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Publicado el 02-02-2011
Reportero: Ruben Rocha

El diario poder del Evangelio

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Ruben Rocha

¿Cuántas veces en nuestras vidas no somos conscientes de lo que Dios está haciendo alrededor nuestro para protegernos? ¿Cuántas veces los peligros y las tentaciones rugen frustrados porque no pueden llegar a herirnos debido a que estamos protegidos en el fuerte de Dios? Para aquéllos que disfrutamos una relación personal con el Señor Jesús hay una sensación de gozo y protección cuando nos beneficiamos del poder del Evangelio diariamente.
En 1 Pedro 1:3-9 vemos que el apóstol nos habla de esta hermosa realidad, y así como en los versículos 1 y 2 nos habla de la doctrina de la elección divina y de la Trinidad, ahora nos muestra que ese Soberano y Poderoso Dios nos va a preservar en sus manos, en otras palabras, solo confiaremos plenamente en Dios si le conocemos verdaderamente, si sabemos cómo y quién es.
El poder de Dios se manifiesta en nosotros a través del nuevo nacimiento, que es una experiencia espiritual producida por Dios, quien de acuerdo a su voluntad nos hace nacer de su misma naturaleza a través del Espíritu Santo para poder poner nuestra fe en Jesucristo.
Es este poder el que nos mantiene seguro en sus manos, es nuestra nueva naturaleza nacida de Dios la que nos faculta a resistir y vencer todas las pruebas y tentaciones, es ese poder que reside en la fe para salvación, dada por Dios y cuyo fundamento está en la resurrección del Señor Jesucristo, la cual es nuestra esperanza.
Dos razones por la cual el nuevo nacimiento del creyente es tan poderoso son: sucede por voluntad exclusiva de Dios, no es algo que el hombre pueda provocar por sí mismo, (Juan 1:13 y Santiago 1:18), y sucede a través de la Palabra de Verdad, (1 Pedro 1:23).
Pero como decía, ese poder también nos mantiene seguros en las manos de Dios, la palabra griega (phroureo) significa mantener en un fuerte o bajo custodia militar, sin dejar entrar al enemigo pero sin dejar salir al protegido, o sea, vigilando la presencia del enemigo, pero también que no nos dejará escapar de su cuidado.
Esto nos da la imagen de que el creyente es débil en sí mismo, está rodeado de tentaciones y la única razón por la cual sobrevive es que Dios está protegiéndolo. Esta misma palabra es usada en relación al pasaje en Filipenses 4:7 “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, ...
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