Tengo que aprender a vivir con las cosas que no funcionan

Escrito el 01 Aug 2018
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No puedo pretender la perfección en mi vida, no puedo cambiar a las personas y mucho menos que todo salga siempre como yo digo. Así que he decidido sonreír siempre, contar y cantar mentalmente, tener la opción B siempre lista y ser más Zen.

Estos son unos pocos ejemplos:

Llega mi hijo de vacaciones y el suelo de mi casa parece una plantación de ropa.

Actitud y solución: canto mentalmente “¿A quién le importa?” de Alaska. Las opciones serían: ordenar yo o gritar yo; así que lo de la canción y cerrar la puerta de la habitación me parece una solución digna de Gandhi.

Con solo 24 horas de anticipación me dicen que desde Roma tengo que irme a Santiago de Chile a trabajar en un proyecto.

Actitud y solución: no me enfado, no pongo mala cara, me hago una maletita con ropa de invierno (solo con tocar la lana me viene urticaria ya que en Roma estamos a 40 grados a la sombra con una humedad del 90%). Pero soy feliz, nunca he estado en Chile. Las 15 horas y media de vuelo me revuelven el estómago pero descubro que viajo en primera así que digo ¡que coño! Y sin sentarme me bebo de un trago dos copas de champagne que me hacen perder el conocimiento y me dejan KO durante casi 6 horas de viaje.

Llego al hotel de Santiago muerta y no me dejan entrar en la habitación porque son las 7 de la mañana el check in es a partir de las 12 y si entro antes tendría que pagar 86 dólares.

Actitud y solución: me da igual me encierro en el baño del hotel, me lavo el sobaquillo, me cambio de ropa y me pongo las botas (no puedo subir la cremallera por pies hinchados), desayuno en el hotel un cafecito con leche que me devuelve a la vida y me voy a lidiar con la jornada de trabajo.

Esta es muy fuerte:

Introducción: las madres ñoñas italianas han decidido organizar una semana de vacaciones a las niñas en una isla, donde pueden descansar, ir a la playa, irse de compras y de juerga.

Pregunta número 1: ¿de qué tiene que descansar una niña de 15 años? Pregunta número 2: ¿por qué no se va a la casa de la playa de mis padres? Pregunta número 3: ¿por qué las madres organizan esas vacaciones a sus hijas? Y así podría ir hasta la pregunta número n. Mi hija ha ido sin mi consentimiento pero eso es otra historia…

Actitud y solución: veo en el chat de las madres ñoñas que a las niñas no les dejan entrar en una discoteca porque son menores de edad, las madres ñoñas montan una estrategia para ver cómo pueden entrar. Yo no llamo a la policía para que cierren el local y encierren a todas las madres ñoñas en el calabozo.

No escribo ningún mensaje en el chat diciendo soy retrasadas mentales o completamente cretinas diciendo “No os dais cuenta cretinas sin cerebro que NIÑAS de 15 años no son mayores de edad” Cuento y cuento abriendo el chat con los pulgares atados a los dedos índices y desesperada por hablar con mi hija que tiene el teléfono apagado…

Sonreír, contar, cantar, beber un vinito, quedar con las amigas, dormir, comer bien, disfrutar de todo en la vida y ver siempre siempre el lado positivo de todo.

Irene Calvo
Acerca del Autor
Roma, I love you: Moda y otras historias...