Qatar, uno de los países más chicos del Islam, se agiganta al convertirse en el principal inspirador árabe de los rebeldes libios
Isaac Bigio/ANALISIS GLOBAL
pedir que las potencias occidentales entreguen cuentas congeladas de Libia por valor de $5,000 millones al nuevo gobierno transitorio.
Al Yazeera (el canal de Qatar) ha asistido a los rebeldes con cobertura y asistiéndoles a tener su propia estación de TV.
Paradójicamente, la invasión a Libia se dio al mismo tiempo que las petro-monarquías de la península árabe entraban a Bahréin (la isla conectada por un puente a Qatar) para sofocar las protestas pro-democracia.
La intervención de Qatar, uno de las peores autocracias del mundo, en ambos procesos muestra cuán limitada o controversial es la democracia que se pretende imponer en la Libia post-Gadafi y en el nuevo Medio Oriente.