Oscar

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Por Ana María Díaz de Lewine

Opera: Oscar
Autores: Morrison/Cox
Actuación: Academy of Music
13 de Febrero de 2015, 20:00pm

Opera en dos actos del compositor americano Thomas Morrison que está ambientada en la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX. El poeta Whitman es el nexo de unión entre ambos países durante toda la ópera, pues él y Oscar se conocieron en 1892. Una puesta en escena, la de David Korins, tradicional.

Es principalmente una obra donde se manifiestan los sentimientos a través de la música, el canto, la poesía, la escena, el ballet, las luces y sombras, y los colores.

Gira en torno al enamoramiento de Oscar por Bosie que es un bailarín que danza, se acerca, acaricia, se entristece, y que persigue a Oscar en la forma de sueño, en blanco y negro, y con claros y sombras, o en forma de recuerdo. Muy original el “dúo musical de cantante-bailarín” al final del segundo acto, uno empleando la voz y el otro el ballet, para manifestar la comunicación de sus sentimientos amorosos.

Esta situación de relación homosexual produce la condena social y judicial de Oscar que, finalmente y tras un juicio estúpido, en el que no puede defenderse a sí mismo, acaba siendo llevado a prisión. Mientras tanto, el pueblo se mantiene ignorante, acusador, enmascarado o cabizbajo. Sólamente algunas personas cercanas que le aprecian, le defienden de esta injusticia.

En la prisión se enfrenta sin posibilidades al poder religioso, un capellán acusador, y al poder militar, un coronel torturador, que presenta similitudes a Hitler. Alude con esto al sufrimiento que persistirá en un futuro inmediato, pues el fascismo ya parece que se está generando dentro de este clima represivo.

El primer acto es más ligero y gracioso, mientras que el segundo acto es dramático, y presenciamos incluso, una ejecución en la horca.

El cast en su mayoría masculino, siendo Oscar, andrógino, con una única soprano, Alda, y alguna intervención de coro mixto.

Se utilizan los luces y sombras, a colores, con tonos verdes, marrones o azules; Oscar vestido en rojo al principio y final, de gris en la prisión y Bosie en blanco y negro; el uso de luminosidad para describir el día o cierta felicidad, o la oscuridad para dar el tenebrismo de la prisión y la muerte. Es precioso el vestuario de los personajes en la escena del juicio como juguetes humanizados y actores circenses.

La música acompaña al texto en dramatismo o ligereza. La orquesta magníficamente dirigida por Evan Rogister, con contraste en las dinámicas, forte-piano, allegro-lento, matices, notas en tenuto, agilidades, repetición de las palabras en forma redundante como “war”, “beautiful”, “sphinx”, “sweet rose”, “outrageous”; una preciosa fanfarria de vientos, valses a ritmos de 3/4 que alterna con frases en 4/4, con contrastes en los tempos, saeta en forma de bolero… Así mientras Oscar presenta un canto de valentía, coraje y esperanza, para finalizar en un sueño, “The beautiful is always beautiful”, Whitman presenta un discurso sobre los heroes y “la fascinación que conlleva la destrucción del hombre” y sobre las máscaras, “pain unlike pleasure wears no mask”.

David Daniels, magnífica interpretación vocal y escénica, con una voz bellísima que luce tanto agilidades como largas frases con notas mantenidas, matizando siempre cada una de las palabras del texto con una perfecta dicción; Heide Stober como Ada, con voz redonda y homogénea, en el estilo de la ópera americana, que resultó magnífica en el carácter más ligero del primer acto, y bastante correcta en el dramatismo que se exigía en la segundo acto; William Burden, como Frank, con una bellísima y expresiva voz que llega al corazón en su frase en pianísimo “I will hold you in my heart”; Dwayne Croft como Whitman, magnífica emisión e interpretación; Thomas Shivore es desde luego una voz que me llamó mucho la atención por su colorido y expresividad tan exclusivo y adecuado para una ópera verdiana; Wayne Tigres excelente vocalmente e interpretativamente. El coro masculino del final del segundo acto “For the Lord of Death”, realmente afinado, y muy bien ejecutado. Reed Luplau consiguió expresarse maravillosamente como un personaje principal en el mundo de los sueños de Oscar, con su baile en blanco y negro, y manifestando con la danza la alegría, la tristeza, el amor, la injusticia o la muerte.

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Ana María Ruimonte
Spanish Mezzo-Soprano, classical singer especialized in Lyric Theater, graduated at the Escuela Superior de Canto in Madrid. She belongs to the duo "Soprano Meets Contrabass" which includes classical-jazz-flamenco and music of the world. She is author of the bilingual theatrical performance "El Carro del Amor" which includes several artistic areas as paint, poetry, theater, music and geography, in the 17th Spain.