Somos estudiantes

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Vivimos en un oasis de paz y felicidad, hacemos un trabajo que nos gusta, tenemos una rutina que nos tranquiliza. A pesar de estar bien en nuestra área de confort, nos marcarnos pequeños retos. Uno ha entusiasmado a Paolo tanto que nos ha prometido un incentivo si llegaramos a conseguirlo, yo como “jefa del proyecto” ellos como “conejillos de indias”.

La verdad es que lo del dinero no ha encendido la mecha en sus corazones pero todo lo que dice Paolo “va a misa” (palabras textuales de Antonia) así que se han puesto como locos a estudiar.

Los “chicos” se han aplicado para sacarse el graduado escolar, tengo que decir que Manuel tiene ocupado mucho de mi tiempo y que Antonia va a trancas y a barrancas pero Natalia ha sido una auténtica sorpresa, es lista, rápida, curiosa, se interesa por todo y por lo que respecta al inglés le han pasado a un nivel superior porque en seguida superó con creces el nivel de la clase, tenemos un arduo trabajo por delante, las tardes con los deberes son una mezcla de deseperación y de risas. Tenemos una profesora particular todas las tardes en casa por recomendación de la escuela, es una voluntaria amiga de nuestras monjas que se ha inmolado a la causa todos somos Antonia y Manuel, tiene santa paciencia pero es súper exigente, a los ruegos de sus estudiantes

“A mi edad ya no se puede aprender” o “yo con un 5 raspado me conformo” ella siempre dice que no se sabe nunca las vueltas que da la vida.

El día del examen estamos todos como flanes, nos examinamos por libre y digo “nos” porque yo me siento en cuerpo y alma un alumno como ellos. Natalia repasa en el coche, esta vez conduzco yo Manuel no puede ni con su alma de la tensión. El examen consta de tres partes más un examen oral justo después de las pruebas escritas donde tienen que exponer un tema relacionado con el temario en un tiempo de máximo 20 minutos.

El primer examen es de cultura general con respuesta múltiple, se corrige en seguida y sin un mínimo de 60 sobre 100 no se puede pasar a la segunda prueba. La espera es un calvario, no quiero ni pensar lo que están pasando Antonia y Manuel. Caridad ha venido y reza el rosario, es todo muy estresante. Lo del 60 raspado lo celebramos como si fuera el Nobel de medicina y el 100 de Natalia nos hace estremecer. La niña ha resultado ser un genio ¡Que orgullo!

Bueno, las pruebas escritas se desarrollan con más calma, vienen a animar más hermanas del convento, amigos, Santi y de sorpresa llega… ¡Paolo! Esto parece una feria.

Tenemos que comer algo en la cafetería porque la espera para los orales se alarga, Manuel y Antonia se han cerrado en banda y han dicho que bajo ningún concepto quieren que entremos a escuchar su exposición no nos queda otra que respetarles.

Cuando llaman primero a Manuel y luego a Antonia parecen dos terneros que van al matadero. Pero los dos salen satisfechos y dicen que no ha ido tan mal. Yo tengo fe en ellos y en el rosario de Caridad.

Cuando llaman a Natalia, nos quedamos callados mirándola como preguntando:

¿Nos dejas que entremos?

¡Sí!

Y entramos todos en batallón, que grupo tan variopinto, tan atípico y tan alegre.

La niña nos deja a todos boquiabiertos con su exposición, hace un estudio detallado con estadísticas, leyes e historia de la violencia de género en España y la compara con la Unión Europea, mantiene un discurso estructurado, sin titubeos que involucra todo el jurado, para la conclusión pide poder hablar en inglés y termina con una propuesta para tratar a las víctimas.

Cuando acaba no podemos hacer nada más que aplaudir con lágrimas en los ojos. El jurado se une a nosotros.

Dos semanas hemos esperado a los resultados que han sido un auténtico calvario, a Manuel le dio por no hablar, a Antonia por comer todo el día a mi por la súper actividad. Natalia era la única que estaba tranquila. El día D yo le pedí a Santi que fuera él a ver las listas antes que nosotros, el whatsapp llegó

“5, 5 y 10”

¡Esos son mis niños! Seguramente el esfuerzo, las ganas de aprender y los palos de la vida son elementos fundamentales para un 5 raspado, para un bien merecido raspado. Y el 10 de “mi niña” lo más merecido de este mundo a veces cruel pero que hay que ver siempre maravilloso.

Fiestorro de graduación, Natalia da el discurso que nunca se había dado por el maravilloso trabajo realizado, nota del jurado y de los correctores del examen, tenemos a la mismíma alcaldesa en persona en la ceremonia.

La sorpresa es que la Universidad de Cantabria ha dado una beca a Natalia para que estudie lo que quiera. Estamos súper orgullosos de ella. Ella solo quiere seguir con su vida. Yo sé que ya nada va a seguir igual.

Natalia solo tiene una cosa clara, quiere seguir con Don Paolo, a pesar que él le ha dicho que le paga la universidad que quiera y donde quiera.

La vida es maravillosa, mis chicos son el top y la “niña” un genio, no puedo pedir más a la vida ¿o sí?