y que si el Maestro sufre y deja el ejemplo a sus siervos, éstos no serán exentos de persecución o sufrimientos, y es a éso que Pablo se refería cuando en Filipenses 1:29 nos dice, “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en El, sino también que padezcáis por El”.
En conclusión, hay una sola manera de sufrir y darle gloria a Dios, es cuando sufrimos injustamente y lo soportamos teniendo en nuestra mente el deseo de traerle gloria a El, sabiendo que nunca nuestros sufrimientos son en vano, porque Dios los usa para refinarnos y parecernos más a nuestro Señor Jesucristo.