No compres zapatos chinos

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Por Eduardo Montalvo
edmont13@gmail.com
Hace algunos años fui a comprarme un par de zapatos y, al llegar a la tienda, cuál no sería mi sorpresa que inmediatamente conseguí un par que me gustó y que me quedaba muy bien. Fue tanta mi satisfacción que decidí comprarme 2 pares, uno negro y otro marrón.

La calidad de la manufactura y de los materiales de estos zapatos era estupenda, propia de un producto orgullosamente hecho en los Estados Unidos de América.

Por muchos años usé con gusto ambos pares de zapatos, prácticamente en toda ocasión. Los pobres zapatos no tenían descanso, indistintamente usaba los negros, como los marrones mientras yo continuaba satisfecho usando mis zapatos americanos.


Como es lógico suponer, con el transcurrir de los años, mis zapatos fueron evidenciando muestras del uso y abuso al que constantemente los sometía; ellos fueron perdiendo su brillo y atractivo originales. Pero, siempre estaban allí, listos para ser usados una y otra vez. En realidad no había nada malo en ellos, solamente que ya no lucían tan bien como cuando eran nuevos.
Cuatro años más tarde, motivado por la buena experiencia, me animé a repetirla y fui a buscar otro par idéntico, para sustituir mis zapatos viejos. Los conseguí de la misma marca, pero MADE IN CHINA.
Me llamó la atención el hecho de que la suela del modelo chino era distinta y el zapato resultaba sorprendente más liviano, así que pensé que siendo de la misma marca deberían ser aún más cómodos. Pero, pronto me di cuenta de mi gran equivocación.

Los zapatos chinos no sólo resultaron incómodos, sino que duraron comparativamente poco tiempo. Su suela se desgasto con prontitud, su horma se deformó y sus trenzas se deshicieron en pedazos.
Hoy, aún conservo los zapatos originales MADE IN USA, los cuales uso con orgullo y satisfacción, a pesar de que no lucen como en sus mejores días. Por su parte, los zapatos chinos dejaron de existir hace ya mucho tiempo.

Basado en esta experiencia me he propuesto no comprar productos chinos cada vez que pueda. Sé que hoy en día es sumamente difícil poder dejar de comprar productos manufacturados en China, pero siempre que consigo un producto americano lo prefiero aunque tenga que pagar más. Mi mala experiencia demostró, una vez más, que lo barato sale caro, y si es chino, peor aún.

Te invito a que defendamos nuestra industria nacional, prefiriendo adquirir productos hechos en los Estados Unidos de América ante cualquier otra opción, en especial si es china.
La industria estadounidense siempre se ha caracterizado por ofrecer productos del mejor nivel de calidad existente y con una envidiable durabilidad. Entonces, ¿por qué seguir perjudicando a nuestro país y a su industria? Defendamos lo nuestro, que, por cierto, ¡es lo mejor!

Estemos orgullosos de nuestra nación, que es el hogar donde vivimos con nuestras familias. Hagamos la Patria Americana cada vez más fuerte apoyando a nuestra industria. ¡No compres zapatos chinos!
Hoy me volveré a poner mis zapatos americanos… ¿y tú?

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Ha colaborado por más de veinte años con medios impresos hispanos. De pensamiento conservador, en sus artículos de opinión resalta la importancia de la integración de los inmigrantes de habla hispana a la vida activa y productiva en los Estados Unidos de América y de la inmigración legal. Sobre éstos y otros tópicos mantiene activos cuatro blogs además de haber publicado un libro al respecto.