‘Succession’ (o un distinguido toque de épica imponente)

0
244
Eduardo Párraga

Por Eduardo Párraga

Cuando finalizó ‘Game Of Thrones’ allá por 2019, HBO comenzó a buscar, de inmediato, alguna serie que lograra igualar el mismo éxito (algo desproporcionado si me lo permiten) de aquella. Todas las apuestas de la cadena se depositaron en la estupenda ‘Westworld’, futuro distópico inquietante, con una gran carga filosófica y moral, la cual ha logrado hacerse un hueco en las audiencias de forma paulatina.

No obstante, como una punta de iceberg escondida emergía, sigilosa y sólida, una serie con la que empezaba a colisionar (y para bien) crítica y cierto sector del público, sin ser muy conscientes de ello. El producto era bueno, sin duda (como casi todo en lo que se involucra HBO, siempre dispuesta a asumir riesgos interesantes), sin embargo, nadie parecía prever su alcance. Y vaya si lo tenía. Algo estaba ocurriendo, algo inesperado (y eso es lo más bonito), porque a partir de su segunda temporada, la brillante ‘Succession’ se catapultó, venciendo merecidamente en los Emmy con cinco premios, incluyendo Mejor Drama, por lo que, sin ninguna duda, se ha convertido en el buque insignia de HBO, en esa joya de la corona, oculta en algún recoveco.

La historia sigue a la peculiar familia Roy, con su patriarca Logan Roy a la cabeza, digno dueño y señor de Waystar RoyCo, rotundo imperio de la comunicación y del entretenimiento que se mantiene sólido, pero atisbando cierta decadencia y, por ello, palpita en pugna por adaptarse a los nuevos tiempos. Sin embargo, la salud de Logan es delicada, en algún momento alguien deberá asumir el nuevo mando y sus hijos no van a permitir que tan preciado legado se desmorone. Comienza así una astuta, inteligente y deliciosamente malvada batalla por conseguir el poder (o mantenerse en él) y llegar a dominar la empresa.

‘Succession’ es una obra maestra de la televisión, un recital complejo, adictivo, de diálogos trepidantes y afilados, a cargo del creador y guionista Jesse Armstrong, quien nos sitúa de lleno en medio de la dinámica de las grandes empresas con sus entresijos, su control sobre diferentes estamentos, sus secretos, su potestad para dinamitarlo o cambiarlo todo a su antojo y su influencia sobre la sociedad y los medios, que puede alcanzar incluso a la Presidencia del Gobierno”.

Cualquier departamento es retratado al detalle, cualquier gestión queda al descubierto.
El guión es sumamente inteligente e intrincado, capaz de hacer electrizante cualquier conversación y dotar de sentido de la épica toda la trama. Los personajes se lanzan sin parar réplicas agudas, maliciosas y sorprendentes, mientras que la acción suele transcurrir en un único contexto o escenario en cada episodio, lo que hace muy especial a la serie y su ritmo.

Además, el conjunto queda barnizado por un buen tono de comedia -que aumenta incluso en su tercera temporada- y que ayuda a suavizar las brutales actitudes de los protagonistas.

Las disputas y desavenencias son el día a día de los hermanos Roy –estos ‘Hermosos y Malditos’-. Les atañen a ellos, al resto de familiares o a sus parejas. Todos quedan involucrados directa o indirectamente. Todos quieren algo. Aferrarse al poder o aspirar a él es seductor, vital, y genera pasiones violentas. Las traiciones y las confabulaciones alcanzan ecos shakespearianos o de tragedia griega, pues esta historia tiene un clasicismo que asemeja perfectamente al de un drama de época que aconteciera en la época actual.

La dirección de la serie también es muy característica: cámara siempre alerta, en continuo movimiento, zooms y reencuadres para que el espectador no pierda ninguna reacción de los múltiples personajes que suelen estar en escena al mismo tiempo. En ‘Succession’ aunque alguien quede en segundo plano, seguramente esté planeando algo en secreto, preparando su próxima jugada, expresando con la mirada, por lo que cualquier gesto, aparentemente nimio, es captado por la cámara y cobra una especial importancia.

Todos los actores están estupendos y se comportan con verdadera naturalidad recreando a esos miembros de clase alta absolutamente malhablados y descarados, pero pertenecientes a la élite, al fin y al cabo, y eso ha de notarse en las formas. Quizá verlos desenvolverse en el episodio piloto provoque una notable reacción, un leve shock inicial ante sus personalidades, no obstante les aseguro que uno acaba enamorándose perdidamente de ellos y sus intrigas (otro mérito de la serie). Incluso habrá tiempo para vislumbrar atisbos de humanidad tras estos hermanos que han crecido rodeados de lujo, absorbidos por el negocio familiar, buscando cierta aprobación, pero con un padre ausente, de espaldas, alejado, como muy bien retrata el opening de la serie. Por citar unos pocos, Jeremy Strong (ganador del Emmy a Mejor Actor por su trabajo), Sarah Snook, Nicholas Braun, J. Smith-Cameron, Brian Cox, Matthew Macfadyen, Kieran Culkin…

Y no podemos olvidar otra pieza clave: la genial banda sonora a cargo de Nicholas Britell, con esa música del opening que ya es icónica. El resto de la composición es una partitura cada vez más operística, cercana a ese toque clásico, de distinción, evocando casi un tono de época (ese estilo de tragedia griega o shakespeariana al que me refería antes) y que suele marcar los movimientos y viajes de los personajes.

Posiblemente ‘Succession’ junto con ‘Ozark’ (otra recomendación que aprovecho a hacer) sean los mejores y más sólidos dramas que hay ahora mismo en la televisión. De momento ‘Succession’ ya es la serie con más nominaciones en los Critics Choice Awards y en los Golden Globes. Asimismo, ha sido elegido como uno de los diez mejores programas del año por el American Film Institute y todo apunta a que volverá a arrasar en la siguiente edición de los Emmy, donde se batirá en duelo, con toda seguridad, con la serie de Jason Bateman que les acabo de mencionar.

Las tres temporadas de ‘Succession’ ya están disponibles en HBO Max con sus sendos y maravillosos cliffhangers al final de ellas, con sus pistas bien diseminadas en cada episodio y con la bella ciudad de Nueva York de fondo, además de algún otro hermoso paraje europeo. Y la cuarta entrega está en camino. ¿Quién alcanzará finalmente el fuego de los dioses? ¿Será un atrevimiento digno de castigo o un justo legado? La cumbre del Olimpo aguarda y nadie desea ser un mero mortal. Los Roy lo saben bien.