en la gracia de
Jesucristo recibimos nuestro mandato de
santificación. Segundo, debemos cumplir
los requisitos de no conformarnos a los
pecados de nuestro pasado en ignorancia
y siguiendo el mandato de ser santos como
Dios es santo, y tercero, podremos con esta
actitud correcta, vivir una vida en un temor
reverente hacia Dios, haciendo las obras
diferentes que van a declarar su evangelio
santo en este mundo.