Lo que está por venir

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Los grupos pro inmigrantes deben prestar extrema atención al debate sobre la reforma de salud porque el tono extremista de los foros públicos que se están conduciendo en diversos puntos del país donde, en varias ocasiones, ha surgido el tema de los indocumentados, es sólo una pequeña prueba de lo que podrían enfrentar si en efecto se inicia un debate migratorio.

En repetidas ocasiones surgen comentarios de que la propuesta de reforma de salud dará beneficios a los indocumentados aunque ni hay proyecto de ley formal y no se contempla proveer cobertura médica a los indocumentados.

Pero claro está, después de escuchar a la ex candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin, diciendo que el plan de reforma sanitaria contempla unos “paneles de la muerte” que decidirán si ancianos o discapacitados merecen o no cobertura médica, no sorprende que los extremistas incluyan a los indocumentados en su diatriba.

Los cacareos diarios de locutores extremistas también proveen combustible a estos personajes y grupos antiinmigrantes que incluso promueven la idea que el presidente Barack Obama es indocumentado.

Los comentarios van desde “podemos tomar a los no ciudadanos, darles un boleto de avión y enviarlos de vuelta a casa”, a los más extremos como mandar los indocumentados a casa, pero “con un tiro en la cabeza” como muestra el video en las afueras del recinto de New Hampshire donde el presidente Barack Obama condujo un foro sobre la reforma de salud ayer martes.

En los fallidos debates migratorios de previos años los grupos antiinmigrantes demostraron su capacidad de organizarse y dejarse sentir al punto de paralizar los conmutadores telefónicos del Congreso y la Casa Blanca con sus llamadas de oposición a cualquier reforma migratoria descarrilando finalmente sus posibilidades.

La reforma de salud les sirve de ensayo a estos grupos antiinmigrantes y debería colocar a los grupos pro inmigrantes en alerta porque es sólo una prueba de lo está por venir.