Soy una bloggera influencer

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Estoy en una mini fiesta en casa de gente que conozco poco, me han invitado porque soy diferente y exótica he aceptado porque la idea de pizza recalentada y bolsa de patatas fritas encima de la cama y delante de la televisión me asustaba.

Me acerco como un puma a un grupo de “amigos” sonriendo y me presento, hablamos de nada y llega la banal pregunta para ver si puedes ser un miembro de tertulia interesante o no. ¿A qué te dedicas? Como estoy aburrida, me apetece inventarme un personaje así que digo: soy una blogger influencer.

Veo alzamiento de ceja, ¿qué campo dominas? me pregunta un “amigo” con gafillas y pinta de intelectual.

“Un barrizal” me apetece contestarle en cambio le digo: “hago experimentos de vida cotidiana”. Lo digo para que se entienda bastante poco lo que hago y para que me dejen tranquila, quiero ser la rara de la velada.

El petardo intelectualillo quiere dar la brasa, yo quiero ser la rara él, el listillo. “¿Nos podrías ilustrar con un ejemplo?” me pregunta con la intención de retarme.

“Pues no imbécil” pienso pero, como tengo que ser educada le contesto con lo que me había ocurrido esa semana.

“He pensado dar a mi personaje 100 euros cash para toda la semana, los va a poder gastar solo pequeñas compras: cafecitos, periódicos, taxis, etc.” Veo que todos me están siguiendo así que continúo. “Mi personaje ha visto un chándal para hacer yoga de 60 euros (que por cierto le queda monísimo) y por desgracia lo compra. Ha elegido el peor día de la semana para hacer la compra o sea el lunes así que…. le quedan 6 días por delante con tan solo 40 euros.

Para ayudar un poco a mi personaje, le doy derecho a usar la tarjeta de crédito pero solo para compras que no superen los 5 euros, por supuesto no puede superar los 40 euros pero tengo piedad de ella en el caso se quedara sin blanca en una ciudad hostil.

A mi grupo le gusta el experimento, el listillo ve que pierde su pole position y contraataca diciendo: “me parece un experimento banal, claro que se puede sobrevivir”.

“Guapito de cara, ¿has pagado alguna vez el bus con la tarjeta de crédito? (Vivimos en Italia y aquí cuando vas a pagar una cantidad inferior a 10 euros no les funciona misteriosamente la maquinita…)

El gafillas me dice que podría haber usado los 40 euros pero yo rauda y veloz le contesto que la protagonista en cuestión tuvo que agarrar un taxi en la estación de tren a las 23.30 y que después de media hora de espera no paraba ni un solo taxi al que se pudiera pagar con tarjeta de crédito, esto el martes así que, después del taxi (12 euros) temblaban de miedo solo 28 euros en la cartera el miércoles por la mañana.

Doy un sorbo a mi vino, con ganas de acabar allí mi relato pero una fan me pregunta espantada como acabó la pobre señora la semana.

Pues el miércoles por la mañana, continúo, para poder comprarse el billete del autobús la protagonista se tuvo que comprar un paquete de chicles y una revista para utilizar la tarjeta así que sí, pudo subirse al bus pero con el bolso que le pesaba un kilo de más y con 23 euros de budget.

El miércoles salió con el café ya en el cuerpo y leyó el periódico de su compañero del autobús. El jueves ofreció ella el café a dos compañeros gastando 3 euros y 60 céntimos y el viernes hicieron ellos lo propio con ella. El sábado pagó las entradas del cine con la tarjeta 17 euros, compró una lata de Fanta con 2,50 euros cash pero tuvo que pedir 10 céntimos a la persona que estaba justo detrás de ella en la cola, una vergüenza… Las palomitas las llevamos hechas de casa así que hubo merienda. Domingo en casa esperando las doce de la noche para salir corriendo al cajero…

Me escaqueo como puedo porque necesito un vino después de tanto esfuerzo pero mi nuevo grupo de “amigos” interesados a mi “presunto” blog me persiguen ávidos de más información. Parezco George Clooney en ER seguido por los estudiantes al trote.

El intelectualillo que ahora se ha vuelto curioso me pregunta cuál será el ámbito de mi próxima investigación, la improvisación es mi fuerte así que contesto: lo puedes consultar en mi página web www.mipannuestrodecadadia.amen