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Telva: Te quiero pero hoy te riño

Que para eso están las amigas.

Os leo siempre que puedo. Vivo en el extranjero, he estado abonada pero me agotaba la espera.

Ahora se la pido a una compañera de trabajo que suele venir a Roma o, como ha pasado este mes a una amiga que ha venido a pasar el puente. Mi madre ha cargado su maleta con los meses de abril y mayo, las anchoas, los sobaos, el último libro de Maria Dueñas…

Tengo poco tiempo para leer (pero lo encuentro) porque sobrevivo en este mundo de prisas y de prioridades “low profile” así que ayer me enfadé con TELVA cuando vi que regalabais un set de 10 brochas de maquillaje ¡10! ¿Qué se hace con 10 brochas? Si me tuviera que pintar con 10 brochas todos los días mi hija sería analfabeta, porque no llegaría puntual al colegio nunca, y yo sería una parada, muy mona eso sí pero sin trabajo.

Lo más importante es que mi mundo se perdería las arrugas que tengo alrededor de mis ojos (que no ocultaría por nada del mundo) ¡porque son las que salen de reír! Te quiero TELVA pero a veces me enfado contigo porque eres demasiado perfecta, y el mudo gracias a Dios no lo es, mi mundo es bueno, diferente y maravilloso pero no perfecto.

Me das muchas ideas, a veces malas, como ese hotel de Venecia donde convencí a una amiga a tomar un “sandwichito” que con un vino nos costó 190 euros, mis amigas todavía me lo recuerdan “El TELVA hace mucho daño” sentenciaron. Las mejores ideas son cuando veo que sin todo lo que contáis y/o recomendáis se vive genial y con mucha ligereza.

A lo mejor en este momento, querida TELVA, me has pillado mal porque estoy traduciendo un análisis de la encíclica Laudatio si’ y me quedo con la sobriedad, el menos es más, con el cambio del estilo de vida y con la educación al consumo.

Te tengo que dejar, me queda abril, mayo y la vida pero te dejo con la Laudatio si’:

“Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos que comprar, poseer y consumir”

“La sobriedad, que se vive con libertad y consciencia, es liberadora.”

Te quiero siempre,

Irene Calvo Crespo