La Traviata

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Metropolitan, Nueva York, Sábado 17 de enero, 2015, 8:00 - 10:35

Este sábado en el Metropolitan, precioso día en Nueva York, radiante y soleado, pero frío. Al llegar por la noche, un gran ambiente de personas que llegan…

El Metropolitan está “hasta la bandera”… no cabe ya nadie más… La Traviata es una de las óperas más hermosas. Al entrar, se nos muestran los decorados y en el escenario, un hombre de avanzada edad está sentado de espaldas e inmóvil…

Un reloj enorme en la pared, un sofá, una puerta a la izquierda, y un cielo oval negro. Todo en blanco y negro…

Por fin comienza… Yo me resisto y pienso para mí “no sé si me va a gustar esta producción tan minimalista para esta ópera”, porque no puedo evitar compararla con la que hicimos en el Teatro Real con López Cobos y Pizzi… pero, he lle-gado a la conclusión de que la producción de Willy Decker es excelente, llena de símbolos que hacen pensar en el argumento y la música. Un reparto de voces jóvenes como Sonya Yonche-va que consiguió el premio de Operaria, Francesco Demuro, Aleksei Markov, dirigidos por Mar-co Armiliato.

El reloj simboliza el tiempo que le queda de vida a la enferma Violetta, el doctor, la enfermedad que está al acecho, la flor de la camelia, el amor… Amor, alegría, odio, cólera, ce-los, ira, vergüenza, crueldad y finalmente, arrepentimiento está presente. Y el final se nos muestra como una muerte que es un renacer, llena de esperanza y tranquilidad y paz. Como la flor que se marchita, pero que vuelve a renacer en otra flor, en un ciclo de tiempo de la vida.

¡Qué gran éxito de tan magnífico joven reparto con todo el público del Met puesto en pie acla-mando tan fantástica función!. Bravísimos todos.
Ana Mª Díaz de Lewine

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