Presidente Obama elogia progreso de la reforma del seguro de salud a pesar de los esfuerzos de los defensores del status quo

0
178

(To read the English version go down Noticias Relacionadas).

WASHINGTON – Durante buena parte del año ha tenido lugar un gran debate en Washington y en todo Estados Unidos, sobre cómo reformar nuestro sistema de cuidado de salud para darle seguridad a la gente que tiene seguro, darle cobertura a quienes no la tienen y reducir los costos para todos. Desde los recintos del Congreso hasta los hogares de estadounidenses promedio, este debate nos ha ayudado a forjar consenso y encontrar terreno común. Eso es bueno. De eso se trata Estados Unidos.

Ahora que el debate llega a su término, podemos señalar la existencia de una coalición amplia y creciente de médicos y enfermeras, trabajadores y empresas, hospitales e incluso compañías farmacéuticas, gente que representa a diferentes partidos y perspectivas, incluyendo líderes demócratas y muchos líderes republicanos, que reconocen la urgente necesidad de actuar. Apenas esta semana, el Comité de Finanzas del Senado aprobó una propuesta de reforma que tiene apoyo tanto demócrata como republicano. Por primera vez, los cinco comités del Congreso responsables por la reforma de salud han aprobado una versión de legislación. Hoy, mientras me dirijo a ustedes, estamos más cerca que nunca antes de reformar el sistema de cuidado de salud.

Pero no es el momento de felicitarnos con palmaditas en la espalda. No es el momento de bajar la guardia. Todavía hay detalles importantes y desacuerdos que deben ser resueltos en las próximas semanas. Y todavía hay quienes van a tratar de descarrilar la reforma a toda costa. La historia es clara: durante décadas el creciente costo del cuidado de salud ha causado serios problemas para familias, empresas y la economía. Y durante décadas, cada vez que tratábamos de reformar el sistema, las compañías aseguradoras han usado todo el enorme poder que tienen en sus manos para detenernos.

Sabemos que la inacción ha tenido consecuencias terribles. En la década pasada, las primas aumentaron al doble. En años recientes, el monto total que la gente con seguro tiene que desembolsar ha aumentado al triple. Y sabemos que si no reformamos el sistema, esto será sólo como el avance de lo que nos depara. Un nuevo informe para Business Roundtable, un grupo no vinculado a partido alguno que representa a ejecutivos de empresas importantes, llegó a la conclusión de que, sin una reforma significativa, los costos del cuidado de salud para estos empleadores y sus empleados aumentarían al doble en la próxima década. El costo por persona del seguro de salud se incrementaría en casi $18,000. Ésa es una gigantesca suma de dinero. Eso significará menores salarios y mayor desempleo, menores ganancias y más gente sin seguro. No es ninguna exageración decir que, a menos que actuemos, estos costos van a ser devastadores para la economía de Estados Unidos.

Éste es un curso insostenible, pero es el curso que las aseguradoras quieren que mantengamos. De hecho, las compañías de seguro están sacando a relucir todas sus armas y recurriendo a su masivo arsenal de guerra a fin de preparar a sus secuaces para la batalla final en defensa del status quo. Están llenando los medios de anuncios engañosos y deshonestos. Están inundando el Capitolio de cabilderos y contribuciones de campaña. Y están financiando estudios diseñados para confundir al pueblo estadounidense.

Por supuesto, como se esperaba, hemos visto a gente en la televisión por cable que dicen saberlo todo y enarbolan en los medios estos estudios financiados por el sector. Hemos visto a miembros de ese sector y sus defensores citando esos estudios como prueba de afirmaciones que simplemente no son ciertas. Sostienen que las primas aumentarán con la reforma, pero saben que la Oficina de Presupuesto del Congreso encontró que las reformas reducirán las primas en un nuevo mercado especializado de seguros y a la vez pondrán en vigor medidas de protección para el consumidor que limitarán los costos que paga el cliente y evitará la discriminación en base a condiciones preexistentes. Sostienen que se tendrá que pagar más, pero ellos saben que esto se basa en un estudio que ignora a propósito secciones enteras del proyecto de ley, entre ellas los créditos tributarios y ahorros en el costo que beneficiarán significativamente a las familias de clase media. Incluso los autores de uno de estos estudios han admitido públicamente que lo que las compañías aseguradoras realmente les pidieron fue hacer un trabajo incompleto.

Todo son espejos y humo. Es una farsa. Y es algo que ya hemos visto. Cada vez que nos acercamos a la aprobación de la reforma, las aseguradoras producen estos estudios falsos como si fueran píldoras y nos dicen: “Tomen una de éstas y llámennos en diez años”. Bueno, esta vez no pasará. El hecho es que las aseguradoras están haciendo esfuerzos desesperados para detener la reforma aún mientras los costos siguen aumentando y los dólares que gastamos en salud siguen solventando sus ganancias, bonificaciones y gastos administrativos que no tienen nada que ver con mejorar nuestra salud, y que, en realidad, a menudo sirven para buscar la manera de evitar darle cobertura a la gente. Y están ganando esas ganancias y bonificaciones mientras disfrutan de una excepción privilegiada respecto a las leyes antimonopolio, un asunto que el Congreso está revisando justificadamente.

Bueno, aprecio un buen debate. Aprecio la oportunidad de defender nuestras propuestas y de probar nuestras ideas en los ardores de esta democracia. Pero lo que no voy a aceptar es que haya gente que tergiverse la verdad, o mienta, para ganarse puntos políticos y detener nuestro progreso como país. Y todos debemos oponernos a los mismos cínicos juegos de Washington que se vienen jugando desde hace décadas a pesar de que nuestros problemas son mayores y los desafíos se han acumulado.

En noviembre pasado, el pueblo estadounidense fue a las urnas en números históricos y exigió el cambio. Querían un cambio en las decisiones políticas, pero también buscaban un cambio en nuestra política, una política que con demasiada frecuencia cae presa de cabilderos e intereses especiales, que genera división y mantiene el status quo. La aprobación de la reforma del seguro de salud pone a dura prueba esta proposición. Sí, tendrá un impacto profundo y positivo en la vida del pueblo estadounidense. Pero ahora también representa algo más: si somos capaces o no, como nación, de enfrentar nuestros desafíos más difíciles, si podemos estar al servicio de los intereses nacionales a pesar de los esfuerzos indesmayables de los intereses especiales, si todavía podemos hacer grandes cosas en Estados Unidos.

Creo que sí podemos. Creo que lo haremos. Y exhorto a todos los miembros del Congreso a que luchen contra los juegos de poder y los complots políticos, a que luchen por el pueblo estadounidense que nos trajo a Washington para defender sus intereses.

Gracias.