lo antiguo para dar un arriesgado paso hacia lo más vanguardista.

Las grandes bazas de esta técnica, señala Palomino son “rapidez en la construcción y notable abaratamiento de costes que permiten su realización en cualquier lugar del mundo, además de una inconmesurable belleza””En nuestro caso, Luis Herranz, delegado diocesano de Patrimonio y Luis Antonio Monge, párroco de Valverde, apostaron por nosotros desde el comienzo”. Finalizada la intervención, la aprobación de la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico español y del Consejo Episcopal, además de la Delegación Diocesana de Patrimonio y del párroco supusieron “el respaldo institucional definitivo al trabajo realizado el cual está siendo objeto de estudio por parte de profesionales dedicados a la construcción y a la rehabilitación de edificios históricos”.

El resultado ha sido un éxito y ha abierto una brecha para la recuperación de numerosas edificaciones que se daban por pérdidas al no contarse con los fondos que las técnicas convencionales habrían requerido.

Para el arquitecto Mies van der Rohe “Menos es más”, Julio J. Palomino y su equipo lo han demostrado.

Los flyer y fotos que acompañan el reportaje muestran cómo ha recuperado una técnica antigua de construcción bóvedas tabicadas, basada en la ejecución de varias roscas (capas) de ladrillos pero con la particularidad de que se ejecuta sin cimbras.

Palomino, optó por dejar el aparejo a la vista con el fin de mostrar la ejecución. La geometría de la bóveda es compleja, es una elipsoide, que junto a la ejecución de las hojas con el espesor adecuado, le proporciona estabilidad.

La ejecución material corrió a cargo de la empresa “Gómez Galdón”. Se retiró la antigua cúpula accediendo a ella abriendo un hueco en la cubierta, más tarde se realizó un zuncho de hormigón en forma de aro perfecto sobre el que se han ido colocando las filas de ladrillos.

Se pueden reparar muchas bóvedas ya existentes sin necesidad de demolerlas y, en caso de hacerlo, se pueden restituir con medios y costes ajustados y sin renunciar a la belleza y recuperación de técnicas antiguas que en estos tiempos se nos revelan más que válidas y competitivas en coste y calidad.

En 1570 ya existía el edificio del templo dependiente de la iglesia matriz de Galve de Sorbe. En 1731 se construyó una edificación de nueva planta con armadura de pino que se vino abajo por lo que tuvo que ser de nuevo levantada en el año 1746 con una elevación de los muros.

En los años 1854-1858 fue necesaria una intervención en el templo, que quedó configurado como se conserva en la actualidad.

Es un edificio de una sola planta con cúpula sobre el presbiterio y torre de planta cuadrada a los pies. Posee un sencillo pórtico de entrada y sacristía con tejado de pizarra.

En el interior se encuentra una valiosa cruz procesional, obra del platero segoviano Diego Valle, que data del siglo XVI.