MENSAJE SEMANAL: Presidente Obama desacredita afirmaciones falsas sobre la reforma de salud; destaca protecciones al consumidor

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Cada día, en este país, los estadounidenses se enfrentan a primas de seguro de salud que aumentan a un ritmo tres veces mayor que los sueldos, y a compañías aseguradoras que limitan la cobertura e incrementan la porción que pagan los asegurados. Miles pierden su seguro cada día.

Sin una verdadera reforma, las cargas que pesan sobre las familias y empresas estadounidenses continuarán multiplicándose. Hemos visto un vigoroso debate sobre la reforma del seguro de salud, y con justa razón. Se trata de un tema de importancia vital para todos los estadounidenses, y me complace que tantos estén interesados.

Pero también debe ser un debate honesto, sin el predominio de tergiversaciones intencionales y distorsiones manifiestas, propagadas por las mismas personas que más se beneficiarían si dejamos las cosas así como están.

Por eso, hoy quisiera pasar unos minutos refutando algunos de los mitos más descabellados que circulan en el Internet, por cable y que se repiten en algunas de las asambleas públicas en todo el país.

Comencemos por la falsa afirmación de que los inmigrantes ilegales tendrán seguro de salud con la reforma. No es verdad. Los inmigrantes ilegales no tendrán cobertura. Esa idea nunca se ha puesto sobre la mesa. Algunos también están diciendo que, con la reforma, será obligatorio que haya cobertura para abortos. Tampoco es verdad. En lo que respecta a la actual prohibición de usar dólares de los contribuyentes para abortos, nada cambiará con la reforma. Y como lo dicen todas las personas razonables que han investigado el asunto, no existen los llamados “paneles de la muerte”, un concepto ofensivo para mí y para el pueblo estadounidense. Éstas son afirmaciones falsas cuyo objetivo es crear división.

Y todos hemos escuchado la acusación de que la reforma de alguna manera llevará a que el gobierno tome el control del cuidado de salud. Sé que eso le suena miedoso a mucha gente. Y me suena miedoso a mí también. Pero éste es el punto: no es verdad. Ni remotamente deseo que el gobierno se interponga entre ustedes y su médico, al igual que no deseo que las aseguradoras tomen decisiones arbitrarias sobre el mejor cuidado médico para ustedes, como lo hacen actualmente. Como dijimos desde el principio, bajo la reforma que proponemos, si están contentos con su médico, pueden conservar a su médico. Si están contentos con su plan privado de seguro de salud, pueden conservar su plan. Punto.

Ahora, el origen de muchos de esos temores sobre un sistema de salud controlado por el gobierno es la confusión sobre lo que se denomina la opción pública. Ésta es una idea entre varias para crear más competencia y opciones, especialmente en muchos lugares del país donde sólo una aseguradora domina totalmente el mercado. Esta alternativa operaría como cualquier otra aseguradora: sobre la base de las primas que recauda. Y permítanme repetirlo: sería sólo una opción. Quienes prefieran su aseguradora privada no tendrían ninguna obligación de cambiarse al plan público.

A las aseguradoras y sus aliados no les gusta esta idea ni ninguna que promueva mayor competencia. Eso lo entiendo. Y seguro que habrá mucho debate sobre esto cuando el Congreso vuelva a entrar en sesión.

Pero este aspecto del debate sobre el cuidado de salud no debe eclipsar los otros pasos importantes que podemos y debemos tomar para reducir las cargas cada vez mayores que pesan sobre las familias y empresas.

Entonces permítanme enfatizarlo de nuevo: Si no tienen seguro, finalmente tendrán acceso a cobertura de calidad que pueden pagar. Si ya tienen seguro, se beneficiarán de mayor seguridad y estabilidad en lo que respecta a su seguro. Si se mudan, si pierden su empleo o se cambian de trabajo, no tendrán que preocuparse de perder su seguro de salud. Y estableceremos firmes medidas de protección para el consumidor que harán que las aseguradoras rindan cuentas y que dejen de aprovecharse de ustedes con prácticas injustas.

Prohibiremos que las aseguradoras nieguen cobertura por razón de la historia clínica de una persona. No podrán cancelar su póliza si se enferman. No podrán disminuir los beneficios cuando ustedes más los necesitan. No podrán poner un tope arbitrario al monto de la cobertura que pueden recibir en un año o durante su vida. Pondremos un límite a lo que les pueden cobrar como gastos propios, porque nadie en Estados Unidos debe irse a la quiebra porque se enfermó.

Y requeriremos que las aseguradoras cubran exámenes rutinarios y cuidado preventivo, como mamografías y colonoscopías. No hay excusa para que no detectemos enfermedades como el cáncer de mamas y del colon en su etapa temprana. Eso tiene sentido, salva vidas y también nos ahorrará dinero a largo plazo. En su conjunto, las reformas que estamos proponiendo ayudarán a reducir el aumento vertiginoso de los costos, lo que se traduce en ahorro real para las familias, las empresas y el gobierno.

Sabemos lo que sucederá si no logramos actuar: Más de lo mismo. Más de los mismos exorbitantes costos. Más de la misma cobertura reducida. Si no actuamos, la crisis empeorará. Más familias tendrán que prescindir de seguro. Más empresas se verán obligadas a eliminar o reducir sus planes de seguro.

Así que podemos postergar el día de la verdad y dejar sin solución las fallas del sistema como viene haciendo Washington año tras año, década tras década. O podemos dar los pasos que proporcionarán a todas las familias y empresas estadounidenses una medida de seguridad y estabilidad que carecen hoy en día.

Nunca ha sido fácil hacer que este país avance. Siempre hay quienes se oponen y quienes utilizan el temor para bloquear el cambio. Pero lo que siempre ha distinguido a Estados Unidos es que cuando todos los argumentos se han presentado y todas las inquietudes se han expresado, y llega el momento de hacer lo que se debe hacer, superamos nuestras diferencias, nos damos la mano y marchamos hacia adelante como una nación y como un pueblo, algunos demócratas, otros republicanos, todos estadounidenses.

Ésta es nuestra oportunidad de avanzar. No les puedo prometer que las reformas que proponemos serán perfectas ni que se verá la diferencia de la noche a la mañana. Pero les puedo prometer lo siguiente: si aprobamos la reforma del seguro de salud, dentro de muchos años recordaremos estos tiempos y diremos que éste fue el momento en que dimos lo mejor de nosotros mismos para mejorar la vida de todos nosotros. Éste fue el momento en que creamos un sistema de cuidado de salud a la altura de la nación y el pueblo que amamos. Éste fue el momento en que nos ganamos un lugar junto a las generaciones más excepcionales. Y ése es el llamado al que debe responder nuestra generación de estadounidenses en estos momentos.