“Personas” sobrantes y otras anglomanías

Escrito el 08 Jul 2018
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Aunque no se crea, no me refiero a la deportación de pobres inmigrantes indocumentados. Se trata de otro tipo de “indocumentación”. Cuando el inglés se nos mete en la cabeza y pensamos con “anglomanía”, brotan disparates como los siguientes, recogidos al azar de la prensa aérea y escrita, que rompen y por consiguiente corrompen los moldes del idioma… y de la lógica.

Uso innecesario de “personas”

Bastan un par de ejemplos para demostrar este desorden idiomático. Nos dicen: "Personas están diciendo que la película ganará un Premio Oscar." Aparte de que falta el artículo "las", la construcción revela su directa procedencia del inglés "people are saying". Es insólita copia sintáctica, puesto que para eso tenemos en castellano fórmulas clásicas y sencillas: “se dice”, “se piensa”, o simplemente “dicen”.

"El ‘mojito’ es un trago de origen cubano del que las personas conocedoras están disfrutando desde hace décadas." (Afirmación de un personaje farandulero “míacubano” [cubano de Miami].) Mucho nos alegramos de la importante aclaración de que sean “las personas” quienes disfruten de esa mezcla alcohólica, y no los perros, gatos, y quién sabe cuáles otras mascotas. Pero ya más en serio, podría haberse dicho simplemente “los conocedores” o “los buenos catadores”, pues no cabe duda de que se trata de seres humanos.

Accidentes que “dejan” víctimas

“El accidente dejó cinco personas muertas y ocho heridas graves.” Redacción noticiera frecuente en EE.UU.) Bueno, en primer lugar —dejando a un lado lo de “personas”, que viene sobrando—, decir que el “accidente dejó” es anglomaniático (the accident left), puesto que la construcción más normal sería: “el saldo del accidente fue de…”. Si no, nuestro idioma prefiere verbos descriptivos como “causó”, “ocasionó”, “produjo”, etc. O aun más directo, “mató”. Y luego, la noticia sigue diciendo que hubo ocho “heridAs graves”. ¿Es que esas ocho heridas las sufrió el cuerpo de uno de los pobres accidentados, o que dos de ellos sufrieron cuatro heridas cada uno? ¡Qué va!, nos han querido decir que además de los muertos, hubo ocho heridos, que es otra cosa, bien distinta. (Ya ven ustedes: la inútil inserción de “personas” ocasiona la confusa concordancia de género con “heridas”.)

¿Qué tal si lo redactamos en puro español?, y decimos, por ejemplo: “como resultado del trágico accidente, murieron cinco pasajeros (viajeros, transeúntes, o lo que fuera), y ocho sufrieron heridas graves”. O si no, con mayor concisión: “el siniestro mató a cinco e hirió de gravedad a ocho.”

Enfermedad “terminal

No sabíamos que una dolencia pudiera calificarse de “terminal”. Pero ya ven ustedes que así nos lo han asegurado en las noticias televisivas (traducción rectilínea de “terminal disease”). No me extraña porque, por cierto, hace tiempo que padezco yo de una enfermedad “terminal”: no consigo apartarme de la terminal de mi computadora. Si es eso lo que nos quisieron decir, perfecto. Está claro que muchísima gente padece de ese trastorno.   Porque si nos querían señalar que se trata de una dolencia que tiene término —o sea punto final—, pues nada nuevo nos han dicho, ya que todas, absolutamente todas las enfermedades tienen fin: ya sea porque desaparecen ellas o desaparece el pobre paciente.

En nuestra lengua resulta más normal y lógico usar otro adjetivo para las dolencias que matan: se llaman “fatales” o “mortíferas”. Por ejemplo, es “mortífero” para el idioma español seguir usando términos prestados del inglés.

Emilio Bernal Labrada, de la Academia Norteamericana, es autor de Asesinatos Impunes y Crímenes de Costra en la Vida Pública de EE.UU., de La prensa liEbre o Los crímenes del idioma, y otras obras. Pedidos a amazon.com.

 

 

 
Emilio Bernal Labrada
Academia Norteamericana de la Lengua Española

Emilio Bernal Labrada
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