Sonia Sotomayor paints a revealing self-portrait/Sonia Sotomayor pinta un revelador autorretrato

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“It is impossible not to recognize that the vestiges of discrimination take a long time to erase,” writes in Mi mundo adorado (My Beloved World, Vintage, $ 27.95) Sonia Sotomayor, the first Hispanic justice to sit on the United States Supreme Court. In her memoirs, she reveals details of her childhood growing up in a poor neighborhood in the Bronx, as well as the difficulties she faced as a college student at Princeton in an environment rife with prejudice and racism. Just a week after it was published, the book has risen to the top of bestseller’s lists.
 
Sotomayor’s book is not the first time a Supreme Court justice opens a literary window into their personal life. Justice Clarence Thomas described his experience with poverty, racism and discrimination in My grandfather’s son, and Sandra Day O’Connor wrote about her childhood in a cattle ranch in Arizona in her memoir Lazy B.
 
However, in Mi mundo adorado Sotomayor dares to paint a portrait of herself far more revealing than her two predecessors. In her memoirs, she describes her childhood pains, her alcoholic father and a mother who was frequently absent from home. Diagnosed with diabetes, Sotomayor urinated in bed, suffered from fainting and had to learn to give herself insulin shots at the age of nine.  
 
Sotomayor, of Puerto Rican descent, received an advance of more than a million dollars to write this memoir. But Mi mundo adorado does not cover the three years Sotomayor has served in the Supreme Court or recreates the day in 2009 that she made history by becoming the first Hispanic and third woman to be named one of the nine Supreme Court justices. Instead, it tells the story of her rise from a home where very little English was spoken to her first time as a federal judge in 1992.
 
What is most striking of her memoirs is the time Sotomayor entered Princeton University as an undergraduate under the Affirmative Action program aimed at balancing the number of minority students at the university. “There were vultures circling, ready to dive when we stumbled” Sotomayor writes, but insists that the controversial program opened doors for Hispanics and African Americans to an education that they did not dare dream about. However, Sotomayor has stated in numerous interviews that her favorite section of the book is chapter seven, where she discovers the deep love her mother had for her father.
 
Sotomayor has said that she wrote Mi mundo adorado to tell a good story. But her book is so much more: it is lessons on how to rise above adversity and in the process discover yourself.
 
About the author
Sonia Sotomayor was born in 1954 in New York. She graduated summa cum laude from Princeton University in 1976 and Yale Law School in 1979. She was an assistant district attorney in New York and served as a judge in the Federal Court of the Southern District of New York and the Federal Court of Appeals for the Second Circuit. In 2009 she became and Associate Justice of the U.S. Supreme Court.

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(Versión en español) 

“Es imposible no reconocer que los vestigios de la discriminación toman mucho tiempo en borrarse”, dice en Mi mundo adorado (Vintage, $27.95) Sonia Sotomayor, la primera hispana miembro de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. En sus memorias, la jueza incluye reveladores pasajes sobre su infancia en un barrio pobre del Bronx en Nueva York y las dificultades que enfrentó para convertirse en una profesional en un ambiente plagado de racismo. Apenas una semana después de salir publicado, el libro se colocó al tope de las listas de  los más vendidos.
 
El libro de Sotomayor no es la primera vez que un juez del Tribunal Supremo abre una ventana literaria hacia su vida personal. Clarence Thomas describió su experiencia con la pobreza, el racismo y la discriminación en El hijo de mi abuelo, y Sandra Day O’Connor escribió sobre su vida como una niña creciendo en un rancho de Arizona en sus memorias Lazy B.
 
Sin embargo, Sotomayor se atreve a pintar un autorretrato mucho más revelador que sus dos antecesores. En 335 páginas la jueza cuenta su infancia con un padre alcohólico y una madre que con frecuencia estaba ausente. Diagnosticada con diabetes desde una edad temprana, se orinaba en la cama, sufría de desmayos y a los nueve años tuvo que aprender a inyectarse dosis diarias de insulina.
 
Mi mundo adorado no se refiere a los más de tres años en que Sotomayor ha sido jueza de la Corte Suprema ni al día en que hizo historia en 2009 como la primera hispana y la tercera mujer en ser nombrada como uno de los nueve magistrados del Tribunal. En cambio,  narra la historia de su ascenso de un hogar en el que se hablaba muy poco inglés hasta su entrada en servicio como juez federal en 1992.
 
Sin embargo, la parte de su vida que describe en Mi mundo adorado que más llama la atención es en la que revive su entrada a la prestigiosa universidad de Princeton, mediante el programa destinado a equilibrar el número de estudiantes pertenecientes a minorías conocido como Acción Afirmativa.
 “Había buitres volando en círculos, listos para lanzarse cuando tropezáramos”, escribe Sotomayor, pero agrega que el controversial programa abrió puertas a hispanos y afro-americano a un tipo de educación con el que no se atrevían a soñar.
Sotomayor dice que escribió Mi mundo adorado para contar una buena historia. Pero su libro es mucho más: es una lección de vida de cómo se le puede sacar provecho a la adversidad y autodescubrirse en el proceso.
 
Sobre la autora
Sonia Sotomayor nació en 1954, en Nueva York. Se graduó suma cum laude (con honores) de la Universidad de Princeton en 1976 y de la Escuela de Derecho de Yale en 1979. Sirvió como juez en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York y en la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito. En 2009 se convirtió en Juez Asociada de la Corte Suprema de EE.UU.