La peligrosa autoridad del “influencer”

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Hemos puesto la vida en manos de la popularidad. No importa que quien aconseje entienda poco de la vida, de la realidad social, y de las dinámicas de control social. El “influencer” entroniza su voz desde la popularidad en la red social.

Si bien, en el pasado era el anciano o la anciana que por su larga experiencia de vida daba consejos, guardaba la memoria, y transmitía los valores y tradiciones a las siguientes generaciones; hoy el “influencer”, desconocedor de esa memoria ve solo el instante, ya que en la red social todo aparece y desaparece en unas cuantas horas. Por eso el “post” cotidiano con el consejo del día es acumulativo, y espera ansiosamente los “likes” que le darán “autoridad”. A la mujer o al hombre sabio los “like” no le interesaban, sino transmitir con honestidad una visión profunda de vida, y esa autoridad abría paso a que una comunidad sobreviviera la siguiente generación. Para el “influencer” la sobrevivencia se reduce a su propia presencia, ya que la comunidad que “guía” ni siquiera la conoce.

Con las generaciones apareció también el experto, este si bien no tenía la sabiduría del anciano, su conocimiento se adquirió por especializarse en una rama del conocimiento, como resultado aparecieron avances en las ciencias, la tecnología, la literatura, los sistemas sociales, su más grande peligro fue el elitismo del conocimiento que creo; sin embargo, era claro que su conocimiento dejaba algo sólido y con sustancia a la humanidad. En cambio, el “influencer” no genera un conocimiento, de repente en las redes sociales todos se han convertido en epidemiólogos, doctores, educadores, entrenadores olímpicos, y especialistas en todo. En la red social se da una falsa sensación de democracia, aunque queda claro que las redes sociales son dictadas por los algoritmos, el “influencer” debe agradecer a Silicon Valley su relevancia, su importancia y su protagonismo. El “influencer” no debe ser especialista en nada, solo debe atraer a un público sediento de dirección que encuentre en sus frases raquíticas gotas de “sabiduría”, y en los “memes” datos empaquetados sin contexto para que lo hagan sentir experto.

¿Hacia donde va la humanidad si hoy el “influencer” tiene más autoridad que los maestros, científicos, que el anciano y la anciana? ¿El “influencer” será capaz de proveernos salud, un mundo justo, o solo es síntoma de un mundo que se ha entregado a lo efímero?

Créditos foto: “Fotos de lo efímero” por  Obed Arango.