Tengo dieciséis años y he madurado

Mi madre viene para mi graduación, la fecha coincide con mi cumpleaños. Shari la ha invitado a quedarse en casa y dormiremos juntas en mi cama, echo de menos a mi madre. He ido con Shari a recogerla al aeropuerto y hemos llorado las dos abrazadas, era extraño, ha sido la primera vez en mi vida que la he visto sin hostilidad, estaba guapa, el viaje no le había sentado para nada mal.

Antes de ir al aeropuerto hemos hecho varias pruebas del evento de la graduación. He elegido con mi madre el vestido que llevaré, teníamos un muestrario de ropa que no me había puesto en meses y una fila de sandalias con toda clase de tacones. Recordando mi meñique, elegimos un tacón humano para poder llevar durante todo el día, desde la ceremonia de la graduación iremos a un restaurante para celebrar con amigos mi cumpleaños, no vamos a pasar por casa, así que va a ser a ser todo un maratón.

Tras una misa larga/larguísima ha sido la ceremonia de la graduación, discursos de los profesores, discursos de dos estudiantes con mejores notas, uno de ellos Allison mi

“ángel custodio” y mi mejor amiga americana, al final de su discurso nos fundimos en un abrazo que me hizo saltar las lágrimas.

Como cierre de ceremonia, llamaron uno por uno a los noventa y ocho estudiantes (yo, la última) diciendo nombre, apellidos y la Universidad donde habían sido admitidos, oyendo dos veces: “indeciso” me he puesto roja como un tomate pensando que ese iba a ser mi destino.

Cuando llegaron a mi nombre, mi madre empezó a aplaudir antes de tiempo y … por primera vez en mi vida no me he avergonzado de ella, incluso me habría sentado mal que no lo hubiera hecho.

No dijeron “indecisa” y la verdad es que lo agradecí pero, cuando llegué a recoger mi diploma de graduada vestida con mi capa y mi gorro con pompón, la Directora me cogió por el brazo, colocándome a su lado, presentándome como la única estudiante extranjera internacional del año, alabando mis notas (todo 100%) e informando a las mil personas presentes que era mi cumpleaños en el mismo momento que la banda del colegio cantaba el “happy birthday” en mi honor.

Después de 5 minutos de aplausos y mucha emoción contenida, anunció con placer que gracias a mi talento artístico, me habían dado una beca para estudiar en el Parsons School of Design de Nueva York.

Llorando por la emoción volví a mi sitio, presentaron a los graduados de la promoción 2016 y en ese momento cambiamos el pompón de lado, como manda la tradición y el protocolo. Cuando acabó todo fui corriendo donde estaba mi madre que lloraba como una Magdalena, en ese momento llamamos a papá y le enviamos un montón de fotografías por whatsapp. Están todos súper orgullosos de mí. He madurado y, mi madre tiene razón (como siempre) me he vuelto más humana.

Irene Calvo
Acerca del Autor
Roma, I love you: Moda y otras historias...

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