“Mi hija tiene novio”

Relato corto presentado por nuestra colaboradora Irene Calvo

Escrito el 22 May 2018
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Ya desde hace unos meses que en casa nos sobrevuela una hormona adolescente que sube, que baja, que revolotea, que hace vuelos rasantes y que te ataca por la espalda.

Hay que tener una licenciatura en… todo para poder gestionar la situación, hay que tener una personalidad entre António Guterres, la madre Teresa de Calcuta y Malala Yousafzai para no transformarse en el increíble Hulk a todas las horas del día y de la noche.

Por suerte o por desgracia lo del dicho “te conozco como si fuera tu madre” es cierto y yo se que mi hija me dice una mentira cuando levanta sin querer la fosa nasal derecha o se pone de mal humor cuando tiene hambre o que está rallada cuando tuerce el morro.

Si me responde con “¿por qué?” algo le pasa.

Son las 20.00, hora de cenar y pregunto tierna como un perro faldero a mi hija:

“¿Quieres cenar mi reina?"

Su respuesta:

“¿Por qué?”

Mi respuesta sin contar hasta 10 y sin hacer la respiración abdominal sería:

“Porque llevo trabajando todo el santo día, tengo un hambre de mil demonios, estoy cansada y me quiero sentar delante de la tele con la cocina recogida, un vinito y verme el telediario en santa paz.”

En cambio respiro, cuento y digo con voz melosa:

“Mi reina porque llevas todo el día estudiando y mamina buena te va a preparar tu plato preferido.”

Ella con un rugidito responde:

“Vale”

Pero… misterio misterio me pregunta “¿quieres que te ayude?”

Y ya tengo a la UVI, el Samur, los bomberos y a la policía corriendo junto con mis glóbulos rojos, dando la alarma a todo mi cuerpo serrano que va en hiperventilación.

Hay que dejar claro que su ayudar es sentarse en la cocina a darme conversación y todo se agradece pero hoy pone también la mesa y ahí sí que empiezo a temblar.

“Mami te tengo que decir una cosa pero preferiría decírtela cuando acabe el curso”

Me suelta.

Faltan 5 semanas para que se acabe el curso y yo ya estoy muerta así que respiro y empiezo a jugar al “veo veo” con ella pasando del personaje de Antonio a Teresa, de Teresa a Malala y de Malala a Antonio.

“¿Es algo de salud?” NO

“¿Algo del colegio?" NO

“¿De alguna amiga tuya?” (mi vena egoísta me decía SI SI SI por favor) NO

“¿Has hecho algo malo?” NO

“¿Me has dicho una mentira…? Ahí te pillé la fosa nasal derecha que no me deja nunca sola se levanta haciendo que arrugue imperceptiblemente la nariz"

“Bueno no es una mentira, es algo que no te he contado del todo”

Mi estado de ansia se convirtió en un ataque de pánico, me tuve que sentar, los adolescentes no se dan cuenta cuando te estas muriendo de verdad así que todavía insistía en no decírmelo, creo que el color entro rojo, verde, morado y fluorescente de mi cara le convenció por fin a soltarlo.

“Tengo novio”

Yo a ese punto ya había perdido toda noción del bien, del mal, de lo mejor y de lo peor así que me quedé templada. Bueno pensé ¿con 15 años se puede tener novio?

Respuesta: depende

Así que contraataque con más preguntas diplomáticas:

“¿Pero salís solos?"

“No mama”

“Y… ¿os habéis dado picos?”

No mamá ¡que asco!

Ahí creo que respire, pero esa toma de aire se me cortó cuando dijo:

“Picos no, solo besos…”

Irene Calvo
Acerca del Autor
Roma, I love you: Moda y otras historias...