Los 11-S de Iberoamérica

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El 11 de septiembre el mundo se acuerda del X aniversario del ataque de Al Qaeda sobre Nueva York que produjo la carnicería de 3,000 inocentes provocando luego la matanza de cientos de miles de civiles en una ola de guerras sobre varios países musulmanes. Sin embargo, este domingo hay otras fechas notables que también se conmemoran.

La madre de todas las bombas

En el 2007, en la misma fecha en que se recordaban los 6 años de la madre de los peores ataques terroristas que hayan tenido EEUU en su historia, Rusia le hizo ver a su antiguo rival de la guerra fría que aún seguía siendo una potencia militar cuando entonces deton ó la mayor bomba no nuclear de todos los tiempos.

Esta es la terrible ‘termobárica’, un arma más letal que la ‘madre de las bombas’ de EEUU. Explota sobre el aire creando un calor y sonido tan fuertes que son capaces de arrasar búnkeres y matar tanto con una ‘pequeña’ arma atómica, aunque sin generar gran radiación.

Graphic: thermobaric bombs

RUSSIA’S BOMB
Dropped from TU-160 bomber
Contains 7.8 tons of ‘highly efficient’ explosives, as effective as 44 tons of regular TNT, Russia says
Blast radius: 300 metres (990ft)
Blast and pressure wave has similar effect on the ground as a small nuclear device

Russian thermobaric bomb
Sources: AP, GlobalSecurity.org

El 11-S de Chile

Un tercio de siglo antes que Moscú explotase dicha mega-bomba, Washington organizó el golpe que el 11 de septiembre de 1973 depuso al gobierno constitucional suramericano que más se les acercó: el de Chile.

Entonces, la CIA fomentó el bombardeo del palacio presidencial en Santiago y el derrocamiento y la muerte de Allende. Sintomáticamente ese mismo día en el 2011 otros aviones destruirían las principales torres de la mayor urbe de la potencia que patrocinó decenas de golpes e intervenciones en la América septentrional.

El 11-S de Honduras

El 11 de septiembre también se celebra otra invasión a Latinoamérica, la que sufrió Honduras en 1919. Las tropas norteamericanas llegaron a ese país para proteger a sus empresas agroexportadoras que dominaban su economía y para conjurar una guerra civil.

Por una extraña ironía de la historia en ese momento gobernaba a dicha república centroamericana Salvador Aguirre, tocayo de Salvador Allende quien entonces tenía 11 años de edad. Aguirre recibió la banda presidencial durante la semana del 9 al 16 de septiembre de 1919 del renunciante presidente electo Francisco Bertrán Barahoma, y tras ser substituido brevemente por otros 2 mandatarios afines, el gobierno pasaría en 1920 al general Rafael López, quien, como jefe de las FFAA, ganó las elecciones supervisadas por éstas y por las tropas de EEUU.

Otra paradoja es que durante la ocupación norteamericana el poder pasó del Partido Nacional (de Bertrán) al Liberal (de López), exactamente lo inverso a lo que ocurrió en el 2009 cuando el Pentágono permitió que su base hondureña sirviese para ayudar a que el liberal Zelaya fue depuesto abriendo el paso a que hoy el nacionalista Lobo esté en palacio.

John Walker y otros filibusteros en el expansionismo de EEUU

El 11-S de América Central

El 11 de septiembre es también otra fecha importante en Honduras y en la larga historia de presencia de soldados norteamericanos en Centroamérica. Ese día en 1860 fue el último que vivió plenamente John Walker, médico y abogado nacido en Tenesse 1860, antes de ser fusilado en el alba siguiente en la ciudad hondureña de Trujillo.

Walker creía que los estadounidenses tenían la misión de ‘civilizar’ a los hispanoamericanos y lanzó varias aventuras militares en el noroeste mexicano que le llevaron a crear las esporádicas repúblicas de Baja California y Sonora en 1853 y 1854, a poco que EEUU se había anexado California y Nuevo México en la guerra de 1846-48, emulando la forma en la cual Texas se había declarado como república ‘independiente’ en 1836-46 separándose de México para preparar su integración a EEUU.

Tras ese fracaso Walker en 1855-57 arribó con varias de sus huestes a Nicaragua donde llegó a proclamarse como presidente y luego ser echado de allí por una alianza centroamericana. Por aquel tiempo este país se presentaba la mejor opción para hacer un canal interoceánico que conectarse a la costa este de EEUU con su recientemente adquirida costa oeste y que el millonario neoyorkino Cornelio Vanderbilt quería construir, en tanto que su costa atlántica estaba bajo un protectorado británico.

Walker, quien operaba como una punta de lanza de sectores expansionistas de EEUU, libró varias campañas buscando controlar Centroamérica hasta que en 1860 fue ejecutado.

HIPOLITO DA COSTA.

El 11-S de Brasil

Si el 11 de septiembre de 1860 fue importante para la independencia de Mesoamérica contra un filibustero estadounidense que libró varias campañas en su suelo, el de 1823 es una fecha triste para la independencia Brasil pues ese día murió en Londres Hipólito da Costa, el fundador del primer periódico que haya tenido el mayor país latino que hay hoy.

Da Costa publicó en Londres de 1808 a 1823 el ‘Correio Brasiliense’ donde luchó por la independencia de su país que se dio el 7 de septiembre de 1822, muriendo él a poco de celebrarse tal aniversario sin haberse enterado que él había sido nombrado cónsul en esa capital británica donde vivieron los libertadores andinos y donde en 1798 murió el arequipeño Juan Pablo Viscardo y Gusmán, el autor del manifiesto independentista hispanoamericano.

Da Costa fue un masón, al igual que otros independentistas latinoamericanos que vivieron en Londres como Simón Bolívar, José de San Martín, Andrés Bello y Francisco de Miranda. Este último, creador de la palabra Colombia y de la tricolor que comparten ese país, Ecuador y Venezuela (país del cual en 1812 fue su segundo presidente), fue el jefe de una logia que agrupaba a ellos y que se denominó Lautaro en honor al caudillo (‘lonco’) mapuche que en 1553 derrotó a los españoles ejecutando al conquistador de Chile Pedro Valdivia.

LAUTARO

El otro 11-S de Chile

Lautaro fue uno de los grandes estrategas militares indígenas y sus proezas sirvieron para que gran parte de la Araucanía se librase de haber sido tomadas durante todo el tiempo que duró el virreinato español hasta inicios del siglo XIX. La nación mapuche, paradójicamente, perdió su independencia en manos de los descendientes criollos de quienes proclamaron la independencia de Chile.

Las fuerzas de Lautaro también tuvieron que ver con otro 11 de septiembre, el de 1541, el mismo que cayó domingo al igual que el del 2011. Hace 470 años Santiago fue incendiado y casi destruido, pero no por los antepasados de Pinochet, sino por los indígenas locales que quisieron arrasar dicha ciudad fundada 7 meses antes por el conquistador Pedro de Valdivia.

Lautaro solo conocería a Valdivia 5 años después cuando él con apenas 11 años de edad fue convertido en un sirviente de Valdivia transformándose en su paje, posición desde la cual estudiaría las tácticas españolas y luego tras fugarse de sus amos las emplearía contra éstos.

El levantamiento indígena liderado por Michimalonco que quemó la mayor parte de las casas santiagueñas en 1541, al igual que el de Manco Inca que cercó Lima un lustro antes (en 1536), fue sofocado gracias al apoyo de miles de soldados de otras etnias aliadas a los hispanos.

El propio Michimalonco acabaría luego reconciliándose con Valdivia ayudándole a que él pueda evangelizar y reclutar a sus compatriotas amerindios como siervos o como nuevas tropas contra pueblos que no se sometiesen, hasta que en 1550 él es muerto.

Si Michimalonco pasó de líder antiespañol a siervo de los europeos, algunos de los indígenas que le apoyaron luego secundaron al lonco Lautaro, quien rompió con su condición servil a Valdivia para liderar las peores derrotas que tuvieron los peninsulares en Chile hasta que a los 24 años de edad él fuera muerto en combate en 1557.

El 11-S de Cataluña

Si el 11-S es una fecha triste para el mundo y para las Américas, en cambio para los catalanes es su día nacional. Y el que celebran este domingo es importante porque marca la quinta vez desde que se aprobó dicha celebración patria en el estatuto autonomista del 2006.

No obstante el 11-S catalán también marca otra carnicería pues ese día de 1714 Barcelona fue derrotada en la guerra de sucesión española por los centralistas borbónicos de Felipe V.

El 11-S es una fecha histórica para Iberoamérica

Para el país con la segunda mayor población hispana del mundo (EEUU) implicó el mayor golpe terrorista en su suelo (lo que para muchos equivale al inicio del declive norteamericano).

Para la nación hispánica con la costa continua más extensa (Chile) esta fecha marca tanto el peor golpe que se haya dado en su capital (1973) como el peor ataque que ésta misma urbe haya tenido (1541).

Para América Central recuerda una ocupación estadounidense (1919) y la derrota del aventurero de dicha misma nación que quiso dominar dicha región.

Para la ‘madre patria’ es la fecha que en 1714 se dio la derrota de los insumisos catalanes pero que para quienes tienen la segunda lengua más hablada en Iberia es el día en que buscan afirmar su nación.

Y mientras tanto este domingo 11-S Guatemala elige nuevo presidente.

LA DESTRUCCION DEL PALACIO PRESIDENCIAL DE CHILE EL 11-S-1973 SE DIO EN LA MISMA FECHA QUE EN EL 2001 SE VOLARON LAS TORRES DE NUEVA YORK

LOS DOS 11 DE SEPTIEMBRE
En esta fecha se ha cambiado el curso de la historia internacional en las últimas 4 décadas. Hace un año un grupo de aero-piratas se estrellaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Posiblemente los fundamentalistas islámicos que perpetraron esa matanza no se percataron que exactamente 28 años antes la principal sede de otro país americano había sido atacada desde el aire. En 1973 fue destruido el palacio de gobierno de Santiago. Dicha acción no fue hecha por pilotos extranjeros sino por unas FFAA que habían estado apuntaladas por la CIA, la agencia de inteligencia de la misma superpotencia que sufriría el macro-atentado del 2001. El 11 de septiembre de 1973, así como el del 2001, se alteró el orden mundial.

Chile

Hace 38 años se puso punto final al primer experimento de gobierno constitucional de partidos pro-soviéticos en Occidente. Pese a que la Unidad Popular chilena manifestaba someterse al sistema de las democracias capitalistas representativas patrocinadas por Washington, la administración estadounidense le consideró intolerable.

Antes del golpe de Augusto Pinochet la izquierda había crecido electoralmente y había un clima de tensión social. El canciller norteamericano Henry Kissinger sostenía que no se podía aceptar que un pueblo por ignorancia se tornase comunista.

El cuartelazo santiagueño sirvió para demostrar que el principal poder occidental no podría tolerar gobiernos contestatarios aunque fuesen elegidos bajo sufragio universal. Además alentó la consolidación o extensión de las dictaduras anti-comunistas en todo el Cono Sur.

El nuevo régimen instaurado el 11 de septiembre de 1973 sería el mismo que iniciaría el actual modelo económico que acabaría por implantarse como moda durante la globalización. La receta pinochetista consistía en renunciar al viejo sistema de economía keynesiana, que protegía la industria y el mercado internos, que promovía el desarrollo buscando sustituir las importaciones y elevando el consumo mediante el incremento del nivel de ingresos de la población. Para la escuela de Chicago se imponía dar paso a una economía abierta a las importaciones y al libre flujo de capital extranjero. Pese a que ello implicaría una inicial destrucción de muchas industrias que producían para el mercado interno, el aumento del desempleo y la reducción de salarios reales y condiciones laborales, a la larga – se sostenía- se permitiría una nueva acumulación de capital. Orientándose hacia la exportación y estabilizando la moneda, Chile empezó a mostrar una pujanza económica que quiso ser imitada por otras naciones del hemisferio sur.

Para los críticos del neo-liberalismo se trataba de hambrear al pueblo para exportar. Para el monetarismo en boga, ésta era la única posibilidad de poder competir en el mercado internacional y desarrollar a los países en ese camino.

El pinochetazo fue uno de los momentos de mayor conflicto entre las dos superpotencias cuando ambas parecían haber llegado en la década de los setentas a un nivel de empate.

A fines de esa década la nueva administración de Carter fue dando un viraje hacia patrocinar los derechos humanos como vía para minar al bloque soviético y para dar base social a los nuevos gobiernos que aplicasen reajustes económicos en Latino América.

El modelo militar impuesto en Chile el 11 de septiembre de 1973 fue siendo dejado de lado para patrocinarse el sistema neo-liberal que éste había empezado a alentar. La mayor victoria de dicho evento fue que a la larga los propios países del Pacto de Varsovia acabarían por renunciar al sistema de economías planificadas y de régimen de partidos únicos comunistas, para abrazar el mercado capitalista. El monetarismo pinochetista se convertiría en una panacea para varios círculos en Moscú.

EEUU

En el 11 de septiembre del 2001 le tocó a los EEUU el recibir un ataque desde el aire. Los símbolos de su poderío militar y económico fueron atacados. La CIA esta vez no fue acusada de organizar el golpe, sino de no haberse dado cuenta de ella o, en el peor de los casos, haberlo dejado pasar para justificar una carrera militarista.

En ambas fechas de 1973 y 2001 las administraciones norteamericanas estaban en manos de republicanos duros. Bush hijo y Kissinger son quienes hoy encabezan la tendencia halcona dentro del partido gobernante planteando una inmediata guerra contra Irak, aunque muchos líderes republicanos se muestran dudosos sobre si es conveniente lanzarse a una intervención bélica sin suficiente apoyo internacional o justificativos.

Tras el 11 de septiembre del 2001, los EEUU lanzaron un proyecto de incremento militar fuerte. El presupuesto armamentístico de la única súper-potencia subió hasta significar más que la suma de los demás siete siguientes poderes. Se vertebró la mayor coalición de países nunca antes vista para poder atacar Afganistán.

Uno de los países más pobres del planeta empezó a recibir cada mes un promedio de mil millones de dólares en bombardeos. Esta cifra equivalía al promedio de las exportaciones afganas en más de doce años.

La incursión en Afganistán condujo a la caída del gobierno y a que éste fuese remplazado por una coalición de caudillos militares, muchos de ellos con peores historiales de matanzas contra indefensos y crímenes de guerra que los propios talibanes.

Mullah Omar no ha sido capturado y sus fuerzas se multiplican en Afganistán, en tanto que Bin Laden fue muerto pero en Pakistán, el aliado nuclear de EEUU en el mundo islámico. Pinochet fue apresado y luego liberado. Los responsables de las dos matanzas de los 11 de septiembre han recibido distinto juzgamiento por parte de Occidente. Ambos han sido colaboradores de la CIA, pero uno siempre se mantuvo amigo de los EEUU pero el otro le agredió. Al general chileno se le permitió regresar a su país bajo presión de los conservadores. Al fundamentalista saudita se le persigue al extremo de haberse producido unas 3,000 muertes civiles con los bombardeos occidentales en Afganistán.

La nueva doctrina que se ha impuesto es la de tratar con dureza a todos aquellos a quienes se sindican como terroristas. Siguiendo esas pautas, Sharon se lanzó a arrasar a la Autoridad Nacional Palestina. El gobierno fundamentalista hindú ha incrementado su accionar contra los separatistas de Cachemira y se ha planteado la posibilidad de que se pudiese desatar la primera guerra nuclear, la cual sería entre la India y Pakistán. En Colombia subió a la presidencia Alvaro Uribe pregonando una ofensiva generalizada contra la guerrilla. En el país vasco acaba de decretarse la ilegalización del Batasuna, un partido que aglutina a más de un décimo del electorado pero que es acusado de ser el brazo legal del ETA.

Muchos críticos de la nueva línea dura sostienen que las cruzadas anti-terroristas no buscan dar solución al real problema que ocasiona la violencia social. El crecimiento de las desigualdades entre naciones y clases, el incremento de la pobreza y el deterioro del medio ambiente son cuestiones que a los EEUU se les acusa de menospreciar, y son éstas las que ocasionarían diversos movimientos sociales o el accionar de grupos violentistas. Para los partidarios de la línea anti-terrorista se necesita poner orden a nivel global para poder garantizar las inversiones y la economía.

Los dos XI-IX fortalecieron inicialmente a la derecha republicana y a su agenda de mayor dureza militar contra sus enemigos, mayor intervencionismo norteamericano y mayores concesiones para las multinacionales estadounidenses. En el primer caso la línea halcona de Nixon-Kissinger conllevó a un eventual debilitamiento de Washington y a levantamientos anti-norteamericanos exitosos en Indochina, Nicaragua e Irán. En el segundo caso fue llevando a Bush a una política de intervención bélica en Irak que, como dijimos en su momento, aislaría a los EEUU en relación a diversos aliados europeos y musulmanes pudiendo terminar produciendo nuevas reacciones contra dicha potencia.

Juan y Pedro: el padre se quedó con Portugal y el hijo con Brasil
El 7 de setiembre de 1822 es una fecha muy importante para toda Iberoamérica. Ese día se dividió el primer imperio global que hubo (el luso, que llegó a ser el primero con colonias en los 5 continentes) entre Juan IV (quien quedó a cargo de Portugal y sus dependencias en África y Asia) y su hijo Pedro I, quien hizo que el Brasil dejase de ser la última gran posesión ibérica en la América continental y que éste se transformase en el país americano más grande que hasta entonces hubiese existido.

A diferencia de casi todas las demás antiguas colonias latinoamericanas que tras la independencia se fragmentaron o redujeron territorialmente, Brasil se ensanchó anexándose tierras del grueso de sus 10 vecinos (todos los países suramericanos menos Chile y Ecuador). Mientras Argentina postcolonial perdió a las Malvinas ante los británicos, Brasil recuperó otras islas atlánticas (Trinidad) contra ese mismo reino.

Durante sus primeros 45 años, Brasil fue el mayor país del continente y sólo perdió ese sitial cuando EE.UU., después de anexarse antiguas zonas francesas, españolas o mexicanas, compró Alaska a Rusia en 1867. Si no fuese por ese territorio polar (cuya área actual es de 1,717,854 km2), Brasil sería hoy mayor a la megapotencia.

Mientras las Américas del siglo XIX fueron el único continente con mayoría de repúblicas, Brasil sólo se conformó como república 45 días antes de la década de 1890, al menos 7 décadas después de que cayeron los 4 antiguos virreinatos españoles de la América continental y 113 años después de la creación de los EE.UU.

Brasil, donde hoy la mitad de sus 192 millones de habitantes descienden de esclavos, fue uno de los últimos países en abolir la trata de negros, cosa que se dio en 1888 (más de 8 décadas después que Haití y el imperio británico lo hicieran). Esta fue una de las razones por la cual varios terratenientes brasileños le serrucharan el piso a Pedro II, quien el 15 de noviembre de 1889 fue depuesto.

Antes de que en 1822-89 Brasil se transformara en el mayor imperio que haya surgido en el Nuevo Mundo (incluso con un territorio 3 a 4 veces superior al de los incas), éste había sido la única colonia de Europa que acabó administrando un imperio europeo.

De 1580 a 1640, Portugal y todas sus dependencias (incluyendo Brasil) estuvieron unidos a España, siendo la familia Braganza la que lideró la separación de los lusos y luego esta misma fue la que partió al imperio de Lisboa del brasileño.

Brasil jugó un rol clave en consolidar al nuevo imperio luso post-español. Su economía floreció con los esclavos que sus buques transportaban desde las colonias portuguesas del África hacia las Américas y con la explotación de azúcar y otros productos que se realizaban con esa mano de obra. Con botes y dinero brasileños Lisboa derrotó a los holandeses en el Atlántico.

Luego Brasil fue en 1808-22 la sede del vasto imperio portugués que se extendió a Portugal, Cabo Verde, Sao Tomé, Guinea, Angola, Mozambique, costas de la India, China y Malasia y Timor. Si Brasil fue casi el último país latinoamericano en ser república, el imperio portugués fue hasta 1975 el último que tuvo Europa sobre grandes territorios no insulares.