HOY en Delaware LLC
Publicado el 04-05-2011

Obama y la reforma migratoria: ¿Cuál es el plan?

Maribel Hastings
America’s Voice

Mientras la Casa Blanca y la Secretaria de Seguridad Nacional (DHS), Janet Napolitano, siguen afirmando que las deportaciones se están centrando en lo peor de lo peor, grupos pro inmigrantes cuestionan cada vez más el compromiso de la administración en el frente migratorio pues lo único que esta Casa Blanca tiene para demostrar son precisamente más deportaciones y no todas de personas con historial criminal.

Al récord de remociones se suman algunas acciones cuestionables de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) en la conducción de sus operativos en ciertas áreas del país.

Es más, la petición de los grupos ya ha pasado de la reforma migratoria integral a alivio administrativo para ciertos grupos de indocumentados, como los jóvenes que quieren proseguir estudios universitarios o inscribirse en las Fuerzas Armadas y que se beneficiarían del DREAM Act, o los padres indocumentados de cuatro millones de niños ciudadanos de Estados Unidos.

No que la Casa Blanca esté muy entusiasmada ante la petición.

El propio presidente Barack Obama dejó muy en claro la semana pasada, en un foro público auspiciado por UNIVISION, que no puede ignorar las leyes fijadas por el Congreso sobre deportaciones y otros aspectos migratorios y trazar de un plumazo una orden ejecutiva que ponga fin a las deportaciones, por ejemplo, de estudiantes. Pero hay opciones para que un Mandatario conceda, a discreción, alivio administrativo en ciertos casos específicos y bajo ciertas circunstancias. Diferir una deportación de manera temporal o indefinidamente es una de ellas. Que no se haga ampliamente es otra cosa por las consideraciones políticas que eso supone.

Por ejemplo, enfrentarse a los republicanos del Congreso que aún con una cifra récord de deportaciones y con una política migratoria más severa incluso que bajo la administración republicana de George W. Bush, insisten en que no es suficiente. Esos republicanos, particularmente los que controlan la Cámara Baja, harían fiesta acusando a Obama de conceder “amnistía” y de pasar por alto al Congreso y las leyes establecidas.

La agencia noticiosa AP cita a la asistente presidencial, Cecilia Muñoz, diciendo que las soluciones administrativas no son viables a gran escala. “Finalmente, la respuesta a este problema es legislativa y cada día trabajamos para lograr que el presidente pueda promulgar una reforma migratoria que arregle este problema”, declaró Muñoz, según la agencia.

Pero el tiempo corre veloz y si no se hizo con mayorías demócratas en ambas cámaras legislativas, mucho menos con un Congreso dividido y una Cámara Baja dominada por el ala de línea dura en el tema migratorio.

Mientras tanto, seguiremos escuchando que Obama apoya esto o lo otro y viendo más reuniones para discutir lo que ya se discutió en las reuniones anteriores.

También seguiremos viendo más división familiar y más sufrimiento.

Quizá la Casa Blanca espera que con la economía repuntando, el segmento de votantes hispanos que lo apoyó en el 2008 por su promesa de reforma migratoria pase todo por alto en la elección presidencial de 2012 y compre la excusa de que la inacción sólo ha sido culpa de los republicanos.

De lo contrario, y sin siquiera alivio administrativo para algunos sectores, ¿cuál es el plan de la Casa Blanca? ¿Presentar un proyecto que no progrese y decir que al menos trató?

Quién sabe. Pero no sería la primera vez que sucede.