Quiero ser libre

Escrito el 20 Dec 2018
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Llevo una temporada, por desgracia larga, en la cual no paro de gestionar el lado gris de mi vida. Es verdad que me convenzo diciendo que las cosas negativas de la vida hay que tomarlas con cierta distancia para que no te afecten pero una cosa es la teoría y otra es la práctica…

Ayer, sin ir más lejos, fui a recoger una carta certificada. Las cartas certificadas para mi son casi siempre pájaro de mal augurio, ya me puse en lo peor sospechando que fuera el infinito reproche del padre de mis hijos que hace perder el tiempo a los extra desbordados Tribunales de Italia.

Cuando ví el sobre me parecio demasiado flaquito para un acto judicial así que la siguiente opción que me vino a la cabeza fue la de la multa… En ese momoento me vino a la cabeza mi clasificación personal que definelo malo lo peor o el infierno.

Abrí la carta y la Institucián que la remitía era Hacienda, malo. Hacía un mes que   había pagado una multa por una declaración de la renta de años atrás. Opté por no volver a leer la carta hasta el día siguiente y disfrutar de una cenita tranquila con mi hija, al calorcito de casa y con una buena comida. La verdad es que gestioné muy bien mi actitud hasta la hora de irse a la cama. Lo que ocurre es que si quieres descansar por la noche, lo mejor es irte a dormir con la cabeza despejada de pensamientos hostiles.

Con las gafas puestas, saqué del archivo la última multa pagada y comprobé que el numero del protocolo y el de la notificación coincidían. También la fecha de la carta certificada coincidía con la de la precedente así que… falsa alarma, una zona gris menos para gestionar.

Me preparé para ir a dormir tranquila, leí relajada la novela de Murakami y me prometí a mí misma ser feliz.

Me propuse ser todos los días un poco feliz y sentirme libre, no quejarme, disfrutar de cada segundo, no tener miedo y plantar cara a la guerra, si es necesario y si es lo que he decidido. No quiero volver a ir a correos con miedo, no quiero ceder si eso me quita libertad. Quiero vivir ligera, últimamaente siento todo mi cuerpo agarrotado, en tensión.

Quiero vivir sin miedo, sin complejos y con tranquilidad.

Llena de entusiasmo adelanté el despertador quince minutos para practicar un poco de yoga antes de empezar el día y con Murakami aprecié el sentido de una buena conversacián y de una escritura relajada.

No quiero nada mas.

P.D.: A las 5.45 apagué el despertdor no hice yoga y dormí quince minutos más que me supieron a gloria. Esta mañana no cogí el ascensor para subir a mi despacho, estoy en el quinto piso, ¿cuenta? Yo me siento en forma.

Irene Calvo
Acerca del Autor
Roma, I love you: Moda y otras historias...