Se fue el “Hombre de La Habana”

Las cenizas de Fidel Castro descansan en el cementerio de Santa Ifigenia, tras un periplo “de regreso” desde La Habana hasta su ciudad natal. Las muestras de dolor del pueblo cubano al paso de la comitiva fúnebre contrastan con el despliegue de celebración vivido en Miami y las manifestaciones pro y anti-Castro de Madrid (España).

“Creo que la mayoría del pueblo cubano que vive en la isla, siente dolor por la muerte de su Comandante”, señala el contrabajista norteamericano Alan Lewine, quien recién iniciadas las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, viajó a la isla para entrevistarse con sus colegas de allí y participar en un encuentro musical internacional celebrado en La Habana.

La controvertida figura del revolucionario y abogado cubano es un referente del siglo XX. Pese a no gobernar directamente el país desde hace unos diez años, los retratos de Fidel Castro están a la vuelta de cualquier esquina. El gobierno directo del país ha recaído en Raúl Castro, hermano de Fidel, quien ha incrementado la presencia de mujeres en la esfera política.

En 1953, seis años antes de la revolución cubana, Castro realizó un alegato (“La historia me absolverá”), en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada con el que miles de cubanos comprendieron el carácter de la revolución, –si bien aún se desconocía que fuera a tener un carácter socialista–.

“Nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata, a los 600 mil cubanos que están sin trabajo; a los 500 mil obreros del campo que no tienen una pulgada de tierra para sembrar; a los 400 mil obreros industriales y braceros; a los cien mil agricultores pequeños; a los 30 mil maestros y profesores; a los 20 mil pequeños comerciantes; a los diez mil profesionales jóvenes: médicos, ingenieros, abogados, veterinarios, pedagogos, dentistas, farmacéuticos, periodistas, pintores, escultores, etcétera, que salen de las aulas con sus títulos deseosos de lucha y llenos de esperanza para encontrarse en un callejón sin salida, cerradas todas las puertas, sordas al clamor y a la súplica”.

En aquel momento, Cuba era gobernada por Fulgencio Batista. Lugar de vacaciones de muchos norteamericanos, las noches de La Habana estaban llenas de sexo y alcohol.

Medio siglo después el país está empobrecido pese a que el pueblo cubano sea trabajador y esté lleno de energía. La misma energía que se raciona a la población. Hasta en la capital hay control en los suministros básicos (electricidad, agua, gasolina, alimentos…).

“Tienen déficit económico, pero son muy fuertes en educación y en sanidad, lo que favorece un clima de solidaridad”, señala la soprano Ana María Ruimonte quien actuó recientemente en el Teatro Auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes de la Habana junto a Huberal Herrera en el concierto “Rosas para Ernesto Lecuona”.

“Cuba ofrece servicios y apoyo médico en diferentes partes del mundo usando Internet y las Brigadas Médicas” indica Lewine para quien “Cuba va creciendo poco a poco con oportunidades más capitalistas por así decirlo, porque la gente está muy activa. Tienen la esperanza de vida más alta y el menor índice de analfabetismo en el hemisferio”.

Para el exiliado cubano Emilio Bernal es un cuento que Fidel promoviese la educación y la atención sanitaria “No hay medicamentos, ni buena cirugía, ni otras atenciones. De tecnologías médicas, ni hablar”.

Castro definió su revolución como “La Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes” (Discurso en el cementerio de Colón, 16 de abril de 1961).

La pobreza actual es achacada por los residentes en la isla al bloqueo de los Estados Unidos, pero la población dice sentirse libre, “El verdadero problema es la falta de dinero, no de libertad”, comentan.

Sin embargo para Bernal “la ruina y el empobrecimiento fueron fríamente calculados como instrumentos de control”.

“Menos casinos y más teatros”, resume la soprano Ana María Ruimonte como uno de los efectos de la llegada de Fidel Castro al poder y su cambio en la política de educación quien añade “el gobierno del país, que lógicamente ya ha buscado otro relevo. Es más, tengo entendido que la mayor parte de los que están en el gobierno y en muchas de sus instituciones son mujeres. Claro que ciertamente, que tienen algunas normas a cumplir que en nuestro sistema resultarían inconstitucionales, pero no existe la violencia.  Además, la población no lleva armas”.

Castro además de líder de masas fue un creador de opinión. Para ello ordenó crear Radio Rebelde mientras el Movimiento del 26 de julio libraba los combates en Sierra Maestra. Creó la agencia de noticias Prensa Latina, desde Cuba y para Cuba, frente a las agencias internacionales de noticias a las que acusaba de difamación y mentira sobre lo que ocurría en la isla.

En el 2000, en pleno auge de Internet, lanzó Cubadebate, el primer portal cubano exclusivamente digital que, desde entonces siempre tuvo la primicia de sus “Reflexiones…”.

Respecto al futuro de Cuba sin Fidel, Lewine señala que desconoce si Cuba tiene “suficientes personas con capacidad para seguir a los Padres de la Revolución”, Ruimonte no cree que nada cambie, “El gobierno de los Estados Unidos seguirá manteniendo el embargo, quizás poco a poco las compañías aéreas inicien nuevos vuelos, y la llegada del turismo aportará crecimiento económico y mejoras en las ciudades. Creo que no va a suceder nada drástico, que las cosas seguirán evolucionando poco a poco”.

Los términos del acuerdo alcanzado por Google con el gobierno cubano, son indiciarias de cómo va a encaminarse ese futuro: si bien el gigante Google podrá instalar servidores en Cuba –algo que permitirá incrementar la velocidad y la calidad de la conexión–, esto sólo servirá para acceder a Gmail, YouTube o Google Drive pero no para una mejora del servicio de Internet global en la isla. Apenas el 5,6% de la población tiene acceso a la red en Cuba.

Con el cambio de gobierno es difícil de momento saber las intenciones de la próxima administración en DC respecto a la continuación o no del bloqueo que ha sido repetidamente condenado por la ONU.  Este es el factor más significativo para la economía cubana, por encima del turismo norteamericano.

Ruimonte es optimista respecto al futuro de las relaciones con Estados Unidos y al poder curativo del tiempo. “La comunidad de cubanos en Miami va perdiendo ese rencor y cada vez está más integrada en los Estados Unidos; nuevas generaciones vendrán y los años pasarán. Las cosas irán suavizándose poco a poco”.

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