LOS MEDICOS DE LA PESTE

“El pico tenía hierbas aromáticas”

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Por Dra. Sara Angelina Solís Castañeda

En estos días de crisis mundial ocasionada por el infausto COVID-19 (Coronavirus Disease 2019), que tanto sufrimiento y tristeza ha causado por haber cobrado la vida de miles de personas a nivel internacional, así como paralizado la economía global, es casi seguro que usted haya visto publicada en las redes y medios la tétrica figura medieval de “los médicos de la peste”. Cuál peste? La Peste o Muerte Negra, que tuvo su origen en Asia, alrededor de 1320 en el desierto de Gobi (entre China y Mongolia), por donde pasaban las caravanas de la ruta de la seda. Para 1331 la enfermedad llegó a China, tras inundaciones que hicieron llegar roedores; para 1346 la pandemia alcanzaba Europa, diezmando su población en un tercio, millones de personas fallecieron; su punto más alto fue entre 1348 y 1350.

Llama poderosamente la atención el siniestro uniforme utilizado por los médicos de la época medieval (476-1492), pero especialmente la intimidante máscara con una puntiaguda nariz en forma de pico aviar. Esto porque, equivocadamente, entonces se creía que la peor de las enfermedades de la época –la Peste Negra- se propagaba a través del aire fétido o contaminado. Lejos estaban de saber que la peste era causada por la bacteria Yersinia pestis que se transmite de animales a humanos a través de la picadura de las pulgas de roedores, el contacto con fluidos contaminados e inhalación de gotículas de los estornudos o tos de gente que había contraído la peste bubónica. La tétrica máscara tenía aberturas de cristal para proteger los ojos, el pico servía para que el médico respirara, así como para filtrar los malos olores ya que en él colocaban flores secas como pétalos de rosas o claveles, hierbas aromáticas (menta), especias (canela, clavo de olor), mirra, alcanfor, láudano, o una esponja de vinagre y lo que estimaran que podía neutralizar los humores y el aire envenenado. Los médicos creían que las hierbas contrarrestaban los olores “malvados” de la peste y evitar así que se infectaran.

El diario español El País publicó hace algunos años que estos doctores además debían vestir de una manera especial, aparte de la impresionante máscara puntiaguda que utilizaban: Se vestían con una larga túnica de cuero, guantes y sombrero de ala ancha (característica de los médicos de entonces). En su mano llevaban un bastón que usaban para remover pacientes evitando en lo posible el contacto físico pero lo más sorprendente es el segundo uso que tenía ese bastón. Muchos pacientes entendían que estaban sufriendo un castigo de Dios por sus pecados y entonces le pedían al médico que les pegara con ese bastón como parte de su arrepentimiento. Los bastones de madera también los utilizaban para examinar a los pacientes sin tocarlos y mantener a las personas alejadas y quitar la ropa de las víctimas de la peste sin tener que tocarlas. Se atribuye la creación de estas prendas a Charles de L`Orme en 1630, las cuales se usaron por vez primera en Nápoles y posteriormente se extendió su uso a toda Europa.

Tanto hoy con el COVID-19 como entonces, Italia fue duramente golpeada por la peste negra. En aquel entonces, Venecia fue una de las ciudades donde el siniestro uniforme adquirió más fama. Hoy en día, el mismo es utilizado, como un disfraz, en época del Carnaval de Venecia.

Tanto la máscara como la ciencia han evolucionado desde entonces. La mascarilla o tapabocas hoy la usan no solo los médicos sino la población en general y para finales del Siglo XVIII se inició la inoculación con la variante de la viruela bovina y posteriormente la humana. La segunda generación de vacunas fue introducida por Louis Pasteur en 1880.

La humanidad confía en la ciencia para que pronto se pueda aplacar el COVID-19. Nuestro agradecimiento a los médicos y a todos los trabajadores de la salud por todos sus cuidados.